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Poetas en español

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Poesía necesaria como el pan de cada día...
"¡Qué dificil es..." de Antonio Machado

 Zotlandia 
¡Qué dificil es
cuando todo baja
no bajar también!
Ven, mi amor, a la tarde de Aniene...

 Zotlandia last edited: Thu, 09 Aug 2018 09:15:19 +0200  
Este soneto de Rafael Alberti es de los más hermosos que recuerdo haber leido. Quería compartirlo contigo. Disfrútalo...

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Alta Valle dell'Aniene by Luca Bellincione

Ven, mi amor, en la tarde del Aniene
y siéntate conmigo a ver el viento.
Aunque no estés, mi solo pensamiento
es ver contigo el viento que va y viene.

Tú no te vas, porque mi amor te tiene.
Yo no me iré, pues junto a ti me siento
más vida de tu sangre, más tu aliento,
más luz del corazón que me sostiene

Tú no te irás, mi amor, aunque lo quieras.
Tú no te irás, mi amor, y si te fueras,
Aun yéndote, mi amor, jamás te irías.

Es tuya mi canción, en ella estoy.
Y en ese viento que va y viene voy.
Y en ese viento siempre, me verías.

Canciones del Alto Valle de Aniene y otros versos y prosas, 1972
Poemas de Francisco Brines

 Zotlandia last edited: Fri, 03 Aug 2018 07:32:32 +0200  
Tal como prometimos en la anterior entrada, compartimos con los amigos del canal una selección de poemas de Francisco Brines, el poeta español nacido en Oliva, Valencia, en 1932 y encuadrado habitualmente en la generación de poetas de 1950. En una entrevista decía de la metafísica en su poesía:
Cuando se plantea desde el razonamiento y la inquisición filosófica aparece la palabra “metafísica”, cuando a esas preguntas se les da una respuesta segura e inconmovible aparece la palabra religión. El poeta se hace esas mismas preguntas y, sin respuesta o con ella, las hace válidas si las acompaña de emoción estética, que se reciben en la lectura como emoción vital.
y apostillaba: "Si Santa Teresa encontraba a Dios también entre los pucheros, esa metafísica puede aparecer encarnada también en los sucesos que se suceden en el transcurrir de cada día, con llaneza." Y sin más, dejémonos llevar por los versos de este poeta del amor y de la filosofía de lo cotidiano...

Conversación con un amigo

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Se me ha quemado el pecho, como un horno
Por el dolor de tus palabras
Y también de las mías.
Hablamos del mundo, y desde el cielo
Descendía su paz a nuestros ojos.
Hay momentos del hombre en que le duele
Amar, pensar, mirar, sentirse vivo,
Y se sabe en la tierra por azar
Solo, inútilmente en ella.
Como si se tratase de algo ajeno
Hablamos de nosotros
Y nos vimos inciertos, unas sombras.

Con poca fe, con las creencias rotas
Con un madero en la marea,
Con toda la esperanza naufragando
Porque no es la que llega a nuestra barca,
Sólo la caridad nos redimía
Del mal nuestro de ser.
Mirábamos la calle, rodeados
De luz, de tiempo, de palabras, de hombres.

De Palabras a la oscuridad, 1966

Alocución pagana

¿Es que, acaso, estimáis que por creer
en la inmortalidad,
os tendrá que ser dada?
Es obra de la fe, del egoísmo
o la desolación.
Y si existe, no importa no haber creído en ella:
respuestas ignorantes son todas las humanas
si a la muerte interroga.

Seguid con vuestros ritos fastuosos, ofrendas a los dioses,
o grandes monumentos funerarios,
las cálidas plegarias, vuestra esperanza ciega.
O aceptad el vacío que vendrá,
en donde ni siquiera soplará un viento estéril.
Lo que habrá de venir será de todos,
pues no hay merecimiento en el nacer
y nada justifica nuestra muerte.

Aún no 1971

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Con los ojos serenos

En esta hora lívida de la primavera, al caer la tarde,
después de una reciente lluvia, las flores
brotan en el jardín
claras y misteriosas,
y oigo carreras en la calle, después silencio, siento la
soledad herirme,
y ahora pasos y voces. Cesan. Canta un muchacho,
y adivino en sus ojos la despedida de esta luz cansada,
de este día terrible
para tantos, mientras su voz se aleja por la noche.

Ahora que no hay felicidad, quiero encontrar un rostro
que refleje su luz, mirar caer la noche
sobre el campo dormido, oír cantar un pájaro
con dulzura inocente.
Y ahora que de ella nada queda en mí,
yo quiero contemplarla
en lo que existe y la retiene,
y con ojos serenos me asomo a la ventana para ver
un hombre con un perro, conversando unos niños, un
balcón encendido.

Hay un sordo dolor ante este frío oscuro que se agolpa
más allá de las horas de la vida,
y busco un rostro que refleje luz,
alguien que, como yo, teniendo muerte sólo,
tenga también, como tuviera yo,
venciéndola, la vida.

Los niños se dispersan, el balcón se ha apagado, se
hunde en la noche el hombre con su perro.

Aceptación

Saliste a la terraza
pensando que la brisa de la noche
podría devolverte al que eres siempre.
Mas la tibieza que en tu cuarto había
era un ámbito ,allí, bajo la calma
de alejadas estrellas.
Olvidar pretendías unas horas
todavía recientes, la penumbra
que acercaba el latido de los dos,
y tus palabras qué serenas eran
como si a nadie las dijeses. Viste
la emoción de su rostro, su contorno
quemarse de belleza;
y esas mismas palabras te llenaban
de dolor y de sombra.
De nada te sirvió, cuando quedaste
solo, cegar la luz,
hacer brotar desde un rincón la música,
fortalecer tu fe con su joven pureza.
Sobre tu frente se rompían olas
gigantes: el calor
detenido del día,
el naufragio de un hombre que entregaba
la pasión de su vida en el espectro
doliente de la música (aún
como si la esperanza le alentase),
y te ardía el espíritu
porque sentías declinar tu vida.
Para ser el que fuiste
sales a la terraza, para ver
si un frío súbito derriba pronto
la plenitud del corazón. Tocas
el aire oscuro con los labios, oyes
los gritos fatigados de la calle,
la luminosa altura te estremece.
El tiempo va pasando, no retorna
nada de lo vivido;
el dolor, la alegría, se confunden
con la débil memoria,
después en el olvido son cegados.
y al dolor agradeces
que se desborde de tu frágil pecho
la firme aceptación de la existencia.

Amor en Agriento

(Empedócles en Akragas)

Es la hora del regreso de las cosas,
cuando el campo y el mar se cubren de una sombra lenta
y los templos se desvanecen, foscos, en el espacio;
tiemblan mis pasos en esta isla misteriosa.

Yo te recuerdo, con más hermosura tú
que las divinidades que aquí fueron adoradas;
con más espíritu tú, pues que vives.
Hay una angustia en el corazón
porque te ama,
y estas viejas columnas nada explican:

Unos ardientes ojos, cierta vez, miraron esta tierra
y descubrieron orígenes diversos en las cosas,
y advirtieron que espíritus opuestos los enlazaban
para que hubiese cambio, y así explicar la vida.
Esta tarde, con los ojos profundos, he descubierto la intimidad
del mundo:
Con sólo aquel principio, el que albergaba el pecho,
extendí la mirada sobre el valle;
mas pide el universo para existir el odio y el dolor,
pues al mirar el movimiento creado de las cosas
las vi que, en un momento, se extinguían,
y en las cosas el hombre.

La ciudad, elevada, se ha encendido,
y oyen los vivos largos ladridos por el campo:
éste es el tránsito de la muerte, confundiéndose con la vida.
Estas piedras más nobles, que sólo el tiempo las tocara,
no han alcanzado aún el esplendor de tu cabello
y ellas, más lentas, sufren también el paso inexorable.
Yo sé por ti que vivo en desmesura,
y este fuerte dolor de la existencia
humilla al pensamiento.
Hoy repugna al espíritu
tanta belleza misteriosa, tanto reposo dulce, tanto engaño.

Esta ciudad será un bello lugar para esperar la nada
si el corazón alienta ya con frío,
contemplar la caída de los días,
desvanecer la carne.
Mas hoy, junto a los templos de los dioses,
miro caer en tierra el negro cielo
y siento que es mi vida quien aturde a la muerte.

Con quién haré el amor

En este vaso de ginebra bebo
los tapiados minutos de la noche,
la aridez de la música, y el ácido
deseo de la carne. Sólo existe,
donde el hielo se ausenta, cristalino
licor y miedo de la soledad.
Esta noche no habrá la mercenaria
compañía, ni gestos de aparente
calor en un tibio deseo. Lejos
está mi casa hoy, llegaré a ella
en la desierta luz de madrugada,
desnudaré mi cuerpo, y en las sombras
he de yacer con el estéril tiempo.

Vuelve la hora feliz. Y es que no hay nada
sino la luz que cae en la ciudad
antes de irse la tarde,
el silencio en la casa y, sin pasado
ni tampoco futuro, yo.
Mi carne, que ha vivido en el tiempo
y lo sabe en cenizas, no ha ardido aún
hasta la consunción de la propia ceniza,
y estoy en paz con todo lo que olvido
y agradezco olvidar.
En paz también con todo lo que amé
y que quiero olvidado.

Volvió la hora feliz.
Que arribe al menos
al puerto iluminado de la noche.

El ángel del poema

A César Simón

Dentro de la mortaja de esta casa
en esta noche yerma con tanta soledad,
mirando sin nostalgia lo que en mi vida es ido,
lo que no pudo ser,
esta ruina extensa del pasado,
también sin esperanza
en lo que ha de venir aún a flagelarme,
sólo es posible un bien: la aparición del ángel,
sus ojos vivos, no sé de qué color, pero de fuego,
la paralización ante el rostro hermosísimo.
Después oír, saliendo del silencio y en tanta soledad,
su voz sin traducción, que es sólo un fiel entendimiento sin palabras.
Y el ángel hace, cerrándose en mis párpados y cobijado en ellos, su
aparición postrera:
con su espada de fuego expulsa el mundo hostil, que gira afuera,
a oscuras.
Y no hay Dios para él, ni para mí.

La última costa 1995

#poesía #literatura #Francisco_Brines
  
Estupendo
La importancia de Francisco Brines en la poesía española contemporánea

 Zotlandia 
Enjundioso estudio de Pedro García Cueto sobre la vida y obra del poeta español Francisco Brines desde el punto de vista de la Estimativa literaria. A esta entrada sucederá otra con una selección de sus poemas.

La obra de Francisco Brines (Oliva, 1932) es una de las más importantes del panorama poético actual. Hombre arraigado a la poesía desde muy joven, gran amigo de Vicente Aleixandre, poeta perteneciente a la generación de los cincuenta, junto a figuras tan importantes como Caballero Bonald o Ángel González, entre otros, comenzó su obra con Las brasas (1960), con el que ganó el premio Adonais, posteriormente recibió el premio de la Crítica por Palabras a la oscuridad.

