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Los "Seis poemas galegos" de Federico García Lorca

  last edited: Sat, 18 Feb 2017 13:09:16 +0100  
Hoy comparto con los amigos del canal los seis legendarios poemas que Federico García Lorca compuso y publicó en gallego, en reivindicación de esa lengua, con la misma maestría que lo hacía en castellano. Sobre ellos, escribía Joel Gómez, en La Voz (edición del 5 de junio de 2013):
Federico García Lorca, el poeta más traducido en castellano, dejó para la eternidad en el mundo un auténtico tesoro en gallego que se daba a conocer el 13 de junio de 1935, hace ahora 75 años, cuando el semanario compostelano Ser avanzaba la publicación de los Seis poemas galegos. Lo anunciaba como novedad para el 25 de julio, y presentaba el libro de Federico García Lorca como «lección para la caterva mesta de descastados, cursis y analfabetos que consideran al gallego como dialecto de gentes bajas, en un alarde de mimetismo suicida y canalla». Otros medios de Galicia, y del exterior, se hicieron eco de la primicia en las semanas siguientes. Pero hubo que esperar hasta el 27 de diciembre, fecha que figura en el colofón, para que el ansiado proyecto se convirtiese en realidad.

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[Lo escribiió] incitado y con colaboración de Ernesto Guerra da Cal, ferrolano que era buen amigo suyo e incluso actor dirigido por él en el grupo madrileño Anfístora, y que, según las propias palabras de Lorca, hizo una labor de «diccionario viviente»; y con la ayuda de Eduardo Blanco-Amor, que contribuyó al haber conseguido que el autor andaluz los cediese para publicar, y de Ánxel Casal, que ofreció su disponibilidad para editarlos en la empresa compostelana Nós.


En esta página se encuentra un repertorio de las distintas versiones musicales que se han hecho de estos poemas a lo largo del tiempo. No doy la versión castellana (que se pueden encontrar aquí y allí en Internet) para no desvirtuar la intención de Lorca. Y para no olvidar que la primera poesía lírica peninsular se compuso, precisamente, en gallego, no en castellano. Para remediar alguna dificultad léxica, se puede consultar, por ejemplo, este Diccionario gallego-español en línea.

Madrigal á cibdá de Santiago

Chove en Santiago
meu doce amor.
Camelia branca do ar
brila entebrecida ô sol.

Chove en Santiago
na noite escrura.
Herbas de prata e de sono
cobren a valeira lúa.

Olla a choiva pola rúa,
laio de pedra e cristal.
Olla o vento esvaído
soma e cinza do teu mar.

Soma e cinza do teu mar
Santiago, lonxe do sol.
Agoa da mañán anterga
trema no meu corazón.

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Romaxe de Nosa Señora da Barca

¡Ay ruada, ruada, ruada
da Virxen pequena
e a súa barca!

A Virxen era pequena
e a súa coroa de prata.
Marelos os catro bois
que no seu carro a levaban.

Pombas de vidro traguían
a choiva pol-a montana.
Mortos e mortos de néboa
pol-as congostroas chegaban.

¡Virxen, deixa a túa cariña
nos doces ollos das vacas
e leva sobr'o teu manto
as foles da amortallada!

Pol-a testa de Galicia
xa ven salaiando a i-alba.
A Virxen mira pra o mar
dend'a porta da súa casa.

¡Ay ruada, ruada, ruada
da Virxen pequena
e a súa barca!


Cantiga do neno da tenda

Bos aires ten unha gaita
sobre do Río da Prata
que a toca o vento do norde
coa súa gris boca mollada.
¡Triste Ramón de Sismundi!
Aló, na rúa Esmeralda,
basoira que te basoira
polvo d'estantes e caixas.
Ao longo das rúas infindas
os galegos paseiaban
soñando un val imposíbel
na verde riba da pampa.
¡Triste Ramón de Sismundi!
Sinteu a muiñeira d'ágoa
mentres sete bois de lúa
pacían na súa lembranza.
Foise pra veira do río,
veira do Río da Prata
Sauces e cabalos núos
creban o vidro das ágoas.
Non atopou o xemido
malencónico da gaita,
non viu o inmenso gaiteiro
coa frolida d'alas:
triste Ramón de Sismundi,
veira do Río da Prata,
viu na tarde amortecida
bermello muro de lama.


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Noiturnio do adoescente morto

Imos silandeiros orela do vado
pra ver ô adolescente afogado.

Imos silandeiros veiriña do ar,
antes que ise río o leve pro mar.

Súa i-alma choraba, ferida e pequena
embaixo os arumes de pinos e d'herbas.

Agoa despenada baixaba da lúa
cobrindo de lirios a montana núa.

O vento deixaba camelias de soma
na lumieira murcha da súa triste boca.

¡Vinde mozos loiros do monte e do prado
pra ver o adoescente afogado!

¡Vinde xente escura do cume e do val
antes que ise río o leve pro mar!

O leve pro mar de curtiñas brancas
onde van e vên vellos bois de ágoa.

¡Ay, cómo cantaban os albres do Sil
sobre a verde lúa, coma un tamboril!

¡Mozos, imos, vinde, aixiña, chegar
porque xa ise río m'o leva pra o mar!


Canzón de cuna pra Rosalía Castro, morta

¡Érguete, miña amiga,
que xa cantan os galos do día!
¡Érguete, miña amada,
porque o vento muxe, coma unha vaca!

