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Del "Sermón de ser y no ser", de Agustín García Calvo

  last edited: Sat, 21 Jan 2017 13:24:03 +0100  
Os dejo aquí, para la melancólica tarde del domingo, los versos 1290-1346 del Sermón de Ser y No Ser, de Agustín García Calvo.

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Así resulta que de los dos saberes
que de lados encontrados se nos imponían
nos nace la manera real y verdadera
de no saber.
Y del amor y de la guerra
de las dos Verdades Puras
a saber, que partes no puede haber de Todo
y además que Todo no hay,
florece en suma el modo verdadero de la No Verdad.
Conque esta es, y no lo olvides,
la manera de negar que cabe
y no otra alguna.
Que si dices simplemente:
No a la Vida
Abajo España
Muera el Rey
No existe Dios
No quiero Trabajar,
con ello estás inevitablemente
afirmando aquello que en el común vocabulario
se opone a lo que niegas,
y que bien mirado,
vendría siempre a ser lo mismo.
Mas en cambio,
si allí donde la Ley pidiendo está que digas o sí o no,
no sólo dices no,
no dices ni sí ni no,
más bien.
Como tampoco cabe abandonar el campo
(que en efecto, eso era dárselo al ejército del si)
responde si, no y no, y si perseverantemente.
Tal vez, entonces, puede, no se nos oculta
que no es gran cosa lo que aquí te estoy diciendo
mas bien que casi no te estoy diciendo nada
o por lo menos no sé bien lo que te digo
ni para qué.
Pero qué querías,
es la propia materia del discurso
la que no me deja saber decirlo.
Cuando él te está diciendo
que ni digas si ni no,
y cual la manera de decir que no y que sí,
no puede al mismo tiempo hacer traición él mismo a lo que dice.
Y como la ley del tiempo obliga
a andar a las palabras la una en fila tras la otra
y todavía no se ha inventado
aquella que decir pudiera si-no de un golpe,
no nos queda más remedio
que dejar que en tí se diga
lo que yo no puedo
decirte.
Estamos tú y yo
como el muchacho que mirando está
los ojos de sus amores verdes
y la voz le tiembla bajo la dulce tarde.
Sólo con Sóla.
Y aleteando están los corazones de los dos
y sin embargo no se atreve nunca, no puede
a pronunciarlas las palabras justas.
Bien que las conoce demasiado
Y demasiado sabe que se esperan esas.
Pero por eso mismo se resiste
como asnillo sin domar.
Y tiene su miedo su razón
Pues cuando al fin susurre
TE QUIERO
en el momento de decir la propia verdad
habrá jurado la mortal mentira,
y a prisión mohosa habrá por siempre condenado
la amenaza de libertad que acaso en sus amores florecía.
Conque así, sintiéndolo turbiamente,
tiembla como vara verde
y balbucea y busca en los ojos de la otra
desesperadamente
LA INTELIGENCIA.
Y los minutos en la fuente caen gota a gota
en tanto y los benzejos chillan por el cielo
y todavía sigue
sin poderlo
decir.

#Agustín García Calvo
De Agustín García Calvo: La "Balada de las prisiones" y "Tú, cuya mano..."

  last edited: Sat, 07 May 2016 19:32:01 +0200  
Volvemos con la poesía de Agustín García Calvo. En esta ocasión, con su "Balada de las prisiones", compuesta en el verano del 68 y no muy conocida, y un poema que empieza "Tú, cuya mano..." -este sí, más divulgado y popular-, incluido en Canciones y soliloquios, que ha conocido versiones musicales como la de Chicho Sánchez Ferlosio y Amancio Prada, en el Teatro Español (noviembre de 1982), cuya interpretación enlazamos al final de la entrada.

Balada de las prisiones

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En la trena lo tienen aún
a Jaime la prenda
de la buena compañía,
en chirona esta Paco Gil
que así se sonreía,
y Miguel, en Carabanchel,
en Las Ventas, las tres Marías,
para Izquierdo, Aldecoa y Giral
y Emilio y David son números los días,
y también a la sombra está
Josefa García

Los jueces como es natural
se van a La Toja
o si no a Fuenterrabía.
Su permiso irá a disfrutar
el blanco policía.
La justicia descansa al sol
pero no muere todavía,
mariscales, ministros y Dios
tostándose están
las panzas respectivas,
y también a la sombra está
Josefa García

La señora que va de bazar,
jarrones, visillos,
sábanas, mantelería.
La empleada el sábado al fin
el tren de cercanías,
todo el mundo a vivir su vida
y en el apartamento dos mil,
con hielo y con gin
el disco se vacía,
y también a la sombra está
Josefa García

No está ni por fu, ni por fa,
ni culpa, ni causa,
ni pasión, ni ideología,
sino por guerra, la paz,
y porque la noche, día,
por la misma razón que aún
cruje el arco y gime la lira,
el peón que quedó sin jornal,
aquella que ya
más flores no le envía,
y por eso a la sombra está
Josefa García

Porque llaman amor a la ley
y ley a la fuerza
y verdad a la mentira,
y por eso el sol sabe a hiel
y el pan a cobardía,
y los libros a muerto y
a sin sal la sabiduría,
y los versos de hombre y mujer
a cal y el amor
a reja y celosía,
desde que ella a la sombra está
Josefa García

En el patio central del penal
hay una morera
que florece al mediodía,
de palabra al vuelo que va
por esas galerías:
“libertad no sabeis lo que es,
pero sí, penitenciaría.”
El que quiera romper la prisión
que encuentre la luz
negando cielo arriba,
que en el cielo, Dios
y a la sombra está
Josefa García.

