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Poetas en español

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Poesía necesaria como el pan de cada día...
Poemas de Ida Vitale

 Zotlandia 
Cumplimos hoy con el debido homenaje a la poeta uruguaya Ida Vitale que, a sus 95 años, ha recibido el Premio Cervantes 2018. Lo hacemos de la mejor manera posible: convocando a los amigos de este canal a la le lectura de una mínima selección de sus poemas.

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Leíamos en el diario El País (15-11-2018), con motivo de la concesión del Cervantes, esta apretada síntesis de los principales hitos de su biografía literaria:
Es miembro de la llamada Generación del 45, junto con Mario Benedetti y Juan Carlos Onetti, estudió Humanidades y se dedicó a la enseñanza. Fue profesora de Literatura hasta 1973, cuando la dictadura la obligó a exiliarse en México durante una década (1974-1984).

En México, formó parte del consejo asesor de la revista Vuelta, impulsada por Octavio Paz, y fue una de los cofundadores del semanario Uno-Más-Uno, en 1982. En 1984 regresó a Uruguay, donde dirigió la página cultural del semanario Jaque, y en 1989 trasladó su residencia a Austin (Texas, EE UU), desde donde ha vuelto recientemente a su país.


Y, sin más tardanza, los versos vivos de Ida Vitale:

Fortuna

Por años, disfrutar del error
y de su enmienda,
haber podido hablar, caminar libre,
no existir mutilada,
no entrar o sí en iglesias,
leer, oír la música querida,
ser en la noche un ser como en el día.
No ser casada en un negocio,
medida en cabras,
sufrir gobierno de parientes
o legal lapidación.
No desfilar ya nunca
y no admitir palabras
que pongan en la sangre
limaduras de hierro.
Descubrir por ti mmismootro ser no previsto
en el puente de la mirada.
Ser humano y mujer, ni más ni menos.


Gotas

¿Se hieren y se funden?
Acaban de dejar de ser la lluvia.
Traviesas en recreo,
gatitos de un reino transparente,
corren libres por vidrios y barandas,
umbrales de su limbo,
se siguen, se persiguen,
quizá van, de soledad a bodas,
a fundirse y amarse.
Trasueñan otra muerte.

Exilios

…tras tanto acá y allá yendo y viniendo.

Francisco de Aldana


Están aquí y allá: de paso,
en ningún lado.
Cada horizonte: donde un ascua atrae.
Podrían ir hacia cualquier fisura.
No hay brújula ni voces.
Cruzan desiertos que el bravo sol
o que la helada queman
y campos infinitos sin el límite
que los vuelve reales,
que los haría de solidez y pasto.
La mirada se acuesta como un perro,
sin siquiera el recurso de mover una cola.
La mirada se acuesta o retrocede,
se pulveriza por el aire
si nadie la devuelve.
No regresa a la sangre ni alcanza
a quien debiera.
Se disuelve, tan solo.

Estar solo

Un desventurado estar solo,
un venturoso al borde de uno mismo.
¿Qué menos? ¿Qué más sufres?
¿Qué rosa pides, sólo olor y rosa,
sólo tacto sutil, color y rosa,
sin ardua espina.

Justicia

Duerme el aldeano en un colchón de heno.
El pescador de esponjas descansa
sobre su mullidísima cosecha.
¿dormirás tú, en lenta flotación, sobre pael escrito?

#poesía #literatura #Ida_Vitale
La poesía de Fermín Herrero

 Zotlandia 
Fermín Herrero (Ausejo de la Sierra, Soria - 1963)
es natural de Ausejo de la Sierra, Soria. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza. Premio de las Letras de Castilla y León 2014 y de la Crítica de la Comunidad por su libro La gratitud, galardonado previamente con el ‘Gil de Biedma’. El núcleo de su obra se ha publicado en la editorial madrileña Hiperión: El tiempo de los usureros, Un lugar habitable, Tierras altas, Echarse al monte, Tempero y Sin ir más lejos, que obtuvo el premio ‘Jaén’ y con posterioridad el Nacional de la Crítica. Una amplia selección de sus poemas, que han aparecido en varias de las antologías más representativas de la lírica española actual, se encuentra en Lastre. Ha colaborado en revistas literarias y de pensamiento como “Archipiélago”, “El Ciervo” o “Turia” y actualmente lo hace en “La sombra del ciprés”, el suplemento de cultura de “El Norte de Castilla”.


Compartido con La nube habitada, de FronteraD

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La poesía
es la conciencia.
Muchas veces la profané,
lo haré de nuevo. Es más,
ya la estoy traicionando.

La poesía no tiene
complacencia, trabaja
a favor del olvido
de uno mismo.
En ausencia de Dios,
lo espera; si se esconde,
lo busca, porque sabe
de su insignificancia. Lo diré
por derecho: la poesía
ha de mostrarse. La bondad
se ve, no necesita
verborrea. Y a cada uno
según sus obras.