La importancia de Francisco Brines en la poesía española contemporánea | FronteraD

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En 1986 escribe, tras otros libros tan deslumbradores como Aún no (1971) o Insistencias en Lúzbel (1977), una de sus obras más importantes, El otoño de las rosas, que ganará el Premio Nacional de Poesía en 1986. Recientemente obtuvo el Reina Sofía y sigue siendo uno de los poetas más prestigiosos de la poesía española contemporánea, uno de los referentes fundamentales de una lírica elegíaca, donde la emoción y la importancia del paso del tiempo cobran especial relevancia.

Siempre se ha considerado deudor de poetas de la talla de Luis Cernuda, Vicente Aleixandre o Juan Gil-Albert, donde la palabra poética se ha convertido en todo un ejemplo ético y estético, donde el poema cobra especial relevancia como forma de reflexión vital, donde el hombre se encuentra con sus certidumbres y sus emociones esenciales.

Su importancia y trascendencia para la literatura española contemporánea está fuera de toda duda, siendo uno de los poetas más estudiados por investigadores extranjeros en la actualidad, además de uno de los más valorados por nuestros críticos y escritores, ya que refleja una obra madura y hermosa sobre la importancia de la infancia como etapa feliz de la vida y la relevancia del paso del tiempo en ese proceso de vivir que tanto ha preocupado al poeta valenciano.
"Camino de Changara", un poema de José Luis Gómez Toré

 Zotlandia 
La suya es una poesía encarnada, viviente y empática. En su poema “Camino de Changara”, su experiencia personal, particular, en Mozambique, se destila y se convierte en algo universal. Imaginamos a esa mujer sujetando el mundo en cualquier camino polvoriento de cualquier rincón. La imaginamos, la sentimos, gracias a la poesía.

Voces: un poema de José Luis Gómez Toré

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Camino de Changara

Bajo el árbol del mango,
en equilibrio sobre su cabeza
sostiene la mujer
una cesta de frutas.
Su cuerpo es la columna
de un fragmento de cielo.
Es el peso del cielo
la sombra de los nombres
de los antepasados.

Sostiene en equilibrio
sus dos lenguas.
Cada una recuerda
una historia distinta.
Soporta
el hambre del cuchillo,
la sangre que se mezcla con la tierra,
los tambores que guardan
el latido del sol.

La mano que saluda
aún permanece alzada.
Es una interrogación,
una certeza.

Hotel Europa, Ediciones La isla de Siltolá, 2017
La poesía se desborda en imágenes en la Biblioteca Nacional

 Zotlandia last edited: Wed, 04 Jul 2018 15:45:33 +0200  
Una exposición reúne una galería de versos y fotografía que comparten protagonismo en una muestra titulada «La cámara de hacer poemas»


La poesía se desborda en imágenes en la Biblioteca Nacional

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Una imagen vale más que mil palabras, pero ¿qué pasa cuando se juntan la poesía y la fotografía? La Biblioteca Nacional de España expone, hasta el 23 de septiembre, «La cámara de hacer poemas»: una alianza entre fotógrafos y poetas del siglo XX hasta la actualidad que «se fija tanto en la tradición española y portuguesa, como en la latinoamericana», según cuenta uno de los comisarios de la muestra Juan Bonilla.

A través de fotolibros u obras de poesía ilustrados, las barreras entre ambos mundos se difuminan. Un concepto que el poeta Alfonso López Gradolí conoce de primera mano y lo explica afirmando que «la imagen ha de ir complementada muchas veces con una palabra para que tenga sentido».
"La tarde libre", de Anxo Carracedo

 Zotlandia 
Anxo Carracedo (A Coruña, 1970) es licenciado en Filosofía. Ha trabajado Como periodista en Diario 16 y como redactor y editor en diversos medios y Agencias de comunicación. Es autor de los blogs Artefloralpararumiantes y Microdespertares. Algunos de sus escritos, en prosa y En verso, han sido publicados en las revistas digitales españolas Laduda.net y Caja de Resistencia, y en la mexicana Monolito.
"La tarde libre" pertenece a su primer libro de poemas, publicado por ediciones En Huida, prólogo de Eduardo Moga e ilustraciones de Juan Carlos Mestre.


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La nube habitada. La tarde libre, de Anxo Carracedo | FronteraD

Parte I

Fuimos peces locuaces
en estanques contiguos
recipientes de vidrio
madrugadas salvajes.

Piel de los nudillos sobre el muro
vistiéndolo
como un mosaico de certezas
joven cicatriz sin telegrama

mi deseo entonces
una mampostería de labios

mi destino extraviado
desmigajarme en tus ojos
hacerlos tierra de labor
y de ti
una excepción dodecafónica
en tantas cosas

senderos no hollados
por más que el tiempo a mis espaldas
se multiplicase como mercancía obsoleta
y tu nombre deviniera
un felino
al acecho en cada página

tu nombre en diminutivo
felino agazapado en la taiga de Fiodor Dostoievski
novelista ruso
Moscú 11 de noviembre de 1821
San Petersburgo 9 de febrero de 1881.

Músculo del otoño
la nuez en tu mano

conjuro del milímetro
insoslayable

músculo del otoño
el aire trabaja su aposento
entre piel y piel
siempre

                    lloverá tal vez
esta tarde

y quién podrá medir el desgarro
en el roce abortado

quién ajustar el par de apriete
del abrazo
la puntualidad lunática en camiseta de once varas
nuez contra nuez se quiebra

pongo con mi mano
la joven carne del fruto
en la tuya

este
damas y caballeros
es el grado del abismo
(amor, según algunas fuentes)

              lloverá sin duda
esta tarde
músculo del otoño.

Contigo también hubo un siglo de plata
una meseta abrasada de despojos
y un llanto sereno por la edad dorada

desde una eminencia del terreno
que construimos con escombros de bostezos
y arcones exhaustos de esperanza
la he visto alejarse
restaurar la línea veloz del horizonte
con la alineación irreprochable
de un tren de mercancías

buceador en el abismo de tus mensajes
en esta caligrafía sin  serifas
leo
que esta vez ni siquiera gozaré
el sabor dulce de la última palabra

              resultado del ejercicio heroico
de negarte una respuesta

                 blasfemia contra la simetría sagrada
de la correspondencia

                   trofeo antiguo cobrado en las cenizas
aun candentes de mis bronquios.

Todo en ti era desmayo
Velocidad y Fuego
exhalación de los avellanos

todo en ti era desmayo
Velocidad y Fuego
Roca metamórfica

                    ¡Óyeme!

el que entró en tu boca
no fui yo

la madre Tierra entró en tu boca

quien frunció tu pecho
no fui yo

la madre Tierra frunció tu pecho
por mi mano

             Los dos botones alzados de tu pecho

Velocidad y Fuego

ebrias ramas de avellano
ocultaron la vereda

todo en ti
roca metamórfica
entraña de la madre Tierra

no fui yo quien frunció los dos botones de tu pecho

Velocidad y Fuego
Niebla sobre el cordal
Todo en ti era desmayo.

Parte II

         Viento
que mueve la espiga
que roza tu rostro

    heme aquí.

Hay tanta lluvia en la calle
lo dice el cristal

llueve sobre lo llovido
lloviendo

limón endecha
voy a buscar la dicha
en el cristal

voy a negarte
y a mantener la palabra tres noviembres
y a mantener la palabra de orilla a orilla
y a sostenerla con el fervor infalible
de los alisios

tres noviembres
y el mundo seguirá lloviendo
y el mundo seguirá redondo y estúpido

voy a achatarme por los polos
y a llover lluvia en la calle

voy a llover lo llovido
lloviendo

limón endecha
voy a darme el capricho

tres noviembres
y el mundo seguirá girando
y diremos aquello de
yo era un estúpido  y lo que  ha llovido me ha hecho dos estúpidos
o veintisiete estúpidos lloviendo en la calle

entre el cielo y el mar
no hay horizonte
solo la lluvia
que lo ocupa todo

llueve sobre lo llovido
lloviendo

lo dice el cristal
limón endecha
hay tanta lluvia en la calle
y las cosas tan se dejan ir

las cosas
tan si ruido
tan sin queja

tan sin ti.

Cuánto dura  esta mañana
y esta noche pobre
y este cuento de vencejos
y este aire quieto alrededor
que no es éxtasis de insomnio

porque nunca hubo despedida
sino la mirada sumaria
hiriendo la penumbra densa
del tabaco y otras sustancias

pelotón de párpados morenos
¡abran fuego!

                          ¿y qué más?

la frente grasa y tibia
el despertar culpable
la ducha dan desconfiada
la piel tan dócil retornando a sus lugares

lo que fue
y tal vez
lo que aun espera

mas ya no en callejones
milimetrados de sombras
sino en plazas diáfanas
y demás lugares para el paseo

ya no en verdad que prende
a cada palabra
a cada gesto que la niega
y no se extingue

queda
cierta inercia fría de la carne
y un manojo de hábitos desteñidos

lo demás
lo que fue ardiente
es hoy inocuo.

#poesía #literatura #Anxo_Carracedo
  
I really have to learn Spanish.
Tallando la roca del silencio: poemas de Hugo Mujica

 Zotlandia 
Hoy compartimos una selección de este poeta argentino que definió su arte, de forma ejemplar, como "tallar la roca del silencio".  En sus palabras, preferibles a lo que podamos decir aquí, la poesía es ese lenguaje que "hace que lo ausente siga vigente, que hace presente lo que se acaba de perder".  Entre las muchas cosas que otros han dicho de él, citamos estas de López Vega:
Uno recuerda en algún poema, en algún fragmento, la obra de los grandes poetas de Oriente" y no por esto deja de sorprendernos por su originalidad. La poesía de  Hugo Mujica se mueve en la hondura de lo que somos y desde ahí construye el poema como la naturaleza hace un árbol diría Huidobro" (Martín López Vega, ABC, 2006).

Y sin más, invito a los amigos del canal a oír el ritmo del cincel y la maza tallando palabras de su misteriosa roca

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El desierto de cada día

En el desierto de cada día el viento borra las huellas de
todas las caravanas, barre los pasos de dios en el paso de cada
hombre, borra las huellas de todos ellos en el desierto de cada mundo.

En el desierto de cada vida hay una huella que nada borra:
la del desierto de cada vida, la huella que el viento traza.


Ausencia

Fue cuando no pude más y grité "¡yo!", cuando escuché
mi eco diciéndome "¡yo!".

Y supe que las cosas comunes nunca habían tenido bordes, que
el hueco de todas las bahías se recortaba en mí, que el borde de
todos los otros comenzaba donde faltaba yo.

   Fue cuando supe que no había nadie.

   Pero no corrí de un lado a otro para encontrarme con nadie,
me quedé solo y, aún así, alguien estaba de más. Quizás era
yo, era el eco de mí.

Fue entonces cuando me asaltó una duda: si no había nadie
¿sobre quién rebotaba mi grito para volverse eco de mí?

(Es sobre esta duda que ahora escribo, o tal vez, sea sobre
la misma esperanza que siempre escribí).


Hace apenas días

Hace apenas días murió mi padre,
hace apenas tanto.

cavó sin peso,
como los párpados al llegar
la noche o una hoja
cuando el viento no arranca, acuna.

hoy no es como otras lluvias
hoy llueve por vez primera
                          sobre el mármol de su tumba.

bajo cada lluvia
podría ser yo quien yace, ahora lo sé,
                                 ahora que he muerto en otro.