Agustín García Calvo, verano de  1968

Tú, cuya mano...

Tú, cuya mano me ha bañado
de un fuego transparente las espaldas,
cuyos ojos en claros naufragios hundieron
algunos principios elementales de mi alma,
tú eres mi patria.

Tú, que no tienes apellido,
que no sé si eres pájaro o si alcándara,
que de todos tus brazos las letras de plomo
cayéndose han ido, como si fueran nueces vanas,
tú eres mis padres
y mi patria.

Tú, que ni tú te acuerdas dónde
tendiste a orear las nubes blancas,
que de tantos amores que tienes confundes
el nombre de todos los días de cada semana,
tú eres mi Dios
y mis padres
y mi patria.

Tú, que tan dulcemente besas
que el cielo bocabajo se volcaba,
y que no se sabía de quién ya la lengua,
de quién la saliva, de puro sabrosa y templada,
tú eres mis leyes
y mi Dios
y mis padres
y mi patria.

Tú, que apacientas calaveras
por las praderas de la verde África
y a los rojos leones les echas de pasto
las rosas de leche de luna de Nuruquimagua,
tú eres mi ejército
y mis leyes
y mi Dios
y mis padres
y mi patria.

Eres mi ejército y mis leyes
y mi Dios y mis padres y mi patria,
y el ejército y Dios y las leyes y todas
las patrias y padres se creen que tú no eres nada:
que no eres nada.

De Canciones y soliloquios, 1982


08_Tú, cuya mano. Chicho S. Ferlosio. Teatro Español 82
by edicionesCaseras on YouTube

#poesía #literatura #Agustín García Calvo
Agustín García Calvo, "Libre te quiero"

  last edited: Sat, 21 Jan 2017 13:21:22 +0100  
De Agustín García Calvo, amigo añorado y mentor, este "Libre te quiero", un poema hermoso y liberador, entre himno y declaración... Para aprenderlo de memoria y para cantarlo, como hizo Amancio Prada de manera ejemplar. Enlazo su versión musical al final de la entrada. Que lo disfrutéis.

Libre te quiero

Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.
Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.
Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.
Alta te quiero,
como chopo que en el cielo
se despereza.
Pero no mía.
Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.
Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.

Versión cantada por Amancio Prada:


Libre te quiero AMANCIO PRADA
by CASARURALlafragua on YouTube

#literatura #poesía #Agustín García Calvo
"La cara del que sabe", de Agustín García Calvo

  last edited: Sat, 21 Jan 2017 13:22:16 +0100  
Quienes andáis conmigo hace tiempo, sabéis que me unía una relación especial con Agustín García Calvo, mentor y amigo, que prologó mis Quince Asaltos en el ya lejano 1983. Entre las muchas gracias que lo adornaban, estaba la de ser un enorme poeta, cuyos versos hacen perder pie muchas veces o, como él decía, pisar las mismas brasas del infierno...

LA CARA DEL QUE SABE

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Cuando veas al hombre de banca
dinámico y grave
que en la ranura de su coche
introduce la llave,
mientras habla con un cliente
importante,
y con mano segura
agarra el volante,
verás, si te fijas, en el cristal
la cara del que sabe.

En la escuela, al salir de recreo
al patio empujándose,
si ves a uno que lo llaman
el Capacobardes
que le escupe en la oreja al tonto
de la clase
y se planta aguardando
que el otro se arranque,
helados de vidrio verás allí
los ojos del que sabe.

O si ves por la turbia ventana
de frente a su amante
a la querida que, ya seca,
se aferra al cadáver
de su amor, y a cuchillo dice
«Como escapes,
te lo juro, aquí mismo
me siego el gaznate»,
grabado verás en la blanca piel
el signo del que sabe.

En la foto del jefe de estado
que fija el instante
en que él, sentado ante un decreto
de muerte de alguien,
en penoso deber la pluma
de oro blande,
cuando firme la firma
de un trazo la trace,
trazada en su frente la puedes ver
la marca del que sabe.

O si no, en el neón del espejo
del bar de 'My darling'
si ves al chulo que a su rubia
le dice, fumándole
de nariz, «Que nanay, nenita,
que tu padre,
y cuidao con el rímel,
que no se te empaste»,
posada en sus párpados la verás
la fuerza del que sabe.

Y si asomas, en fin, al estudio
de altos cristales
donde el cerebro de la empresa
dibuja los planes
de la ruta futura, y corre
recto el lápiz
y a derecho y a regla
los borra los árboles,
guiada verás de la pura ley
la mano del que sabe.

Todos tienen su idea: son ellos
los reyes del aire.
Y si tú ves que, cuando a todos
los cierre en la cárcel
de los versos y que la música
ya se apague,
yo me quedo a las nubes
mirando distante,
recuérdame y dime «La veo ahí
la cara del que sabe.

#poesía #literatura #Agustín García Calvo