La poesía es la conciencia,
ese invento judío, según Hitler.
Es una enfermedad de índole religiosa
que afecta a los más débiles
de la especie.
Que todo es regalado, acuérdate,
que en mucho has de tener, más allá
de ti, cualquier amor, cualquier indicio
de amistad, de misterio compartido.
Vivimos de milagro y eso es suficiente.
Es cierta la belleza aunque lacere,
sobrecoja, remanse y niegue el tiempo.
Que es de admirar por junto, de parte
a parte, lo pasado y lo por venir,
de plenitud en plenitud. Si bien
una sola constancia bastaría. Una sola.
Que de tanto contento no se te acaben
estos días si deja de alumbrar el sol,
que dejará. Actúa como si no lo supieses
y, ante lo inevitable, como fuere razón.
Hemos subido andando hasta el castro
por la pared del monte, parándonos a ratos
para coger aliento. Con el resol, arriba,
entre las piedras, los acebos, la tarde detenida
y con nosotros, nada, las voces de los muertos,
las aves que, hacia el cielo, se perdían.
En la hondonada, manchas de robles
agostados, la soledad desde que el mundo
es mundo. Descendimos a paso vivo,
al fondo el pueblo, el campanario, la vida
con sus cosas, los días que se fueron,
nada: tu voz, la mía. La tarde detenida,
transparente. Al salir de la dehesa te miré,
sonreíste. Nos hemos dado, luego, la mano.


En la pared de adobe del palomar
un rayo de sol último se rebalsa,
se enardece entre dos luces. Con barro
y paja se asentaban las tejas
después de levantar las casas. Se usaba
lo que había, ateniéndose a la tierra.
Las fincas de labor se oscurecen,
son fuertes, gastan mucho arado.
La rojiza aspereza del adobe
guarda la claridad hasta la entraña,
tiene muy buena encarnadura
para cicatrizar la sombra, las heridas.
Es propio de los jóvenes ser
oscuros, con los años en cualquier
levedad se cimienta un equilibrio.
Se vuelve el viento taciturno en los cipreses
y la corteza de los abedules es un albor
tan glacial que de pronto me lleva
a Shalámov, mascando bayas en Kolymá
o cochinillo congelado o carne
de perro. Las miserias del siglo.
Lo atroz. En cuanto llego al manantial
aspiro unas matas de hierbabuena,
me las estriego por las manos. La sangre
no se quita con nada. Ni el horror.
Me acuerdo de pequeño, castigado
en la corte por no querer ir a la escuela.
Cuando se lleva un rato en la pocilga
no huele mal. Ya no huele. Con un palo
remuevo el lodo de la fuente. Así es,
todo tiende a enfangarse o se disipa
como si fuese humo. A menudo, hasta el crimen
se glorifica. No huele. Calla el viento en los cipreses
al cielo del atardecer. Todo acaba sumido
en el tiempo. No huele. Qué inútil decir,
qué difícil. Alrededor del manantial
el musgo, berros en el reguero.
Se han espigado, observo su flor menudísima,
el fresno que se inclina sobre el agua.


Siempre un frío que pela. En cuanto las sacas
del bolsillo, las manos se te enganchan.
Venimos cada año al cementerio.
La puerta está cerrada con unas cuerdas
de paca. Desatamos los nudos.
Mi madre lleva un azadillo y un caldero
con un poquitín de agua para los ramos
de crisantemos y de rosa tardías,
de haberlas. Reza un padrenuestro y se pone
a cavuchar las tumbas, aporca algo de tierra
hasta formar una lomilla, destripa
los pequeños terrones. El frío
es bueno porque es blanco. No conocí
a ninguno de mis abuelos. Hay hierbas
secas, recién cortadas, excepto en las esquinas,
llenas de pasto y cardos. Han sujetado
con alambres las flores de plástico, a las cruces,
a algunas cruces. Faltan letras de los nombres,
las que tienen. Mi madre deposita
muy despacio, con mimo, los ramos
encima de los lomos, como si acostase
a los abuelos con amor.
A veces caen chispas de aguanieve.
Miramos a poniente, a lo alto. Nos vamos.
Mi madre se persigna. El frío es nuestro.

#poesía #literatura #Fermín_Herrero
Poemas de Francisco Brines

 Zotlandia last edited: Fri, 03 Aug 2018 07:32:32 +0200  
Tal como prometimos en la anterior entrada, compartimos con los amigos del canal una selección de poemas de Francisco Brines, el poeta español nacido en Oliva, Valencia, en 1932 y encuadrado habitualmente en la generación de poetas de 1950. En una entrevista decía de la metafísica en su poesía:
Cuando se plantea desde el razonamiento y la inquisición filosófica aparece la palabra “metafísica”, cuando a esas preguntas se les da una respuesta segura e inconmovible aparece la palabra religión. El poeta se hace esas mismas preguntas y, sin respuesta o con ella, las hace válidas si las acompaña de emoción estética, que se reciben en la lectura como emoción vital.
y apostillaba: "Si Santa Teresa encontraba a Dios también entre los pucheros, esa metafísica puede aparecer encarnada también en los sucesos que se suceden en el transcurrir de cada día, con llaneza." Y sin más, dejémonos llevar por los versos de este poeta del amor y de la filosofía de lo cotidiano...

Conversación con un amigo

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Se me ha quemado el pecho, como un horno
Por el dolor de tus palabras
Y también de las mías.
Hablamos del mundo, y desde el cielo
Descendía su paz a nuestros ojos.
Hay momentos del hombre en que le duele
Amar, pensar, mirar, sentirse vivo,
Y se sabe en la tierra por azar
Solo, inútilmente en ella.
Como si se tratase de algo ajeno
Hablamos de nosotros
Y nos vimos inciertos, unas sombras.

Con poca fe, con las creencias rotas
Con un madero en la marea,
Con toda la esperanza naufragando
Porque no es la que llega a nuestra barca,
Sólo la caridad nos redimía
Del mal nuestro de ser.
Mirábamos la calle, rodeados
De luz, de tiempo, de palabras, de hombres.