Cinco poemas desde el silencio

bosque talado

grita,
pero no sabe que grita

como el ángel de mármol
sobre la tumba de un niño


2
pedrada de pájaro
en vuelo

como quien roba a quien lo hospeda,
o como estar en la vida
como un muerto desnudo:
cubierto de tierra


3
me vestí para el banquete
y me dieron a mondar mis huesos

me desnudé para
las bodas
y me revistieron de escarchas

¿de qué avaricia soy el precio?

4
Atardecer


La soledad de los árboles le descarnaba las espaldas.
Después, imperceptiblemente, el peso solitario lo fue
encorvando, hasta hacerlo caber en la vida.

5
como el primer decirse llanto
del recién nacido,

o un ángel de humo despidiéndose
desde la última hoguera

me duelo darme a luz y me duele apagarme:
dos orillas de un tajo el morirte


Hay perros que mueren de la muerte de su amo

Hay perros
que mueren de la muerte de su amo

cuerpos que no hacen el amor,
hacen el miedo

que no se agitan,
                     tiemblan.

Y hay hombres
en los que muere dios
como una gota de lacre
sobre el pecho
          de un torso de mármol,

son los que lloran cuando creen
estar hablando,
o gritan soñando, pero al alba
olvidan el grito
con que encendieron la noche.

Hay hombres en los que gime dios
por no encontrar un hombre
                   donde morir de carne,

pero no llora como quien lo hace
solo,
llora como quien llora abrazado a un niño.

#poesía #literatura #Hugo Mujica
Eliot, de cabo a rabo

  
Visor publica por primera vez en castellano, en lujosa edición bilingüe y con un centenar de poemas inéditos, las Poesías completas del poeta y crítico anglosajón, el autor que inauguró la bifurcación de la lírica


T. S. Eliot, de cabo a rabo. Nueva edición con inéditos de la obra del autor de 'La tierra baldía' | FronteraD

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  El porvenir nos llenará de pasado

                                                                       T. S. E


La encarnada poesía de Thomas Stearns Eliot (Saint Louis, Missouri, Estados Unidos, 1888 – Londres, 1965) es como el cerdo que se consagrara para la matanza y no perdiera en ningún momento su aureola: nada en ella, con todos los fragmentos nivelados –de rabo a carrillada, ojos, entrañas– resulta desechable. Desde su irrupción, hace ahora cien años –a partir de Prufrock y otras observaciones (Prufrock and Other Observations, Londres, ed. The egoist, 1917)–, ningún poeta que se precie puede prescindir de su legado, aunque que sea con la ligera variante de enfrentarlo. Pues algo muy importante cambió, en efecto, en la lírica de Occidente para siempre con el solo arranque (ese “Let us go!” sin más preámbulos) de aquel inicial poemario:

Vayámonos entonces, tú y yo,
cuando la tarde está tendida sobre el cielo
como un anestesiado en mesa de quirófano;
vayámonos por calles muy desiertas,
murmurantes retiros
de noches sin descanso en baratos hoteles de una noche
y restaurantes con serrín y conchas de ostra:
calles que se extienden como un tedioso discurso,
como el larvado intento
de llevarte a cuestión abrumadora...

Nunca sabremos si ese “tú y yo” alude al lector y el narrador del poema; a la pareja del poeta y su poesía o, ya directamente, a la escisión interna del hombre contemporáneo, a través del sujeto del poema como médium, preconizando de ese modo el existencialismo de entreguerras. Al rebufo de la Gran Guerra, que Eliot reconvierte en estrictamente interior y neuronal, con trajes hechos de jirones, se habla ahí de un sol convaleciente, y una atmósfera con respiración asistida, como el paisaje humano más veraz. Extrañamente, en efecto, lejos de las invocaciones más o menos sublimatorias o tortuosas de románticos y simbolistas –pero, al mismo tiempo, no desdeñándolas sino reciclándolas–, el narrador del poema coge de la mano al lector para conducirlo, de un modo cómplice, texto adentro. Y, a la inversa de la tónica clásica de colorear con atributos de la naturaleza la condición humana, ahora el sol crepuscular emula a un paciente humano sobre la mesa de un quirófano. A la siguiente estrofa se rompe con un esencialismo de siglos, con proclamar: “Pero no preguntemos ‘¿qué cuestión?’ / Vayámonos a hacer nuestra visita”
"De la trivialidad del llanto", de Gioconda Belli

  last edited: Sat, 21 Apr 2018 16:23:34 +0200  
Gioconda Belli (Managua, Nicaragua, 1948) es poeta. Sus últimos libros son Sobre la grama (editado por Navona en España en 2017) y una reedición de Apogeo en Visor. En la página de InfoLibre donde se publica este poema se puede oír también una lectura de la autora.

De la trivialidad del llanto

Puedo llorar porque el carro de al lado
ha sonado furioso la bocina,

porque en la fila para pagar las compras
una anciana delante se apoya en un anciano.

Puedo llorar porque en la alameda
sobre altas grúas hombres de rojo podan las palmeras
y al regreso, en el estacionamiento de casa,
veo tu carro, sé que no te has ido.
Cosas triviales estos días me tocan
cual si me echaran sal en las heridas.

De Apogeo (1998)

De la trivialidad del llanto, un poema de Gioconda Belli

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"Puedo llorar porque el carro de al lado/ ha sonado furioso la bocina", escribe la poeta nicaragüense. 
De hambre y España: 80 años sin César Vallejo

  
Invito a los amigos del canal a recordar, a los 80 años de su muerte, a este misterioso poeta (¿hermético, mágico?) peruano y universal, que se adelantó a las grandes vanguardias europeas y que adivinó las circunstancias de su muerte en unos versos inolvidables...

No han faltado en todo este tiempo -tuberculosis, sífilis, intoxicación por solanina, veneno…- las más diversas teorías que se hicieran cargo de la extraña enfermedad que Vallejo padeció durante las más de tres semanas -las que pasaron entre la fecha de su ingreso y su entierro en el cementerio Montrouge- que permaneció internado en la Clínica Arago. «Veo que este hombre se muere, pero no sé de qué», fue según Georgette, el diagnóstico del Dr. Lemière.

Tuvo que ser, sin embargo, no un médico sino un escritor alemán, Hans Magnus Enzensberger, quien muchos años más tarde ofreciese el dictamen definitivo. Las enfermedades de que sufrió Vallejo eran desconocidas en la medicina, dijo. “Una se llamó España, y la otra, una enfermedad muy vieja y muy venerable: el Hambre».


De hambre y España: 80 años sin César Vallejo | FronteraD

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César Vallejo en el bosque de Foinainebleau, 1926

Dicen que llovía en París el día que murió César Vallejo. También que lucía un cielo azul radiante. Yo no lo sé. Nunca quise averiguarlo. Lo que es seguro es que no se trató de un jueves, sino de un viernes. Santo, para compensar. Cuenta Juan Espejo Asturrizaga que ya antes de inmortalizarlo en “Piedra negra sobre una piedra blanca,  Vallejo había tenido una visión premonitoria del día “del cual tengo ya el recuerdo”, allá por 1920, encontrándose en la casa de Antenor Orrego, en Trujillo, donde permanecía escondido por los disturbios ocurridos unas fechas antes en su Santiago de Chuco natal y por los que debería pasar una breve -112 días- pero decisiva temporada en la cárcel. Vallejo, según el testimonio de Espejo, aseguraba haber estado despierto mientras se veía a sí mismo tumbado en el lecho rodeado de gentes extrañas -entre las que destacaba una “mujer desconocida, cubierta con ropas oscuras”, ¿prefiguración de su esposa Georgette?- en un París sereno y espectral que le hacía las veces de mortaja.

“Hay, madre, en el mundo un sitio que se llama París. Un sitio muy grande y muy lejano y otra vez grande”. En ese París sin “principio ni fin” -según la impresión primera que le hizo llegar a su hermano Víctor Clemente nada más arribar a la capital francesa- es donde al amanecer del 15 de abril de 1938, hace ahora ochenta años, fallecía, víctima de la reactivación del paludismo que sufrió de niño, César Vallejo. O eso es lo que cuenta al menos la versión oficial. Porque no han faltado en todo este tiempo -tuberculosis, sífilis, intoxicación por solanina, veneno…- las más diversas teorías que se hicieran cargo de la extraña enfermedad que Vallejo padeció durante las más de tres semanas -las que pasaron entre la fecha de su ingreso y su entierro en el cementerio Montrouge- que permaneció internado en la Clínica Arago. «Veo que este hombre se muere, pero no sé de qué», fue según Georgette, el diagnóstico del Dr. Lemière.


***


Y ahora, unos poemas de Trilce, poemario del que José María Matás, el autor del texto anterior, afirma: "Nunca un poeta en nuestro idioma había sido tan decididamente libre, ninguno –adelantándose tres años a La tierra baldía; un lustro al primer Manifiesto surrealista; una década a Poeta en Nueva York y al Altazor de Huidobro- había sabido ser tan rabiosamente contemporáneo." Se puede leer su obra poética completa en ¿Quién es César Vallejo?

Poemas de Trilce


II


Tiempo Tiempo.
Mediodía estancado entre relentes.
Bomba aburrida del cuartel achica
tiempo tiempo tiempo tiempo.

Era Era.

Gallos cancionan escarbando en vano.
Boca del claro día que conjuga
era era era era.

Mañana Mañana.

El reposo caliente aún de ser.
Piensa el presente guárdame para
mañana mañana mañana mañana

Nombre Nombre.

¿Qué se llama cuanto heriza nos?
Se llama Lomismo que padece
nombre nombre nombre nombrE.

III

Las personas mayores
¿a qué hora volverán?
Da las seis el ciego Santiago,
y ya está muy oscuro.

Madre dijo que no demoraría.

Aguedita, Nativa, Miguel,
cuidado con ir por ahí, por donde
acaban de pasar gangueando sus memorias
dobladoras penas,
hacia el silencioso corral, y por donde
las gallinas que se están acostando todavía,
se han espantado tanto.
Mejor estemos aquí no más.
Madre dijo que no demoraría.

Ya no tengamos pena. Vamos viendo
los barcos ¡el mío es más bonito de todos!
con los cuales jugamos todo el santo día,
sin pelearnos, como debe de ser:
han quedado en el pozo de agua, listos,
fletados de dulces para mañana.

Aguardemos así, obedientes y sin más
remedio, la vuelta, el desagravio
de los mayores siempre delanteros
dejándonos en casa a los pequeños,
como si también nosotros
no pudiésemos partir.

Aguedita, Nativa, Miguel?
Llamo, busco al tanteo en la oscuridad.
No me vayan a haber dejado solo,
y el único recluso sea yo.

IV

Rechinan dos carretas, contra los martillos
hasta los lagrimales trifurcas,
cuandonunca las hicimos nada.
A aquella otra sí, desamada,
amargurada bajo túnel campero
por lo uno, y sobre duras ájidas
pruebas                               espiritivas.

Tendime en són de tercera parte,
mas la tarde —qué la bamos a hhazer—
se anilla en mi cabeza, furiosamente
a no querer dosificarse en madre. Son
los anillos.

Son los nupciales trópicos ya tascados.
El alejarse, mejor que todo,
rompe a Crisol.