Os arados van e vén
dende Santiago a Belén.
Dende Belén a Santiago
un anxo ven en un barco.
Un barco de prata fina
que trai a door de Galicia.
Galicia deitada e queda
transida de tristes herbas.
Herbas que cobren teu leito
e a negra fonte dos teus cabelos.
Cabelos que van ao mar
onde as nubens teñen seu nidio pombal.

¡Érguete, miña amiga,
que xa cantan os galos do día!
¡Érguete, miña amada,
porque o vento muxe, coma unha vaca!


Danza da lúa en Santiago

¡Fita aquel branco galán,
olla seu transido corpo!

É a lúa que baila
na Quintana dos mortos.

Fita seu corpo transido
negro de somas e lobos.

Nai: a lúa está bailando
na Quintana dos mortos.

¿Quén fire potro de pedra
na mesma porta do sono?

¡É a lúa! ¡É a lúa
na Quintana dos mortos!

¿Quen fita meus grises vidros
cheos de nubens seus ollos?

¡É a lúa! ¡É a lúa
na Quintana dos mortos!

Déixame morrer no leito
soñando con froles d'ouro.

Nai: a lúa está bailando
na Quintana dos mortos.

#poesía #literatura #Federico García Lorca
New York: oficina y denuncia

  last edited: Tue, 21 Mar 2017 09:46:15 +0100  
Mucho antes de que existiera nada parecido al veganismo actual, Federico García Lorca escribió este poema sobre el horror de los mataderos neoyorquinos  y la contradicción hiriente entre la frialdad y asepsia de las oficinas y el sacrificio diario de inocentes. Escrito en unos versos libres magistrales, con un ritmo machacón y agobiante basado en los paralelismos y las repeticiones, consigue, aún hoy, estremecernos...

En la página Poeta en Nueva York, recomendable para empaparse de los pormenores de este poemario único, leemos:
En junio de 1929, en un momento en el que los jovenes escritores y pintores soñaban con vivir en París, Federico García Lorca (1898-1936), el más grande de los poetas y autores de teatro de la España moderna, rompió audazmente la tradición y se embarcó hacia Nueva York. Los nueve meses que pasó allí, seguidos de tres meses en La Habana, le cambiaron la visión de la poesía, del teatro y del papel social del artista
En 1936, el poeta dejó el manuscrito de Poeta en Nueva York en el escritorio de su editor José Bergamín en Madrid, avisando en una nota: "creo que volveré mañana", probablemente para discutir los detalles finales. Nunca regresó. Semanas más tarde, tras el estallido de la guerra civil española, fue brutalmente asesinado por agentes fascistas en Granada, y su cuerpo fue arrojado a una fosa común. El libro fue publicado de forma póstuma en 1940, en Mexico y Nueva York, pero el manuscrito desapareció misteriosamente, y estuvo perdido durante décadas para los investigadores.

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NEW YORK (OFICINA Y DENUNCIA)

A Fernando Vela

Debajo de las multiplicaciones
hay una gota de sangre de pato.
Debajo de las divisiones
hay una gota de sangre de marinero.
Debajo de las sumas, un río de sangre tierna;
un río que viene cantando
por los dormitorios de los arrabales,
y es plata, cemento o brisa
en el alba mentida de New York.
Existen las montañas, lo sé.
Y los anteojos para la sabiduría,
lo sé.  Pero yo no he venido a ver el cielo.
He venido para ver la turbia sangre,
la sangre que lleva las máquinas a las cataratas
y el espíritu a la lengua de la cobra.
Todos los días se matan en New York
cuatro millones de patos,
cinco millones de cerdos,
dos mil palomas para el gusto de los agonizantes,
un millón de vacas,
un millón de corderos
y dos millones de gallos
que dejan los cielos hechos añicos.
Más vale sollozar afilando la navaja
o asesinar a los perros en las alucinantes cacerías
que resistir en la madrugada
los interminables trenes de leche,
los interminables trenes de sangre,
y los trenes de rosas maniatadas
por los comerciantes de perfumes.
Los patos y las palomas
y los cerdos y los corderos
ponen sus gotas de sangre
debajo de las multiplicaciones;
y los terribles alaridos de las vacas estrujadas
llenan de dolor el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.
Yo denuncio a toda la gente
que ignora la otra mitad,
la mitad irredimible
que levanta sus montes de cemento
donde laten los corazones
de los animalitos que se olvidan
y donde caeremos todos
en la última fiesta de los taladros.
Os escupo en la cara.
La otra mitad me escucha
devorando, cantando, volando en su pureza
como los niños en las porterías
que llevan frágiles palitos
a los huecos donde se oxidan
las antenas de los insectos.
No es el infierno, es la calle.
No es la muerte, es la tienda de frutas.
Hay un mundo de ríos quebrados y distancias inasibles
en la patita de ese gato quebrada por el automóvil,
y yo oigo el canto de la lombriz
en el corazón de muchas niñas.
óxido, fermento, tierra estremecida.
Tierra tú mismo que nadas por los números de la oficina.
¿Qué voy a hacer, ordenar los paisajes?
¿Ordenar los amores que luego son fotografías,
que luego son pedazos de madera y bocanadas de sangre?
No, no; yo denuncio,
yo denuncio la conjura
de estas desiertas oficinas
que no radian las agonías,
que borran los programas de la selva,
y me ofrezco a ser comido por las vacas estrujadas
cuando sus gritos llenan el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.

Federico García Lorca, 1929-1930

#poesía #literatura #Federico García Lorca