De Palabras a la oscuridad, 1966

Alocución pagana

¿Es que, acaso, estimáis que por creer
en la inmortalidad,
os tendrá que ser dada?
Es obra de la fe, del egoísmo
o la desolación.
Y si existe, no importa no haber creído en ella:
respuestas ignorantes son todas las humanas
si a la muerte interroga.

Seguid con vuestros ritos fastuosos, ofrendas a los dioses,
o grandes monumentos funerarios,
las cálidas plegarias, vuestra esperanza ciega.
O aceptad el vacío que vendrá,
en donde ni siquiera soplará un viento estéril.
Lo que habrá de venir será de todos,
pues no hay merecimiento en el nacer
y nada justifica nuestra muerte.

Aún no 1971

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Con los ojos serenos

En esta hora lívida de la primavera, al caer la tarde,
después de una reciente lluvia, las flores
brotan en el jardín
claras y misteriosas,
y oigo carreras en la calle, después silencio, siento la
soledad herirme,
y ahora pasos y voces. Cesan. Canta un muchacho,
y adivino en sus ojos la despedida de esta luz cansada,
de este día terrible
para tantos, mientras su voz se aleja por la noche.

Ahora que no hay felicidad, quiero encontrar un rostro
que refleje su luz, mirar caer la noche
sobre el campo dormido, oír cantar un pájaro
con dulzura inocente.
Y ahora que de ella nada queda en mí,
yo quiero contemplarla
en lo que existe y la retiene,
y con ojos serenos me asomo a la ventana para ver
un hombre con un perro, conversando unos niños, un
balcón encendido.

Hay un sordo dolor ante este frío oscuro que se agolpa
más allá de las horas de la vida,
y busco un rostro que refleje luz,
alguien que, como yo, teniendo muerte sólo,
tenga también, como tuviera yo,
venciéndola, la vida.

Los niños se dispersan, el balcón se ha apagado, se
hunde en la noche el hombre con su perro.

Aceptación

Saliste a la terraza
pensando que la brisa de la noche
podría devolverte al que eres siempre.
Mas la tibieza que en tu cuarto había
era un ámbito ,allí, bajo la calma
de alejadas estrellas.
Olvidar pretendías unas horas
todavía recientes, la penumbra
que acercaba el latido de los dos,
y tus palabras qué serenas eran
como si a nadie las dijeses. Viste
la emoción de su rostro, su contorno
quemarse de belleza;
y esas mismas palabras te llenaban
de dolor y de sombra.
De nada te sirvió, cuando quedaste
solo, cegar la luz,
hacer brotar desde un rincón la música,
fortalecer tu fe con su joven pureza.
Sobre tu frente se rompían olas
gigantes: el calor
detenido del día,
el naufragio de un hombre que entregaba
la pasión de su vida en el espectro
doliente de la música (aún
como si la esperanza le alentase),
y te ardía el espíritu
porque sentías declinar tu vida.
Para ser el que fuiste
sales a la terraza, para ver
si un frío súbito derriba pronto
la plenitud del corazón. Tocas
el aire oscuro con los labios, oyes
los gritos fatigados de la calle,
la luminosa altura te estremece.
El tiempo va pasando, no retorna
nada de lo vivido;
el dolor, la alegría, se confunden
con la débil memoria,
después en el olvido son cegados.
y al dolor agradeces
que se desborde de tu frágil pecho
la firme aceptación de la existencia.

Amor en Agriento

(Empedócles en Akragas)

Es la hora del regreso de las cosas,
cuando el campo y el mar se cubren de una sombra lenta
y los templos se desvanecen, foscos, en el espacio;
tiemblan mis pasos en esta isla misteriosa.

Yo te recuerdo, con más hermosura tú
que las divinidades que aquí fueron adoradas;
con más espíritu tú, pues que vives.
Hay una angustia en el corazón
porque te ama,
y estas viejas columnas nada explican:

Unos ardientes ojos, cierta vez, miraron esta tierra
y descubrieron orígenes diversos en las cosas,
y advirtieron que espíritus opuestos los enlazaban
para que hubiese cambio, y así explicar la vida.
Esta tarde, con los ojos profundos, he descubierto la intimidad
del mundo:
Con sólo aquel principio, el que albergaba el pecho,
extendí la mirada sobre el valle;
mas pide el universo para existir el odio y el dolor,
pues al mirar el movimiento creado de las cosas
las vi que, en un momento, se extinguían,
y en las cosas el hombre.

La ciudad, elevada, se ha encendido,
y oyen los vivos largos ladridos por el campo:
éste es el tránsito de la muerte, confundiéndose con la vida.
Estas piedras más nobles, que sólo el tiempo las tocara,
no han alcanzado aún el esplendor de tu cabello
y ellas, más lentas, sufren también el paso inexorable.
Yo sé por ti que vivo en desmesura,
y este fuerte dolor de la existencia
humilla al pensamiento.
Hoy repugna al espíritu
tanta belleza misteriosa, tanto reposo dulce, tanto engaño.

Esta ciudad será un bello lugar para esperar la nada
si el corazón alienta ya con frío,
contemplar la caída de los días,
desvanecer la carne.
Mas hoy, junto a los templos de los dioses,
miro caer en tierra el negro cielo
y siento que es mi vida quien aturde a la muerte.