Aquel no haber descolorado
por nada. Lado al lado al destino y llora
y llora. Toda la canción
cuadrada en tres silencios.

Calor. Ovario. Casi transparencia.
Háse llorado todo.          Háse entero velado
en plena izquierda.
"La lluvia más allá de la escollera", un poema de Alfonso Armada

  
Comparto hoy con los amigos del canal uno de los últimos poemas de Alfonso Armada, publicado en su blog, en la revista digital FronteraD, de la que él mismo es editor. Allí leemos sobre él:
Aunque nació en Vigo (1958), le gusta decir que es portugués. Estudió periodismo y teatro en Madrid. Ha trabajado para El País (cubrió el cerco de Sarajevo y fue corresponsal para África cinco años) y ABC (fue corresponsal en Nueva York, hoy es reportero). Sus últimos libros son: Diccionario de Nueva York (2010), Mar Atlántico. Diario de una travesía (2012), Fracaso de Tánger (2013) y Sarajevo. Diarios de la guerra de Bosnia (2015).

Periodista y maestro de periodistas, poeta y dramaturgo, Armada ha cultivado de manera ejemplar, una escritura periodística única, en la que se dan la mano la crónica objetiva y el diario personal rebosante de emoción y lirismo....

La lluvia más allá de la escollera | FronteraD

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"Contar mal las cosas es incrementar las desgracias del mundo"
Albert Camus



La marea es sorda en Caminha
cuando la noche se ha vuelto a tejer
con hilachas de redes
cadáveres africanos
sueños convertidos en ceniza.
El sol asoma entre la rompiente
y un horizonte político
mezclado con arcilla
feldespato
sexo sin esperanza.
El sol se nutre de lluvia
un resplandor amasado con deseo
manos rotas
manos suavizadas por el agua
fría
la lejía
el añil
recuerdos que tenemos la suerte de atesorar
porque nacimos aquí
bajo esta lluvia
entre estas tardes
estas paredes
estas escuelas
estos médicos y enfermeras tan limpios.
Claro que hubo muerte
y torturas
y todo costó a muchos más que a otros.
Pero ahora
hemos de aprender
a luchar
contra este olor a espanto
esta fiebre que levanta empalizadas
afiladas
para que corten las manos y los pechos
para que no den la menor oportunidad
a los que nos observan
desde el parapeto azul del mundo
uno que agoniza
otro que nace.
No sabemos mucho de nosotros,
pero sabemos mucho de nosotros.

Un plato de vidrio de Honduras
un lebrillo amasado en el interior de Egipto
y llevado entre paños a Amberes
y una porcelana cocida en Vigo
junto al mar
por mi hermana
que sabe del fuego
del silencio de la noche
del dolor de los demás.

Vuelve a llover en Madrid
el buen tiempo
para mí
que está hecho así
de mar y lluvia
como los periódicos
la espuma
el rumor nocturno
lo que esperamos
entre los cabos, las cumbres, los faros
el océano proceloso.
Ponerse en el lugar del otro,
prestar atención.

#poesía #literatura #Alfonso Armada
La poesía militante de Gabriel Celaya

  
El pasado 18 de marzo fue el aniversario del nacimiento de Gabriel Celaya, "perteneciente a la generación literaria de posguerra, fue un destacado poeta del antifranquismo. Comunista, autor de 100 títulos, vivió sus últimos años en la pobreza y en la enfermedad", tal como lo recordaba la edición digital de El viejo topo, siempre pendiente de estas cosas.

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Una generación inolvidable: Gabriel Celaya, Carlos Muñiz, Alfonso Sastre, Mari Dapena, Jose María de Quinto y Eva Forest.

Así caracterizaba Gabriel Celaya  la "poesía social" que inauguraba su generación, a propósito de los Cuadernos de poesía Norte:

NORTE, según pensábamos Amparitxu y yo en aquel momento, debía ser un puente tendido por encima de la "poesía oficial" hacia los entonces olvidados poetas del 27, hacia la España peregrina, y hacia la poesía europea de la que el autarquismo cultural, y la dificultad de hacerse con libros extranjeros, nos tenía separados desde el fin de nuestra guerra. Por eso publicamos, entre los extranjeros, a Rilke, Rimbaud, Blake, Eluard, Lanza del Vasto, Sereni, Mario Luzi etc. Y entre los españoles, a Leopoldo de Luis, Labordeta, Cela, Cremer, Bleiberg, Ricardo Molina y otros. Lo que nosotros queríamos era romper un cerco: El estúpido cerco de la "poesía oficial". Y si después, con las visitas de Virgilio Garrote, Jorge Semprún, Eugenio de Nora y Blas de Otero, fuimos convirtiéndonos en uno de los primeros nidos de la "poesía social" fue porque el desarrollo de nuestra poesía así lo demandaba."

(De "Historia de mis libros")


Reproduzco a continuación la selección de poemas disponible en la página web mantenida por la Diputación Foral de Guipuzkoa.


EN EL FONDO DE LA NOCHE TIEMBLAN LAS AGUAS DE PLATA


(De "Marea de silencio", 1935)

En el fondo de la noche tiemblan las aguas de plata.
La luna es un grito muerto en los ojos delirantes.
Con su nimbo de silencio
pasan los sonámbulos de cabeza de cristal,
pasan como quien suspira,
pasan entre los hielos transparentes y verdes.

Es el momento de las rosas encarnadas y los puñales de acero
sobre los cuerpos blanquísimos del frío.

En el fondo de la noche tiembla el árbol del silencio;
los hombres gritan tan alto que solo se oye la luna.

Es el momento en que los niños se desmayan sobre los pianos,
el momento de las estatuas en el fondo transparente de las aguas,
el momento en que por fin todo parece posible.
En el fondo de la noche tiembla el árbol del silencio.

Decidme lo que habéis visto los que estabais con la cabeza vuelta.
La quietud de esta hora es un silencio que escucha,
el silencio es el sigilo de la muerte que se acerca.
Decidme lo que habéis visto.
En el fondo de la noche
hay un escalofrío de cuerpos ateridos.


ESPAÑA EN MARCHA

(De "Cantos iberos", 1955)

Nosotros somos quien somos.
¡Basta de Historia y de cuentos!
¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos.

No vivimos del pasado,
ni damos cuerda al recuerdo.
Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos.

Somos el ser que se crece.
Somos un río derecho.
Somos el golpe temible de un corazón no resuelto.

Somos bárbaros, sencillos.
Somos a muerte lo ibero
que aún nunca logró mostrarse puro, entero y verdadero.

De cuanto fue nos nutrimos,
transformándonos crecemos
y así somos quienes somos golpe a golpe y muerto a muerto.

¡A la calle!, que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.

No reniego de mi origen,
pero digo que seremos
mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.

Españoles con futuro
y españoles que, por serlo,
aunque encarnan lo pasado no pueden darlo por bueno.

Recuerdo nuestros errores
con mala saña y buen viento.
Ira y luz, padre de España, vuelvo a arrancarte del sueño.

Vuelvo a decirte quién eres.
Vuelvo a pensarte, suspenso.
Vuelvo a luchar como importa y a empezar por lo que empiezo.

No quiero justificarte
como haría un leguleyo.
Quisiera ser un poeta y escribir tu primer verso.

España mía, combate
que atormentas mis adentros,
para salvarme y salvarte, con amor te deletreo.


LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO

(De "Cantos iberos", 1955)

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque a penas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica, qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra, son actos.


MOMENTOS FELICES

(De "De claro en claro", 1956)

Cuando llueve, y reviso mis papeles, y acabo
tirando todo al fuego: poemas incompletos,
pagarés no pagados, cartas de amigos muertos,
fotografías, besos guardados en un libro,
renuncio al peso muerto de mi terco pasado,
soy fúlgido, engrandezco justo en cuanto me niego,

y así atizo las llamas, y salto la fogata,
y apenas si comprendo lo que al hacerlo siento,
¿no es la felicidad lo que me exalta?

Cuando salgo a la calle silbando alegremente
--el pitillo en los labios, el alma disponible--
y les hablo a los niños o me voy con las nubes,
mayo apunta y la brisa lo va todo ensanchando,
las muchachas estrenan sus escotes, sus brazos
desnudos y morenos, sus ojos asombrados,
y ríen ni ellas saben por qué sobreabundando,
salpican de alegría que así tiembla reciente,
¿no es la felicidad lo que siente?

Cuando llega un amigo, la casa está vacía,
pero mi amada saca jamón, anchoas, queso,
aceitunas, percebes, dos botellas de blanco,
y yo asisto al milagro --sé que todo es fiado--,
y no quiero pensar si podremos pagarlo;
y cuando sin medida bebemos y charlamos,
y el amigo es dichoso, cree que somos dichosos,
y lo somos quizá burlando así a la muerte,
¿no es felicidad lo que trasciende?

Cuando me he despertado, permanezco tendido
con el balcón abierto. Y amanece: las aves
trinan su algarabía pagana lindamente:
y debo levantarme, pero no me levanto;
y veo, boca arriba, reflejada en el techo
la ondulación del mar y el iris de su nácar,
y sigo allí tendido, y nada importa nada,
¿no aniquilo así el tiempo? ¿No me salvo del miedo?
¿No es felicidad lo que amanece?

Cuando voy al mercado, miro los abridores
y, apretando los dientes, las redondas cerezas,
los higos rezumantes, las ciruelas caídas
del árbol de la vida, con pecado sin duda
pues que tanto me tientan. Y pregunto su precio,
regateo, consigo por fin una rebaja,
mas terminado el juego, pago el doble y es poco,
y abre la vendedora sus ojos asombrados,
¿no es la felicidad lo que allí brota?

Cuando puedo decir: el día ha terminado.
Y con el día digo su trajín, su comercio,
la busca del dinero, la lucha de los muertos.
Y cuando así cansado, manchado, llego a casa,
me siento en la penumbra y enchufo el tocadiscos,
y acuden Kachaturian, o Mozart, o Vivaldi,
y la música reina, vuelvo a sentirme limpio,
sencillamente limpio y, pese a todo, indemne,
¿no es la felicidad lo que me envuelve?

Cuando tras dar mil vueltas a mis preocupaciones,
me acuerdo de un amigo, voy a verle, me dice:
"Estaba justamente pensando en ir a verte."
Y hablamos largamente, no de mis sinsabores,
pues él, aunque quisiera, no podría ayudarme,
sino de cómo van las cosas en Jordania,
de un libro de Neruda, de su sastre, del viento,
y al marcharme me siento consolado y tranquilo,
¿no es la felicidad lo que me vence?

Abrir nuestras ventanas; sentir el aire nuevo;
pasar por un camino que huele a madreselvas;
beber con un amigo; charlar o bien callarse;
sentir que el sentimiento de los otros es nuestro;
mirarse en unos ojos que nos miran sin mancha,
¿no es esto ser feliz pese a la muerte?
Vencido y traicionado, ver casi con cinismo
que no pueden quitarme nada más y que aún vivo,
¿no es la felicidad que no se vende?


LOS ESPEJOS TRANSPARENTES

(De "Los espejos transparentes", 1967)

Uno dice lo que dice, mas no dice lo que piensa.
Los espejos no reflejan: transparentan.
Todo mira fascinante de frente, pero no existe.
Todo vuelve por detrás y es lo real, invisible.
En lo que veo, no veo; en lo que no veo, creo;
en toda imagen apunta una múltiple presencia,
palpitante intermitencia del corazón: confusión;
y así me siento indeciso como un pobre hombre perdido,
como tú que ¿quién eres?, como yo que ¿quién soy?

Los espejos que me escupen hacia fuera, y hacia dentro
me proponen transparencias de distancias y silencios,
deben ser, quiero que sean, para mis obras ejemplo,
con mucha luz hacia fuera, con más secreto hacia dentro.
Juego al juego, sí, con trampa, como hay doblez en los versos.

Así se cuentan las cosas que nos pasan cada día,
y bien contadas parecen fascinantes y sin alma.
Si se piensa, nada es lo que se ve en el espejo.
La luz grande es un abismo y un estúpido misterio.


NIÑEZ SONÁMBULA

(De "Los espejos transparentes", 1967)

Era una casa grande, vacía, llena de ecos,
con veinte ventanales abiertos hacia el mar.
Y el mar sonaba triste contra el acantilado
como el destino sueña y acaba por matar.
Era una casa rara porque nada pasaba
y siempre parecía que algo iba a pasar.
Era una casa loca como aquella en que, niño,
según ahora me explican, nunca llegué a vivir,
pero que yo recorro, sabiendo los secretos
de sus cien corredores y sus puertas ocultas,
sus vueltas y revueltas, sus cámaras cargadas
de perfumes pesados y de un pasado horror
que todas las ventanas abiertas hacia un mar
de luz y de aventura, y disponibilidad,
no barren con su brisa, ni liberan del ¡ay!
Era una casa antigua. Y triste sin razón.
Allí viví de niño, y allí vivo de veras
por mucho que me nieguen. Y así, ciego, atravieso
los pasillos sin fin y las salas vacías,
y esas puertas que empujo para abrir otras salas,
todas ricas, lujosas, con sus tapicerías,
relojes, porcelanas, cortinas y recuerdos.
Todas eran iguales, repetidas, abiertas,
la rosa y la morada, la del león de oro,
la del abuelo Juan... ¿En qué se distinguían?
Yo abría puertas, puertas, buscando una salida,
lloraba algunas veces sin saber bien por qué,
y huía como un ciervo frente a aquella doncella
que me decía amable: "¿Qué quiere el señorito?"
Huir, huir, mi vida sólo ha sido una huida
sin saber hacia dónde y sin saber por qué.
Huir de aquella casa donde viví de niño,
aunque según me dicen nunca viví de veras.
No es un sueño. No. Veo oculto y real
a ese niño que mira con ojos espantados
detrás de una ventana, la mar, el mar, la mar.


PRIMERAS MATERIAS IBERAS

(De "Iberia sumergida", 1978)

El esparto, la sal, el granito,
lo estrictamente seco, lo ardientemente blanco,
la furia indivisible en la luz absoluta
de un sol por todo lo alto y un espacio vacío.

Las piedras abrasivas y la cal deslumbrada.
El cuarzo y su explosión de estrellas diminutas
metidas en los dentros de lo que no se explica.
Y el explendor del mundo carente de sentido.

Aquí, en los dentros, roca, luz, furia, sequedades,
detalles violentos y a veces luminosos;
y el tejido del aire, los temblores del lino
entre los leves dedos de una brisa insinuante.

Lo digo, y al decirlo, recuerdo cuentas, cuentos
que Plinio registró con nombres sustanciales:
la bellota, la arcilla, la encina y el arrabio,
el vino y el calcanto, la pizarra y la cera,

el escombro, el electro, la plata viva ardiente,
el deslizado aceite, el plomo negro o blanco,
el cárbaso, los higos, la cebolla albarrana,
la sal en bloque, el agua mineral y el conejo.

La luz de los metales: sus encuentros sagrados
y en la noche, enterradas, sus mil aguas quemantes,
y ese furor del oro, rojo león llameante,
y ese azul de aire ardiente, duro esplendor parado.

¡Furias! ¡Dominaciones! ¡Dioses devoradores!
¡Velocidades ciegas! Y de pronto, ante el sol,
un grito alucinado que gira sobre sí,
que puede, que podría ser no se sabe qué.


LA IRRACIONAL ALEGRÍA

(De "Poemas órficos", 1978)

En la mañana clara, la risa de los dioses
retumba como un trueno.
El toro subterráneo levanta la cabeza
y los árboles tiemblan millonarios de hojas.

Tempestad transparente. ¡Azul! Y de repente
una leve sonrisa femenina, perdida,
condena al silencio los grandes poderes,
y parece que algo dice.
                                Pero no dice nada.


LA VIDA, AHÍ FUERA

(De "Poemas órficos", 1978)

Esa vida que no es mía y me rodea,
el misterio de la muerte, lo que llamamos la muerte
y el misterio de la vida siempre abierta,
lo que llamamos la vida
en el árbol, en las nubes y en el agua,
y en el viento y en el mundo que es quien es sin ser humano,
y en la inmensa transparencia que no se dice, se muestra
en eso que busqué tanto y ahora encuentro regresando:
La infancia, quizá, la infancia, nuestro final seguro,
nuestro cuento, nuestro canto, nuestra mágica conciencia:
El total de lo sin fin y de la vida abierta.


DEDICATORIA FINAL (Función de Amparitxu)

(De "Función de uno, equis, ene", 1973)

Pero tú existes ahí. A mi lado. ¡Tan cerca!
Muerdes una manzana. Y la manzana existe.
Te enfadas. Te ríes. Estás existiendo.
Y abres tanto los ojos que matas en mí el miedo,
y me das la manzana mordida que muerdo.
¡Tan real es lo que vivo, tan falso lo que pienso
que -¡basta!- te beso!
                               ¡Y al diablo los versos,
y Don Uno, San Equis, y el Ene más Cero!
Estoy vivo todavía gracias a tu amor, mi amor,
y aunque sea un disparate todo existe porque existes,
y si irradias, no hay vacío, ni hay razón para el suicidio,
ni lógica consecuencia. Porque vivo en ti, me vivo,
y otra vez, gracias a ti, vuelvo a sentirme niño.

#Poesía #Literatura #Gabriel Celaya
Juan Gil-Albert, el poeta secreto

  last edited: Mon, 05 Mar 2018 18:28:55 +0100  
Tal como leemos en el blog de Javier Arnott, Bajo el signo de Libra,  Juan Gil-Albert
puede claramente ser catalogado como uno de nuestros escritores secretos, un escritor que habiendo participado en las principales aventuras literarias de su tiempo, y habiendo escrito y publicado constantemente durante su larga vida activa (La fascinación de lo irreal es de 1927), sin embargo no goza del reconocimiento y popularidad que se le supondría. Cuando en 1972 publicó su antología "Fuentes de la constancia", esta causa asombro y muchos se preguntan el por qué del silencio entorno a su obra.

Compartimos hoy con los amigos de este canal dedicado a la poesía en español, una mínima selección de sus poemas.

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La primera tentación de la serpiente

En el tiempo en que el hombre estuvo solo,
en la paradisíaca complacencia
de lo creado, errante por los bosques
de las primeras sombras tentadoras

al descanso, cuando el sol y la luna
parecían venir y suspenderse
para mirar atónitos la gracia
originaria, el don de la sonrisa

en este solitario favorito
de la divinidad, un gran trastorno
turbó sus naturales inocencias
porque la sierpe atenta le espiaba

sus paseos dichosos. No le tuvo
que hacer llegar al claro son del agua
para rendirlo allí a aquel sobresalto
de su desnudo cuerpo. El hombre mismo

lo iba presintiendo lentamente
en un extraño triunfo deleitoso
subiéndole a los labios el aroma
de una oscura arrogancia. El se veía

contemplado en los ojos infinitos
de Dios, con tales muestras de ternura
surcadas por las ondas amorosas
de la benevolencia, que en su hondo

corazón, recién hecho para el juego
demoníaco, oyó que unos murmullos
iniciaban los pálidos temblores
de la inquieta soberbia. Los prodigios

le rodeaban, valles y montañas,
los mugidos pasmosos, los olores,
la virtud transparente de los aires,
el agua que deslumbra y los astros

musicales; a todo prefería
Dios al mirarlo el soplo de su cuerpo,
ese cuerpo que el hombre adivinaba
tan leve y soberano entre las cosas.

Tocaba su nacida primavera,
el puro despertar de los sentidos,
la latente llamada de su pecho,
la fresca frente en medio de las crines

o plumas negras suaves a sus manos.
Y cayó enamorado de sí mismo,
en una gran torpeza venturosa
medio triste y contento en ese instinto

precursor de su raza. Iba solo
por las recientes sombras de la tierra,
para escuchar el crespo torbellino
de su sangre; la sierpe proyectaba

su doble imagen, y la idolatría
adolescente puso sus cimientos
en esa soledad reveladora
de la belleza. Dios quiso salvarle

de esa gran tentación, y entre las hojas
de un arbusto florido abrió la vida
de la mujer, que apenas despertada
vio al hombre ante sus ojos indefensos

y lo halló ya tan lleno del misterio
de existir que, inclinada libremente,
sintió hacia él su dulce dependencia.
La pupila de Dios volvió al reposo

de sus mejores días tras el goce
del sueño realizado, mas no pudo
borrar de algunos hijos de los hombres
aquella inclinación estremecida

que sellaba una herencia, y en los brazos
de estos ensimismados pecadores
mécese la ilusión de aquel amante
igual a nuestro rostro en el espejo.


Las mentiras

TEMA PARA UNA CANCIÓN
              
No puedo sino amaros
estrujando vuestras veleidosas acechanzas
sobre mi pecho estremecido,
porque ¿de qué otra cosa podría vivir?
              
Recordar la vida pasada
es como regar el huerto de vuestras sombras,
y suspirar por algo desaparecido
es levantar las ciegas estatuas de un jardín.
              
El desvarío es grande
e insensata la índole de mis sentimientos,
mas cuando un hechizo obra sobre un corazón,
¿quién puede disiparle esa áspera pena?
              
Verdad, verdad deseada,
en los labios engañosos del mundo
paréceme escuchar como posible
el eco de tu clemencia.


Las violetas

A la memoria del poeta romántico
Enrique Gil, que cantó a la violeta.

              
Una leche nocturna os amamanta
en el triste regazo de los sueños;
la oscura palidez tiñe las hojas
de vuestros leves brazos somnolientos
y al fin, en la espesura humedecida,
queda el intenso beso de la noche,
su mortal arrebol allí dejando
la tardía belleza; ya la aurora,
rosa y apenas verde como todo
lo que se inicia, extiende su mirada
sobre el mundo, que lleno de rocío
simula un despertar; sólo vosotras,
ajenas al placer de la mañana,
conserváis ese lívido trastorno
de la noche perdida, y allí envueltas
en vuestra huraña y misteriosa sombra,
cual si, morado pájaro en la tierra,
más que savia, un latido os levantara
del sopor vegetal; porque entretanto,
la noche, el fresco viento o el poeta              
os dejaron el cárdeno suspiro
del gran enamorado que no vuelve.