Con quién haré el amor

En este vaso de ginebra bebo
los tapiados minutos de la noche,
la aridez de la música, y el ácido
deseo de la carne. Sólo existe,
donde el hielo se ausenta, cristalino
licor y miedo de la soledad.
Esta noche no habrá la mercenaria
compañía, ni gestos de aparente
calor en un tibio deseo. Lejos
está mi casa hoy, llegaré a ella
en la desierta luz de madrugada,
desnudaré mi cuerpo, y en las sombras
he de yacer con el estéril tiempo.

Vuelve la hora feliz. Y es que no hay nada
sino la luz que cae en la ciudad
antes de irse la tarde,
el silencio en la casa y, sin pasado
ni tampoco futuro, yo.
Mi carne, que ha vivido en el tiempo
y lo sabe en cenizas, no ha ardido aún
hasta la consunción de la propia ceniza,
y estoy en paz con todo lo que olvido
y agradezco olvidar.
En paz también con todo lo que amé
y que quiero olvidado.

Volvió la hora feliz.
Que arribe al menos
al puerto iluminado de la noche.

El ángel del poema

A César Simón

Dentro de la mortaja de esta casa
en esta noche yerma con tanta soledad,
mirando sin nostalgia lo que en mi vida es ido,
lo que no pudo ser,
esta ruina extensa del pasado,
también sin esperanza
en lo que ha de venir aún a flagelarme,
sólo es posible un bien: la aparición del ángel,
sus ojos vivos, no sé de qué color, pero de fuego,
la paralización ante el rostro hermosísimo.
Después oír, saliendo del silencio y en tanta soledad,
su voz sin traducción, que es sólo un fiel entendimiento sin palabras.
Y el ángel hace, cerrándose en mis párpados y cobijado en ellos, su
aparición postrera:
con su espada de fuego expulsa el mundo hostil, que gira afuera,
a oscuras.
Y no hay Dios para él, ni para mí.

La última costa 1995

#poesía #literatura #Francisco_Brines
  
Estupendo
"La tarde libre", de Anxo Carracedo

 Zotlandia 
Anxo Carracedo (A Coruña, 1970) es licenciado en Filosofía. Ha trabajado Como periodista en Diario 16 y como redactor y editor en diversos medios y Agencias de comunicación. Es autor de los blogs Artefloralpararumiantes y Microdespertares. Algunos de sus escritos, en prosa y En verso, han sido publicados en las revistas digitales españolas Laduda.net y Caja de Resistencia, y en la mexicana Monolito.
"La tarde libre" pertenece a su primer libro de poemas, publicado por ediciones En Huida, prólogo de Eduardo Moga e ilustraciones de Juan Carlos Mestre.


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La nube habitada. La tarde libre, de Anxo Carracedo | FronteraD

Parte I

Fuimos peces locuaces
en estanques contiguos
recipientes de vidrio
madrugadas salvajes.

Piel de los nudillos sobre el muro
vistiéndolo
como un mosaico de certezas
joven cicatriz sin telegrama

mi deseo entonces
una mampostería de labios

mi destino extraviado
desmigajarme en tus ojos
hacerlos tierra de labor
y de ti
una excepción dodecafónica
en tantas cosas

senderos no hollados
por más que el tiempo a mis espaldas
se multiplicase como mercancía obsoleta
y tu nombre deviniera
un felino
al acecho en cada página

tu nombre en diminutivo
felino agazapado en la taiga de Fiodor Dostoievski
novelista ruso
Moscú 11 de noviembre de 1821
San Petersburgo 9 de febrero de 1881.

Músculo del otoño
la nuez en tu mano

conjuro del milímetro
insoslayable

músculo del otoño
el aire trabaja su aposento
entre piel y piel
siempre

                    lloverá tal vez
esta tarde

y quién podrá medir el desgarro
en el roce abortado

quién ajustar el par de apriete
del abrazo
la puntualidad lunática en camiseta de once varas
nuez contra nuez se quiebra

pongo con mi mano
la joven carne del fruto
en la tuya

este
damas y caballeros
es el grado del abismo
(amor, según algunas fuentes)

              lloverá sin duda
esta tarde
músculo del otoño.

Contigo también hubo un siglo de plata
una meseta abrasada de despojos
y un llanto sereno por la edad dorada

desde una eminencia del terreno
que construimos con escombros de bostezos
y arcones exhaustos de esperanza
la he visto alejarse
restaurar la línea veloz del horizonte
con la alineación irreprochable
de un tren de mercancías

buceador en el abismo de tus mensajes
en esta caligrafía sin  serifas
leo
que esta vez ni siquiera gozaré
el sabor dulce de la última palabra

              resultado del ejercicio heroico
de negarte una respuesta

                 blasfemia contra la simetría sagrada
de la correspondencia

                   trofeo antiguo cobrado en las cenizas
aun candentes de mis bronquios.

Todo en ti era desmayo
Velocidad y Fuego
exhalación de los avellanos

todo en ti era desmayo
Velocidad y Fuego
Roca metamórfica

                    ¡Óyeme!

el que entró en tu boca
no fui yo

la madre Tierra entró en tu boca

quien frunció tu pecho
no fui yo

la madre Tierra frunció tu pecho
por mi mano

             Los dos botones alzados de tu pecho

Velocidad y Fuego

ebrias ramas de avellano
ocultaron la vereda

todo en ti
roca metamórfica
entraña de la madre Tierra

no fui yo quien frunció los dos botones de tu pecho

Velocidad y Fuego
Niebla sobre el cordal
Todo en ti era desmayo.