De Las ilusiones


Los muchachos

Homenaje a Porfirio Barba-Jacob
              
Me veo precisado a repetirlo
una vez más: mis solos compañeros
de ruta y lecho: jóvenes que fuisteis
mi tentación más firme y el encanto
de mi flaqueza. Debo repetirlo
por última verdad: os amé a todos
cual si fuerais el mismo y el distinto
que cada vez mostrábase a la vista
como un primaveral brotar de nuevo:
fuisteis David, Tobeyo, Albano, Cinthio,
y aquél que no durmió nunca en mis brazos
pero supo decirme como nadie
que me quería. Espectros redentores
de mi corporeidad, númenes vivos
de mi pasión, tormentas fugitivas
de mi buen tiempo. Chicos azarosos
que con vuestras muchachas e inquietudes
cumplíais vuestro sino dando el pecho
a toda adversidad y pregonando
la frágil dicha, el sueño interrumpido,
lo duro que es vivir aun siendo joven
y la mucha energía que se gasta
en tratos baladíes. Pero entonces,
como quien oye a Dios o algún maestro
que suele aparentar su misma calma,
veníais a buscar en mi clemencia
el resplandor difuso de mi sombra
rodeada de sol como un gran árbol
que nos acoge en sí y que nos preserva
de no sabemos qué, muchachos míos,
de no sabemos qué. ¡Qué más quisiera
que haberos preservado eternamente
de vuestra soledad originaria,
de vuestro desconcierto! Nunca pude
sino disimular mi limitada
zona de luz, lo poco que tenía,
para que sustentáramos unidos
esta gravitación de la existencia.
Pero os he sido fiel y eso me salva.
Estaban bien dispuestos los altares
en los que colocaba cada noche
vuestra imagen triunfal con su avecilla
de temblorosa luz. y aun cuando a veces
la soledad rociaba con ausencias
mi corazón, presagios eran siempre
de una nueva deidad que se avecina,
y pronto dibujábase en la mente
un inédito rostro que aportaba
con el sueño pasado la extrañeza
de un nuevo amanecer: constancias mías
de la cambiante forma que me disteis.
Así quiero que conste en mis palabras
lo que es verdad y nadie desvaríe
cuando quiere emplear la suficiencia
y hablar de lo que ignora. Sólo sabe
quién es quien se hace dueño de sí mismo.
Yo soy quien os amó. Vosotros fuisteis
los órganos florales de mi suerte.
y ahora que ya no estoy sobre la tierra
y que en hombres vosotros convertidos
añoráis algún día la fragancia
de lo que se extinguió, sabedme siempre,
dispuesto a recrear no importa dónde,
no importa con qué nuevo compañero,
la evanescente forma prohibida,
este inútil contacto perdurable
que fue mi meta.


Himno a la vida

Cuando eras una joven indefensa
con aquel cuello frágil levantando
la lozana cabeza en que esplendía
el amplio sol su dulce arrobamiento,
y cual pájaro o flor que nada teme
abre al espacio el curso de sus alas
o sus pétalos tiñe ardientemente
con el claro rubor de su existencia,
entonces te canté como si hermana
fueras de mi ilusión, y en tu regazo
fraternal vuelo alzaba contemplando
esa faz adorable. Era aquel tiempo
en que tus ojos garzos me miraban,
del color de los bosques, y surgías
toda tú cual un árbol silencioso
llevándome contigo lentamente
hacia la esbelta copa en que soñaban
las misteriosas aves matutinas.
Allí la transparencia deseada
de miles de deseos tentadores
brillaba como engaño delicioso,
y una invisible mano removía
mis cabellos cual eco prematuro
de los desordenados sentimientos
que el amor transportaba entre sus brazos.
¡Ah, lenta violencia de mi vida,
trastornadora gracia del abismo,
ese negro principio originario
que trepa con tu verde savia alada
el confín sin medidas! ¡Dónde fueron
los que como racimos se mecían
en nacarado aire, tallas ubres
de una vitalidad encantadora,
entre las hojas mágicas de fuego
de aquel festín? ¿En dónde han escondido
sus verdes oleadas de cenizas
esas fragantes rosas tentadoras,
como senos de virgen que se han ido,
dejando sobre el tallo que las tuvo
sólo una sombra gris y porfiada?
Tu color se ha mudado, criatura,
el encendido rostro del que vive
esa ascensión incólume y hermosa
pasa de aquel fulgor del oro vivo
a este gris terrenal que esparce ahora
sobre tu sien la angustia de unas alas.
Postreras alas, cumbres que nos llevan
hacia dentro en un vuelo inesperado,
por extrañas regiones invisibles,
más allá de los lindes de la tierra,
aquí en el fondo mismo del abismo
donde mi vida vive su existencia.
Vuelve hacia mí tus lágrimas sombrías,              
fraternal resonancia de ancho seno,
antigua jovencilla ilusionada
cuyos largos cabellos aún evocan
aquella brisa errante. Ahora el hermano
tiende a tus pies las viñas de amargura
y en derredor los campos que florecen
leves lirios oscuros se preparan
a vernos enlazados como amantes
cruzar las blancas crestas de la tierra
por donde están las uvas que no apagan
el eterno sabor incandescente
de su fértil amargo. Allí te esperan
más que tus rosas, ¡oh hija de la carne!,
calladas violetas vespertinas
sobre las cuales vamos densamente
uno hacia el otro, amándonos confusos,
en el cálido soplo que nos lleva.
              
De Las iusiones


A la poesía

Al fin, rendida entre mis      suaves brazos,
me has concedido el don de tus deseos,
¡oh virgen maternal, extraño sueño
que conturba al poeta! Adolescente
yo te rondé, como un antiguo novio
ronda la misteriosa casa amada
y tras de aquellos cercos, algún día,
logré verte pasar, apenas sombra
entrevista en las luces de mis ojos.
Como tantos que aspiraban a hablarte
consumía mi juventud buscando
las palabras que guardan en su fondo
un fulgor inicial, y aventuraba
mis ramilletes cerca de esos prados
en cuya palpitante lozanía
enfriábanse duras como piedras
las pruebas de mi amor. Algún aplauso
premiaba mis desvelos, porque el hombre
conmuévese ante todo lo que rinde
la lucha ajena, mas otros designios
quieren que no haya esfuerzo en esos dones
con que la gracia sabe coronamos
ligera, como el ánimo que envía
viento fresco en el día caluroso,
o hace engendrar al hijo de la gloria
en un raro momento de cansancio.
Así tú, aprovechando del descuido
de mi ocio, te entraste hasta mis labios
sin que yo lo supiera, igual que ignora
el que duerme la luz de la mañana
mojándole los párpados, y dentro
de su plácido sueño está ya el día.
Délficas desde entonces van sonando
mis graciosas palabras cuando hierve
dentro de mí la extraña fuerza hermosa
que alimentó los juegos de los hombres
por la boca sagrada del tebano
que ensalzó el agua, como un raro olivo
de magnífica sed, la que más tarde,
en la divina siesta del que siempre
conducirá rebaños, compartía
con él el claro queso. ¡Oh fértil sombra,
que en mi leve saliva depositas
la miel en que renace como un soplo
la antigüedad! De todas las amantes,
sólo en ti el rastro del amor no queda
como una mancha, como un eco oscuro,              
y así veo en la huella que ha dejado
la locura de aquel que en su pureza
dialogó con las viejas primaveras
de la divinidad, resplandeciente
la transida cabeza de ese casi
cisne de Suabia envuelto por las brumas
de su melancolía. ¿Cómo el rayo              
que aniquila la vida puede a veces
entreabrir en nosotros ese verde
suspiro en que se escapan las canciones
halagadoras? Rudo es el mensaje
para el que canta, mas lo que destruye
su vigor encendido sólo deja,
como trazas de su misión, los suaves
versos que el hombre escucha embelesado,
como esa extraña claridad que flota
tras la ruin tormenta. ¡Oh poesía!
Un dulce maleficio te estremece
como alguien que estando entre los dioses
no alcanza su serena y reposante
naturaleza, o bebe la ambrosía
con torvo ceño y queda trastornada
en medio de aquel círculo de fuego
que corona las frentes silenciosas.
Una terrenal ansia comunicas
turbados a los graves comensales
de aquel festín, mientras que hacia la tierra
arrojas esos grumos del incienso
que exalta el alma y déjala sombría
de ambiciones; unos y otros luchan
atraídos por el misterio ajeno
y a través del poeta se contemplan
la faz de la ilusión, mientras expira
por mis labios el genio que te oculta.
              
De Las iusiones

#literatura #poesía #Juan Gil-Albert
En la 'montaña rusa' de Nicanor Parra. El antipoeta como sacerdote que no cree en nada

  
Cóndor andino candoroso, ha acaudalado una irreverente y original obra (anti)poética, cuajada de digresiones y sustancioso anecdotario, a base de mear fuera de texto.


En la 'montaña rusa' de Nicanor Parra. El antipoeta como sacerdote que no cree en nada | FronteraD

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Epitafio

De estatura mediana,
Con una voz ni delgada ni gruesa
Hijo mayor de un profesor primario
Y de una modista de trastienda;
Flaco de nacimiento
Aunque devoto de la buena mesa;
De mejillas escuálidas
Y de más bien abundantes orejas;
Con un rostro cuadrado
En que los ojos se abren apenas
Y una nariz de boxeador mulato
Baja a la boca del ídolo azteca
–Todo esto bañado
Por una luz entre irónica y pérfida–
Ni muy listo ni tonto de remate
Fui lo que fui: una mezcla
De vinagre y aceite de comer
¡Un embutido de ángel y bestia!

La mujer imposible

La mujer imposible,
La mujer de dos metros de estatura,
La señora de mármol de Carrara
Que no fuma ni bebe,
La mujer que no quiere desnudarse
Por temor a quedar embarazada,
La vestal intocable
Que no quiere ser madre de familia,
La mujer que respira por la boca,
La mujer que camina
Virgen hacia la cámara nupcial
Pero que reacciona como hombre,
La que se desnudó por simpatía
Porque le encanta la música clásica
La pelirroja que se fue de bruces,
La que sólo se entrega por amor
La doncella que mira con un ojo,
La que sólo se deja poseer
En el diván, al borde del abismo,
La que odia los órganos sexuales,
La que se une sólo con su perro,
La mujer que se hace la dormida
(El marido la alumbra con un fósforo)
La mujer que se entrega porque sí
Porque la soledad, porque el olvido…
La que llegó doncella a la vejez,
La profesora miope,
La secretaria de gafas oscuras,
La señorita pálida de lentes
(Ella no quiere nada con el falo)
Todas estas walkirias
Todas estas matronas respetables
Con sus labios mayores y menores
Terminarán sacándome de quicio.

Cervantes y Shakespeare

Cervantes
un principiante que promete mucho
Shakespeare
un jovencito que dará que hablar


Pensamientos

Qué es el hombre
se pregunta Pascal:
Una potencia de exponente cero.
Nada
si se compara con el todo
Todo
si se compara con la nada:
Nacimiento más muerte:
Ruido multiplicado por silencio:
Medio aritmético entre el todo y la nada

La poesía terminó conmigo

(…) La poesía se ha portado bien

Yo me he portado terriblemente mal

La poesía terminó conmigo

A los amantes de las bellas letras

A los amantes de las bellas letras
Hago llegar mis mejores deseos
Voy a cambiar de nombre a algunas cosas.
Mi posición es ésta:
El poeta no cumple su palabra
Si no cambia los nombres de las cosas.
¿Con qué razón el sol
Ha de seguir llamándose sol?