Parte II

         Viento
que mueve la espiga
que roza tu rostro

    heme aquí.

Hay tanta lluvia en la calle
lo dice el cristal

llueve sobre lo llovido
lloviendo

limón endecha
voy a buscar la dicha
en el cristal

voy a negarte
y a mantener la palabra tres noviembres
y a mantener la palabra de orilla a orilla
y a sostenerla con el fervor infalible
de los alisios

tres noviembres
y el mundo seguirá lloviendo
y el mundo seguirá redondo y estúpido

voy a achatarme por los polos
y a llover lluvia en la calle

voy a llover lo llovido
lloviendo

limón endecha
voy a darme el capricho

tres noviembres
y el mundo seguirá girando
y diremos aquello de
yo era un estúpido  y lo que  ha llovido me ha hecho dos estúpidos
o veintisiete estúpidos lloviendo en la calle

entre el cielo y el mar
no hay horizonte
solo la lluvia
que lo ocupa todo

llueve sobre lo llovido
lloviendo

lo dice el cristal
limón endecha
hay tanta lluvia en la calle
y las cosas tan se dejan ir

las cosas
tan si ruido
tan sin queja

tan sin ti.

Cuánto dura  esta mañana
y esta noche pobre
y este cuento de vencejos
y este aire quieto alrededor
que no es éxtasis de insomnio

porque nunca hubo despedida
sino la mirada sumaria
hiriendo la penumbra densa
del tabaco y otras sustancias

pelotón de párpados morenos
¡abran fuego!

                          ¿y qué más?

la frente grasa y tibia
el despertar culpable
la ducha dan desconfiada
la piel tan dócil retornando a sus lugares

lo que fue
y tal vez
lo que aun espera

mas ya no en callejones
milimetrados de sombras
sino en plazas diáfanas
y demás lugares para el paseo

ya no en verdad que prende
a cada palabra
a cada gesto que la niega
y no se extingue

queda
cierta inercia fría de la carne
y un manojo de hábitos desteñidos

lo demás
lo que fue ardiente
es hoy inocuo.

#poesía #literatura #Anxo_Carracedo
  
I really have to learn Spanish.
Tallando la roca del silencio: poemas de Hugo Mujica

 Zotlandia 
Hoy compartimos una selección de este poeta argentino que definió su arte, de forma ejemplar, como "tallar la roca del silencio".  En sus palabras, preferibles a lo que podamos decir aquí, la poesía es ese lenguaje que "hace que lo ausente siga vigente, que hace presente lo que se acaba de perder".  Entre las muchas cosas que otros han dicho de él, citamos estas de López Vega:
Uno recuerda en algún poema, en algún fragmento, la obra de los grandes poetas de Oriente" y no por esto deja de sorprendernos por su originalidad. La poesía de  Hugo Mujica se mueve en la hondura de lo que somos y desde ahí construye el poema como la naturaleza hace un árbol diría Huidobro" (Martín López Vega, ABC, 2006).

Y sin más, invito a los amigos del canal a oír el ritmo del cincel y la maza tallando palabras de su misteriosa roca

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El desierto de cada día

En el desierto de cada día el viento borra las huellas de
todas las caravanas, barre los pasos de dios en el paso de cada
hombre, borra las huellas de todos ellos en el desierto de cada mundo.

En el desierto de cada vida hay una huella que nada borra:
la del desierto de cada vida, la huella que el viento traza.


Ausencia

Fue cuando no pude más y grité "¡yo!", cuando escuché
mi eco diciéndome "¡yo!".

Y supe que las cosas comunes nunca habían tenido bordes, que
el hueco de todas las bahías se recortaba en mí, que el borde de
todos los otros comenzaba donde faltaba yo.

   Fue cuando supe que no había nadie.

   Pero no corrí de un lado a otro para encontrarme con nadie,
me quedé solo y, aún así, alguien estaba de más. Quizás era
yo, era el eco de mí.

Fue entonces cuando me asaltó una duda: si no había nadie
¿sobre quién rebotaba mi grito para volverse eco de mí?

(Es sobre esta duda que ahora escribo, o tal vez, sea sobre
la misma esperanza que siempre escribí).


Hace apenas días

Hace apenas días murió mi padre,
hace apenas tanto.

cavó sin peso,
como los párpados al llegar
la noche o una hoja
cuando el viento no arranca, acuna.

hoy no es como otras lluvias
hoy llueve por vez primera
                          sobre el mármol de su tumba.

bajo cada lluvia
podría ser yo quien yace, ahora lo sé,
                                 ahora que he muerto en otro.


Cinco poemas desde el silencio

bosque talado

grita,
pero no sabe que grita

como el ángel de mármol
sobre la tumba de un niño


2
pedrada de pájaro
en vuelo

como quien roba a quien lo hospeda,
o como estar en la vida
como un muerto desnudo:
cubierto de tierra


3
me vestí para el banquete
y me dieron a mondar mis huesos

me desnudé para
las bodas
y me revistieron de escarchas

¿de qué avaricia soy el precio?

4
Atardecer


La soledad de los árboles le descarnaba las espaldas.
Después, imperceptiblemente, el peso solitario lo fue
encorvando, hasta hacerlo caber en la vida.

5
como el primer decirse llanto
del recién nacido,

o un ángel de humo despidiéndose
desde la última hoguera

me duelo darme a luz y me duele apagarme:
dos orillas de un tajo el morirte


Hay perros que mueren de la muerte de su amo

Hay perros
que mueren de la muerte de su amo

cuerpos que no hacen el amor,
hacen el miedo

que no se agitan,
                     tiemblan.

Y hay hombres
en los que muere dios
como una gota de lacre
sobre el pecho
          de un torso de mármol,

son los que lloran cuando creen
estar hablando,
o gritan soñando, pero al alba
olvidan el grito
con que encendieron la noche.

Hay hombres en los que gime dios
por no encontrar un hombre
                   donde morir de carne,

pero no llora como quien lo hace
solo,
llora como quien llora abrazado a un niño.

#poesía #literatura #Hugo Mujica
"La lluvia más allá de la escollera", un poema de Alfonso Armada

  
Comparto hoy con los amigos del canal uno de los últimos poemas de Alfonso Armada, publicado en su blog, en la revista digital FronteraD, de la que él mismo es editor. Allí leemos sobre él:
Aunque nació en Vigo (1958), le gusta decir que es portugués. Estudió periodismo y teatro en Madrid. Ha trabajado para El País (cubrió el cerco de Sarajevo y fue corresponsal para África cinco años) y ABC (fue corresponsal en Nueva York, hoy es reportero). Sus últimos libros son: Diccionario de Nueva York (2010), Mar Atlántico. Diario de una travesía (2012), Fracaso de Tánger (2013) y Sarajevo. Diarios de la guerra de Bosnia (2015).

Periodista y maestro de periodistas, poeta y dramaturgo, Armada ha cultivado de manera ejemplar, una escritura periodística única, en la que se dan la mano la crónica objetiva y el diario personal rebosante de emoción y lirismo....

La lluvia más allá de la escollera | FronteraD

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"Contar mal las cosas es incrementar las desgracias del mundo"
Albert Camus



La marea es sorda en Caminha
cuando la noche se ha vuelto a tejer
con hilachas de redes
cadáveres africanos
sueños convertidos en ceniza.
El sol asoma entre la rompiente
y un horizonte político
mezclado con arcilla
feldespato
sexo sin esperanza.
El sol se nutre de lluvia
un resplandor amasado con deseo
manos rotas
manos suavizadas por el agua
fría
la lejía
el añil
recuerdos que tenemos la suerte de atesorar
porque nacimos aquí
bajo esta lluvia
entre estas tardes
estas paredes
estas escuelas
estos médicos y enfermeras tan limpios.
Claro que hubo muerte
y torturas
y todo costó a muchos más que a otros.
Pero ahora
hemos de aprender
a luchar
contra este olor a espanto
esta fiebre que levanta empalizadas
afiladas
para que corten las manos y los pechos
para que no den la menor oportunidad
a los que nos observan
desde el parapeto azul del mundo
uno que agoniza
otro que nace.
No sabemos mucho de nosotros,
pero sabemos mucho de nosotros.

Un plato de vidrio de Honduras
un lebrillo amasado en el interior de Egipto
y llevado entre paños a Amberes
y una porcelana cocida en Vigo
junto al mar
por mi hermana
que sabe del fuego
del silencio de la noche
del dolor de los demás.

Vuelve a llover en Madrid
el buen tiempo
para mí
que está hecho así
de mar y lluvia
como los periódicos
la espuma
el rumor nocturno
lo que esperamos
entre los cabos, las cumbres, los faros
el océano proceloso.
Ponerse en el lugar del otro,
prestar atención.

#poesía #literatura #Alfonso Armada
La poesía militante de Gabriel Celaya

  
El pasado 18 de marzo fue el aniversario del nacimiento de Gabriel Celaya, "perteneciente a la generación literaria de posguerra, fue un destacado poeta del antifranquismo. Comunista, autor de 100 títulos, vivió sus últimos años en la pobreza y en la enfermedad", tal como lo recordaba la edición digital de El viejo topo, siempre pendiente de estas cosas.

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Una generación inolvidable: Gabriel Celaya, Carlos Muñiz, Alfonso Sastre, Mari Dapena, Jose María de Quinto y Eva Forest.

Así caracterizaba Gabriel Celaya  la "poesía social" que inauguraba su generación, a propósito de los Cuadernos de poesía Norte:

NORTE, según pensábamos Amparitxu y yo en aquel momento, debía ser un puente tendido por encima de la "poesía oficial" hacia los entonces olvidados poetas del 27, hacia la España peregrina, y hacia la poesía europea de la que el autarquismo cultural, y la dificultad de hacerse con libros extranjeros, nos tenía separados desde el fin de nuestra guerra. Por eso publicamos, entre los extranjeros, a Rilke, Rimbaud, Blake, Eluard, Lanza del Vasto, Sereni, Mario Luzi etc. Y entre los españoles, a Leopoldo de Luis, Labordeta, Cela, Cremer, Bleiberg, Ricardo Molina y otros. Lo que nosotros queríamos era romper un cerco: El estúpido cerco de la "poesía oficial". Y si después, con las visitas de Virgilio Garrote, Jorge Semprún, Eugenio de Nora y Blas de Otero, fuimos convirtiéndonos en uno de los primeros nidos de la "poesía social" fue porque el desarrollo de nuestra poesía así lo demandaba."

(De "Historia de mis libros")


Reproduzco a continuación la selección de poemas disponible en la página web mantenida por la Diputación Foral de Guipuzkoa.