Pido que se llame Micifuz
El de las botas de cuarenta leguas!

¿Mis zapatos parecen ataúdes?

Sepan que desde hoy en adelante
Los zapatos se llaman ataúdes.
Comuníquese, anótese y publíquese
Que los zapatos han cambiado de nombre:
Desde ahora se llaman ataúdes.
Bueno, la noche es larga
Todo poeta que se estime a sí mismo
Debe tener su propio diccionario
Y antes que se me olvide
Al propio dios hay que cambiarle nombre
Que cada cual lo llame como quiera:
Es un problema personal.

#poesía #literatura #Nicanor Parra
"Nochebuena", de César Vallejo

  
Feliz día de Navidad a los amigos de este canal, con el soneto "Nochebuena", del enorme poeta peruano César Vallejo:

Nochebuena

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Al callar la orquesta, pasean veladas
sombras femeninas bajo los ramajes,
por cuya hojarasca se filtran heladas
quimeras de luna, pálidos celajes.

Hay labios que lloran arias olvidadas,
grandes lirios fingen los ebúrneos trajes.
Charlas y sonrisas en locas bandadas
perfuman de seda los rudos boscajes.

Espero que ría la luz de tu vuelta;
y en la epifanía de tu forma esbelta,
cantará la fiesta en oro mayor.

Balarán mis versos en tu predio entonces,
canturreando en todos sus místicos bronces
que ha nacido el niño-Jesús de tu amor.

#poesía #literatura #César Vallejo
La importancia de 10 versos: "Poesia y política", de Martín Prieto

  
Es raro, muy raro, encontrar en la Internet española un ensayo tan bonito y sugerente, un comentario de un poema breve tan bien escrito como este de Vicente Monroy sobre el poema de Martín Prieto, en una ida y vuelta continua, morosa, medida, del verso al mundo, de este al pensamiento y regreso final al poema...

Sobre la formación poética de la generación millennial (a partir de Daney)

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Todavía recuerdo la impresión que me causó en 2008, con sólo dieciocho años, la primera lectura del monumental poema del argentino Martín Prieto, Poesía y política. Aunque era apenas un texto de diez versos, se atrevía a activar, con una inesperada referencialidad, pero sobre todo con una bárbara abstracción formal, toda una maquinaria política y estética que iba a imprimirse para siempre en el rumbo de mis ideas:


POESÍA Y POLÍTICA

Una mujer desprovista
de la gracia que ofrece el pasado
y un hombre de la que potencia el dolor:
una pareja transparente
tomando sol en una playa municipal
cuando unos remeros pasan en canoa
y perturban el horizonte adornado
por una isla verde. (La política
que pareciera estar fuera del cuadro
es la misma que lo sostiene).

A lo largo de los años siguientes, ese breve poema de Martín Prieto se convertiría en mi particular dogma portátil, y su definición de la poesía en relación con la política marcaría el desarrollo de muchos de mis progresos literarios. Sólo unas pocas, poquísimas lecturas, ejercerían sobre mi imaginación un efecto parecido. Siempre que me sintiera fuera de lugar, que hubiera perdido el rumbo, que necesitara una base sobre la que apoyar mis ideas, volvería a él como a un comienzo. A esos versos, que me repetía como una promesa: la política / que pareciera estar fuera del cuadro / es la misma que lo sostiene.

Seco e impecable, Prieto desplegaba un cuadro fascinante. Afirmando el carácter fantasmal de la política, negaba la posibilidad de referirla explícitamente, en el nivel discursivo del poema. Debía permanecer latente, raro hechizo, quizás convertida en estructura y ritmo, en expresión, inmersa y disuelta en la mujer, en el lago, en el hombre, en la playa, en la canoa, en ese ambiente veraniego, dominguero y calmado, plomizo, del poema. En la pura experiencia. La experiencia, mito benjaminiano dado por muerto, se reconducía en el verso, que podía desprenderse de la lógica.

En el lado opuesto, el de la infamia, guardé durante todos aquellos años con esmero en mi memoria otro poema, impuesto en mi adolescencia por los abyectos programas educativos: La poesía es un arma cargada de futuro, de Gabriel Celaya, que se convirtió en el reverso del de Prieto, en todo lo que odiaba. Puede que incluso lo caligrafiara en mis libretas, sólo para recordarme a mí mismo lo que nunca se debe escribir. Y de ese mismo poema, sobre todo un verso: Maldigo la poesía concebida como un lujo. Qué estupidez: ¿qué otra cosa iba a ser la poesía, sino un lujo? De regreso a Prieto: sólo el lujo, a lo largo de la historia de la técnica, había sabido abordar la construcción de paisajes (jardines, trampantojos, adornos, decorados, vestidos, grottos, cúpulas, órdenes, naturalezas muertas). Y sólo el paisaje era capaz de expresar una política. La anulación del paisaje, de lo exuberante, significaba una ruptura del íntimo enlace poesía-política, y su sustitución por una literalidad casi pornográfica.

(...)
Poemas de Constantino Molina

  
Compartimos hoy, de nuevo, con "La nube habitada", de FronteraD, una pequeña selección de poemas de un contemporáneo. En este caso, del estimable Constantino Molina.

Constantino Molina (Pozo-Lorente, 1985).abandonó  los estudios de Licenciatura en Humanidades en el año 2006 y desde entonces ha ocupado muy distintos puestos de empleo que nada tienen que ver con la labor literaria (pintor, ferrallista, jardinero, auxiliar de topografía y un largo etcétera).

Su primer poemario, Las ramas del azar (Ediciones Rialp), fue galardonado con el Premio Adonáis 2014 y el Premio Nacional de Poesía Joven 2016. Su segundo poemarío, Silbando un eco extraño (Editorial Hiperión), mereció el Premio Alnfons el Magnànim 2016. Desde 2015 es colaborador del diario ABC Castilla-La Mancha. Actualmente reside en Madrid en situación de desempleo.


La nube habitada. Poemas, de Constantino Molina | FronteraD

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EXTRAÑA VOCACIÓN

                Cueva de Catalina de Cardona, Casas de Benítez


En esta oscura cueva
inició una mujer en soledad
su vida de ermitaña.

Aquí vivió, durante varios años
persiguiendo los dones más divinos
y la iluminación espiritual.
Años entre cilicios y pesares,
entre sangre y cadenas.
Vestida con andrajos miserables
y, como un animal, alimentándose
de hierbas y raíces.

Los libros, dicen de ella
que prefirió la vida de eremita
despreciando un palacio,
que sus flagelaciones y tormentos
fueron tantos que a muchos espantó.
Y que la acompañaban visiones
tan terribles como hermosas.

Me pregunto, incapaz de comprender,
qué laberintos trazan
el alma y el espíritu
para engañarse tanto.
Qué tormentos no habrán padecido antes
para buscar refugio en el sufrir.

Qué extraña vocación,
la vocación absurda del dolor.

                (Las ramas del azar. Rialp, 2015)

TAMBIÉN ACANTILADOS

No siempre acaba el mar
en apacibles playas arenosas.
También acantilados
delimitan las líneas de la costa.

No siempre
el que contempla el mar
obedece al sereno pensamiento
de la docilidad y de la mansedumbre.

Ya que también el vértigo
entiende de placeres y armonías.

                (Silbando un eco extraño. Hiperión, 2016)

AUTORRETRATO A CONTRALUZ

Colmo de sugestión
se alzan iluminados
los locos que sonríen.

Un arriba tan alto
que yo perdí su vuelo
para quedarme aquí:
abajo con lo mío.

Siempre con una fe desatendida.

En algo estoy dichoso.
En algo sé que bebo
que no tiene delirio y es grandeza.

En algo estoy metido,
en algo que no vuela ni ilumina.

                (Inédito)


VELINTONIA, 3 – VÍZNAR S/N

Busquemos un hogar para los versos.

Que en su fachada aniden las metáforas
y que brille un cartel donde se lea:
Casa de la Poesía.

Busquemos. ¿Pero dónde?

Quizás entre las calles más humanas
de una ciudad sin miedo.

Quizás entre los restos de otras épocas,
de la mano de estudios arqueológicos,
o sobre los cimientos
de un pueblo todavía no nacido.

Quizás entre la herencia de algún Nobel
o bajo los escombros de una guerra.

Busquemos ese hogar.

Llamemos a las puertas,
cavemos en el barro de las fosas
y que esta pobre perra apaleada,
que durante los siglos ha lamido
la mano tentativa del decoro,
por fin tenga un lugar donde morir
tranquila y en silencio.

              (Silbando un eco extraño. Hiperión 2016)

#poesía #literatura #Constantino Molina
La poesía de Joan Salvat Papasseit

  last edited: Fri, 03 Nov 2017 08:39:48 +0100  
Aprovechando que se habla tanto estos días de Cataluña -pero tan poco de su riquísima historia literaria- traemos hoy a este canal una mínima selección de poemas de Joan Salvat Papasseit, un gran poeta en esa lengua hermana, recordado, quiza, entre nosotros, por las versiones musicales que hicieron de algunos de sus textos cantantes de la Nova Cançó. Hombre de salud quebradiza e ideas cambiantes (dice el Wikipedista, a este respecto: "Joan Salvat era una persona de opiniones marcadas, si bien cambiantes y hasta contradictorias.Durante un tiempo, militó en las filas del socialismo, pero su naturaleza individualista y el rechazo sistemático a los programas políticos lo llevarían a posiciones anarquistas. De todas maneras, Joan Salvat nunca tuvo ni defendió una línea política unívoca, y osciló entre el cristianismo, el socialismo, el anarquismo y el catalanismo separatista"), creó una obra muy personal, a caballo entre el vanguardismo futurista y la poesía de la experiencia. Poeta también del amor y el erotismo, es recordado, sobre todo, por sus aforismos. En primer lugar, reproduzco sus poemas en catalán, que tomo de la página Res no és mesquí.

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L'enamorat Li Deia

Penyora d'amor, penyora -
si tu em besaves, amor,
jo et donaria una rosa.
.
No fóra mesquí de res,
penyora d'amor, penyora;
- o bé et tornaria el bes
o et daria una taronja,
una ametlla
------------ o bé l'esqueix
d'una clavellina nova.
.
No fóra mesquí de res,
penyora d'amor penyora;
- o la flor del cirerer
o el llessamí
------------ o bé la lluerna
que hagués pogut descobrir
la nostra abraçada estreta.
.
No fóra mesquí de res,
penyora d'amor, penyora:
que jo em donaria teu
i tu et donaries tota.
.
Si tu em besaves, amor
jo et donaria una rosa.


SI LA DESPULLAVA

Si la despullava
oh la meva amor!
un botó que queia
ja em donava goig
- ara la bruseta
i el cinyell tot pret,
mel rosada i fresca
la sina després:
.
al mig de la toia
clavellets vermells.