EN EL FONDO DE LA NOCHE TIEMBLAN LAS AGUAS DE PLATA


(De "Marea de silencio", 1935)

En el fondo de la noche tiemblan las aguas de plata.
La luna es un grito muerto en los ojos delirantes.
Con su nimbo de silencio
pasan los sonámbulos de cabeza de cristal,
pasan como quien suspira,
pasan entre los hielos transparentes y verdes.

Es el momento de las rosas encarnadas y los puñales de acero
sobre los cuerpos blanquísimos del frío.

En el fondo de la noche tiembla el árbol del silencio;
los hombres gritan tan alto que solo se oye la luna.

Es el momento en que los niños se desmayan sobre los pianos,
el momento de las estatuas en el fondo transparente de las aguas,
el momento en que por fin todo parece posible.
En el fondo de la noche tiembla el árbol del silencio.

Decidme lo que habéis visto los que estabais con la cabeza vuelta.
La quietud de esta hora es un silencio que escucha,
el silencio es el sigilo de la muerte que se acerca.
Decidme lo que habéis visto.
En el fondo de la noche
hay un escalofrío de cuerpos ateridos.


ESPAÑA EN MARCHA

(De "Cantos iberos", 1955)

Nosotros somos quien somos.
¡Basta de Historia y de cuentos!
¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos.

No vivimos del pasado,
ni damos cuerda al recuerdo.
Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos.

Somos el ser que se crece.
Somos un río derecho.
Somos el golpe temible de un corazón no resuelto.

Somos bárbaros, sencillos.
Somos a muerte lo ibero
que aún nunca logró mostrarse puro, entero y verdadero.

De cuanto fue nos nutrimos,
transformándonos crecemos
y así somos quienes somos golpe a golpe y muerto a muerto.

¡A la calle!, que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.

No reniego de mi origen,
pero digo que seremos
mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.

Españoles con futuro
y españoles que, por serlo,
aunque encarnan lo pasado no pueden darlo por bueno.

Recuerdo nuestros errores
con mala saña y buen viento.
Ira y luz, padre de España, vuelvo a arrancarte del sueño.

Vuelvo a decirte quién eres.
Vuelvo a pensarte, suspenso.
Vuelvo a luchar como importa y a empezar por lo que empiezo.

No quiero justificarte
como haría un leguleyo.
Quisiera ser un poeta y escribir tu primer verso.

España mía, combate
que atormentas mis adentros,
para salvarme y salvarte, con amor te deletreo.


LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO

(De "Cantos iberos", 1955)

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque a penas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica, qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra, son actos.


MOMENTOS FELICES

(De "De claro en claro", 1956)

Cuando llueve, y reviso mis papeles, y acabo
tirando todo al fuego: poemas incompletos,
pagarés no pagados, cartas de amigos muertos,
fotografías, besos guardados en un libro,
renuncio al peso muerto de mi terco pasado,
soy fúlgido, engrandezco justo en cuanto me niego,

y así atizo las llamas, y salto la fogata,
y apenas si comprendo lo que al hacerlo siento,
¿no es la felicidad lo que me exalta?

Cuando salgo a la calle silbando alegremente
--el pitillo en los labios, el alma disponible--
y les hablo a los niños o me voy con las nubes,
mayo apunta y la brisa lo va todo ensanchando,
las muchachas estrenan sus escotes, sus brazos
desnudos y morenos, sus ojos asombrados,
y ríen ni ellas saben por qué sobreabundando,
salpican de alegría que así tiembla reciente,
¿no es la felicidad lo que siente?

Cuando llega un amigo, la casa está vacía,
pero mi amada saca jamón, anchoas, queso,
aceitunas, percebes, dos botellas de blanco,
y yo asisto al milagro --sé que todo es fiado--,
y no quiero pensar si podremos pagarlo;
y cuando sin medida bebemos y charlamos,
y el amigo es dichoso, cree que somos dichosos,
y lo somos quizá burlando así a la muerte,
¿no es felicidad lo que trasciende?

Cuando me he despertado, permanezco tendido
con el balcón abierto. Y amanece: las aves
trinan su algarabía pagana lindamente:
y debo levantarme, pero no me levanto;
y veo, boca arriba, reflejada en el techo
la ondulación del mar y el iris de su nácar,
y sigo allí tendido, y nada importa nada,
¿no aniquilo así el tiempo? ¿No me salvo del miedo?
¿No es felicidad lo que amanece?

Cuando voy al mercado, miro los abridores
y, apretando los dientes, las redondas cerezas,
los higos rezumantes, las ciruelas caídas
del árbol de la vida, con pecado sin duda
pues que tanto me tientan. Y pregunto su precio,
regateo, consigo por fin una rebaja,
mas terminado el juego, pago el doble y es poco,
y abre la vendedora sus ojos asombrados,
¿no es la felicidad lo que allí brota?

Cuando puedo decir: el día ha terminado.
Y con el día digo su trajín, su comercio,
la busca del dinero, la lucha de los muertos.
Y cuando así cansado, manchado, llego a casa,
me siento en la penumbra y enchufo el tocadiscos,
y acuden Kachaturian, o Mozart, o Vivaldi,
y la música reina, vuelvo a sentirme limpio,
sencillamente limpio y, pese a todo, indemne,
¿no es la felicidad lo que me envuelve?

Cuando tras dar mil vueltas a mis preocupaciones,
me acuerdo de un amigo, voy a verle, me dice:
"Estaba justamente pensando en ir a verte."
Y hablamos largamente, no de mis sinsabores,
pues él, aunque quisiera, no podría ayudarme,
sino de cómo van las cosas en Jordania,
de un libro de Neruda, de su sastre, del viento,
y al marcharme me siento consolado y tranquilo,
¿no es la felicidad lo que me vence?