I El Seu Esguard

I el seu esguard damunt del meu esguard
soc presoner
------------ que la vull presonera:
aquest matí que una flor m'ha posat
li deia així
---------- baix baixet
--------------------- a l'orella:

sota els teus ulls, és un bes el que em plau:

Epitalami D'unes Noces De Maig

Amic, quin trot galant
si aquesta nit avances la nit de Sant Joan -
la nit de Sant Joan que és nit de meravella,
i és damunt cada bes que neixen les estrelles.
.
Digue-li al teu amor l'enveja que li hauran altres donzelles
i eixuga-li aquell crit-------mica de plor,
que és en la noia verge quan el seu cos floreix una rosella.
.
I para compte al goig del seu desmai.
.
Que Cupidell us furti
i no pugueu vestir-vos si feu curta l'empresa.

.
Encara El Port

Els gallarets en el vent de les veles.
Oh, l'avió qui les compta i les plega,
----------------------------------- en fer-se fosc;
si el seu vol s'ha menjat l'alé dels gallarets
- ahir els cobricels de les estrelles
--------------------------------- glaces
avui lasses que són
de la gràcia mofeta del llum groc i el llum verd -
senyoria del Port al capvespre vermell;
si la lluna no es veu;
si la barca no es queixa,
ran de l'angle més negre
i la cançó més blanca,
--------------------- italiana:
.
Qui somou la coberta i fa dolç l'acordió,
Oh, amo del barco blau? - un refrec de colors
-------------------------- dels darrers gallarets...


Tirania De L'amor

Tirania de l'amor
si et vull deixar, dius:no em deixis.
.
Si Tu em deixaves soc jo
qui soc gelós de que ho fessis.
.
Englantina del camí
fas goig perquè jo et llueixi:
.
tota l'il·lusió que tinc
la vols teva
------------quan te prengui.


Venedor D'amor

Venedor d'amor
porta joies fines:
la noia que vols
la noia que tries.
.
De tanta claror
que el mercat destria
per cada cançó
dónes una vida.
.
Quina vida dóns
quin' altra en voldries:
jo me l'he triada
moreneta i prima.
.
Moreneta i prima
que sembla un palmó -
si un altra la mira
li treu morenor.
.
Jo l'he demanada
que fos sols per mi.
L'he comprada esclava,
la vull fer lluir.
.
Venedor d'amor
porta joies fines:
la noia que vols
la noia que tries.

* * *

A partir de aquí, una selección de versiones en castellano de poemas de Papasseit (algunos están más arriba en su versión original en catalán, otros no) procedentes del blog Nada es mezquino. De estas traducciones, dice su autor: "Esta traducción al castellano de la poesia de Joan Salvat Papasseit hay que entenderla como un diccionario de equivalencias, sintácticamente ordenado, antes que como una recreación poètica, especialmente dificultosa en un poeta de las características de Joan Salvat-Papasseit. Para el lector que desconozca el catalán, esta traduccion puede ser una ayuda, nunca una substitución del original al que hay que recurrir en cualquier caso."

Domingo

Hoy vuelan tan altas
——————-las gaviotas del puerto
que tan sólo planean:
el mástil más joven y delgado
del “Maria Angeleta”
——————-bajo la bola de oro
escucha el tintineo transparente de sus alas quietas.
.
De cara al sol
————cien velas;
y la roja banderola que rumbea a su orilla.
.
El vaporcillo pasea los bellos sueños atlánticos
———junto a los muelles en calma.
.
El hombre de las Naranjas pasa con el carretón colmado.


Junio
.
Por San Juan, amiga, te reprocharía
el que no vinieras a la fiesta que tendremos.
Cada moza pedirá un novio,
la albahaca y la ruda querrán luz de estrellas.
Sentirás cómo se abren en claridad los farolillos.
Haremos fuegos artificiales, cual no se ven en los cielos,
para que caigan estrellas
————————y en globos de papel
suban de nuevo llevándose las plegarias
– y la tuya
————si te atrevieras
————————-que es un ruego que yo sé.
Tú, regarías los claveles. Yo, un beso te robaría.
.

Porque has venido
.
Porque has venido florecieron las lilas
y han dicho su alegria
———————envidiosa
——————————-a las rosas:
.
mirad a la muchacha que en brillo os gana,
bella y doncella, bruna de cara.
.
Tan joven es, que a su paso enamora
– quien no la ha visto, al verla se enamora.–
Porque has venido amo de nuevo:
diré tu nombre
—————que cantará la alondra.


Si yo fuera pescador
.
Si pescador yo fuese la aurora pescaría;
si fuese cazador, al sol atraparía;
y si ladrón de amor las puertas me abrirían,
y mejor si bandido
——————que solo llegaría:
.
– los guardianes del mundo mi sombra no verían,
si ladrón y bandido, mi vuelo no sabrían.
.
Si tuviese una nave las muchachas me llevaría,
si quisieran volver, sus corazones dejarían:
.
de ellos faros haría
——————-y muchos otros tomaría.
.
Tiranía del amor
.
Tiranía del amor
si quiero dejarte, dices: no me dejes.
.
Si Tú me dejaras, estaria yo
celoso de que lo hicieses.
.
Englantina del camino
te luces para que contigo me adorne:
.
toda la ilusión que tengo
para ti la quieres
—————cuando yo te tome.


#poesía #literatura #Joan Salvat Papasseit
  
ManuelManuel wrote the following post Wed, 18 Oct 2017 07:25:27 +0200
"Manifiesto", de Nicanor Parra
Nicanor Parra Sandoval (San Fabián de Alico, 5 de septiembre de 1914) es un poeta chileno, considerado el creador de la antipoesía cuya obra ha tenido una profunda influencia en la literatura hispanoamericana.


"Manifiesto" de Nicanor Parra

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MANIFIESTO

Señoras y señores
Esta es nuestra última palabra.
–Nuestra primera y última palabra–
Los poetas bajaron del Olimpo.
Para nuestros mayores
La poesía fue un objeto de lujo
Pero para nosotros
Es un artículo de primera necesidad:
No podemos vivir sin poesía.
A diferencia de nuestros mayores
–Y esto lo digo con todo respeto–
Nosotros sostenemos
Que el poeta no es un alquimista
El poeta es un hombre como todos
Un albañil que construye su muro:
Un constructor de puertas y ventanas.
Nosotros conversamos
En el lenguaje de todos los días
No creemos en signos cabalísticos.
Además una cosa:
El poeta está ahí
Para que el árbol no crezca torcido.
Este es nuestro mensaje.
Nosotros denunciamos al poeta demiurgo
Al poeta Barata
Al poeta Ratón de Biblioteca.
Todos estos señores
–Y esto lo digo con mucho respeto–
Deben ser procesados y juzgados
Por construir castillos en el aire
Por malgastar el espacio y el tiempo
Redactando sonetos a la luna
Por agrupar palabras al azar
A la última moda de París.
Para nosotros no:
El pensamiento no nace en la boca
Nace en el corazón del corazón.
Nosotros repudiamos
La poesía de gafas oscuras
La poesía de capa y espada
La poesía de sombrero alón.
Propiciamos en cambio
La poesía a ojo desnudo
La poesía a pecho descubierto
La poesía a cabeza desnuda.
No creemos en ninfas ni tritones.
La poesía tiene que ser esto:
Una muchacha rodeada de espigas
O no ser absolutamente nada.
Ahora bien, en el plano político
Ellos, nuestros abuelos inmediatos,
¡Nuestros buenos abuelos inmediatos!
Se refractaron y se dispersaron
Al pasar por el prisma de cristal.
Unos pocos se hicieron comunistas.
Yo no sé si lo fueron realmente.
Supongamos que fueron comunistas,
Lo que sé es otra cosa:
Que no fueron poetas populares,
Fueron unos reverendos poetas burgueses.
Hay que decir las cosas como son:
Sólo uno que otro
Supo llegar al corazón del pueblo.
Cada vez que pudieron
Se declararon de palabra y de hecho
Contra la poesía dirigida
Contra la poesía del presente
Contra la poesía proletaria.
Aceptemos que fueron comunistas
Pero la poesía fue un desastre
Surrealismo de segunda mano
Decadentismo de tercera mano
Tablas viejas devueltas por el mar.
Poesía adjetiva
Poesía nasal y gutural
Poesía arbitraria
Poesía copiada de los libros
Poesía basada
En la revolución de la palabra
En circunstancias de que debe fundarse
En la revolución de las ideas.
Poesía de círculo vicioso
Para media docena de elegidos:
«Libertad absoluta de expresión».
Hoy nos hacemos cruces preguntando
Para qué escribían esas cosas
¿Para asustar al pequeño burgués?
¡Tiempo perdido miserablemente!
El pequeño burgués no reacciona
Sino cuando se trata del estómago.
¡Qué lo van a asustar con poesías!
La situación es ésta:
Mientras ellos estaban
Por una poesía del crepúsculo
Por una poesía de la noche
Nosotros propugnamos
La poesía del amanecer.
Este es nuestro mensaje,
Los resplandores de la poesía
Deben llegar a todos por igual
La poesía alcanza para todos.
Nada más, compañeros
Nosotros condenamos
-Y esto sí que lo digo con respeto-
La poesía de pequeño dios
La poesía de vaca sagrada
La poesía de toro furioso.
Contra la poesía de las nubes
Nosotros oponemos
La poesía de la tierra firme
-Cabeza fría, corazón caliente
Somos tierrafirmistas decididos-
Contra la poesía de café
La poesía de la naturaleza
Contra la poesía de salón
La poesía de la plaza pública
La poesía de protesta social.
Los poetas bajaron del Olimpo.

Obra gruesa, 1969.
  last edited: Thu, 19 Oct 2017 18:41:19 +0200  
Grazie!
Devo ammettere che fino ad ieri non ne avevo mai sentito parlare di antipoesia.
Si, è una forma di poesia che ha la sua bellezza.

Ho scoperto di Nicanor Parra:

TEST

Qué es un antipoeta:
Un comerciante en urnas y atáudes?
Un sacerdote que no cree en nada?
Un general que duda de sí mismo?
Un vagabundo que se ríe de todo
Hasta de la vejez y de la muerte?
Un interlocutor de mal carácter?
Un bailarín al borde del abismo?
Un narciso que ama a todo el mundo?
Un bromista sangriento
Deliberadamente miserable?
Un poeta que duerme en una silla?
Un alquimista de los tiempos modernos?
Un revolucionario de bolsillo?
Un pequeño burgués?
Un charlatán?
                   un dios?
                            un inocente?
Un aldeano de Santiago de Chile?
Subraye la frase que considere correcta.

Qué es la antipoesía:
Un temporal en una taza de té?
Una mancha de nieve en una roca?
Un azafate lleno de excrementos humanos
Como lo cree el padre Salvatierra?
Un espejo que dice la verdad?
Un bofetón al rostro
Del Presidente de la Sociedad de Escritores?
(Dios lo tenga en su santo reino)
Una advertencia a los poetas jóvenes?
Un ataúd a chorro?
Un ataúd a fuerza centrífuga?
Un ataúd a gas de parafina?
Una capilla ardiente sin difunto?

Marque con una cruz
La definición que considere correcta.



(La camisa de fuerza, 1968)

fonte originale in spagnolo
poesia in traduzione italiana
  
L' ingegno di Nicanor Parra e la sua capacità di sorprendere e provocare non ha limiti. Ma anche, forse, la mancanza di limiti si trasforma a volte in verbosità, e finisce per stancar al lettore...