Abrir nuestras ventanas; sentir el aire nuevo;
pasar por un camino que huele a madreselvas;
beber con un amigo; charlar o bien callarse;
sentir que el sentimiento de los otros es nuestro;
mirarse en unos ojos que nos miran sin mancha,
¿no es esto ser feliz pese a la muerte?
Vencido y traicionado, ver casi con cinismo
que no pueden quitarme nada más y que aún vivo,
¿no es la felicidad que no se vende?


LOS ESPEJOS TRANSPARENTES

(De "Los espejos transparentes", 1967)

Uno dice lo que dice, mas no dice lo que piensa.
Los espejos no reflejan: transparentan.
Todo mira fascinante de frente, pero no existe.
Todo vuelve por detrás y es lo real, invisible.
En lo que veo, no veo; en lo que no veo, creo;
en toda imagen apunta una múltiple presencia,
palpitante intermitencia del corazón: confusión;
y así me siento indeciso como un pobre hombre perdido,
como tú que ¿quién eres?, como yo que ¿quién soy?

Los espejos que me escupen hacia fuera, y hacia dentro
me proponen transparencias de distancias y silencios,
deben ser, quiero que sean, para mis obras ejemplo,
con mucha luz hacia fuera, con más secreto hacia dentro.
Juego al juego, sí, con trampa, como hay doblez en los versos.

Así se cuentan las cosas que nos pasan cada día,
y bien contadas parecen fascinantes y sin alma.
Si se piensa, nada es lo que se ve en el espejo.
La luz grande es un abismo y un estúpido misterio.


NIÑEZ SONÁMBULA

(De "Los espejos transparentes", 1967)

Era una casa grande, vacía, llena de ecos,
con veinte ventanales abiertos hacia el mar.
Y el mar sonaba triste contra el acantilado
como el destino sueña y acaba por matar.
Era una casa rara porque nada pasaba
y siempre parecía que algo iba a pasar.
Era una casa loca como aquella en que, niño,
según ahora me explican, nunca llegué a vivir,
pero que yo recorro, sabiendo los secretos
de sus cien corredores y sus puertas ocultas,
sus vueltas y revueltas, sus cámaras cargadas
de perfumes pesados y de un pasado horror
que todas las ventanas abiertas hacia un mar
de luz y de aventura, y disponibilidad,
no barren con su brisa, ni liberan del ¡ay!
Era una casa antigua. Y triste sin razón.
Allí viví de niño, y allí vivo de veras
por mucho que me nieguen. Y así, ciego, atravieso
los pasillos sin fin y las salas vacías,
y esas puertas que empujo para abrir otras salas,
todas ricas, lujosas, con sus tapicerías,
relojes, porcelanas, cortinas y recuerdos.
Todas eran iguales, repetidas, abiertas,
la rosa y la morada, la del león de oro,
la del abuelo Juan... ¿En qué se distinguían?
Yo abría puertas, puertas, buscando una salida,
lloraba algunas veces sin saber bien por qué,
y huía como un ciervo frente a aquella doncella
que me decía amable: "¿Qué quiere el señorito?"
Huir, huir, mi vida sólo ha sido una huida
sin saber hacia dónde y sin saber por qué.
Huir de aquella casa donde viví de niño,
aunque según me dicen nunca viví de veras.
No es un sueño. No. Veo oculto y real
a ese niño que mira con ojos espantados
detrás de una ventana, la mar, el mar, la mar.


PRIMERAS MATERIAS IBERAS

(De "Iberia sumergida", 1978)

El esparto, la sal, el granito,
lo estrictamente seco, lo ardientemente blanco,
la furia indivisible en la luz absoluta
de un sol por todo lo alto y un espacio vacío.

Las piedras abrasivas y la cal deslumbrada.
El cuarzo y su explosión de estrellas diminutas
metidas en los dentros de lo que no se explica.
Y el explendor del mundo carente de sentido.

Aquí, en los dentros, roca, luz, furia, sequedades,
detalles violentos y a veces luminosos;
y el tejido del aire, los temblores del lino
entre los leves dedos de una brisa insinuante.

Lo digo, y al decirlo, recuerdo cuentas, cuentos
que Plinio registró con nombres sustanciales:
la bellota, la arcilla, la encina y el arrabio,
el vino y el calcanto, la pizarra y la cera,

el escombro, el electro, la plata viva ardiente,
el deslizado aceite, el plomo negro o blanco,
el cárbaso, los higos, la cebolla albarrana,
la sal en bloque, el agua mineral y el conejo.

La luz de los metales: sus encuentros sagrados
y en la noche, enterradas, sus mil aguas quemantes,
y ese furor del oro, rojo león llameante,
y ese azul de aire ardiente, duro esplendor parado.

¡Furias! ¡Dominaciones! ¡Dioses devoradores!
¡Velocidades ciegas! Y de pronto, ante el sol,
un grito alucinado que gira sobre sí,
que puede, que podría ser no se sabe qué.


LA IRRACIONAL ALEGRÍA

(De "Poemas órficos", 1978)

En la mañana clara, la risa de los dioses
retumba como un trueno.
El toro subterráneo levanta la cabeza
y los árboles tiemblan millonarios de hojas.

Tempestad transparente. ¡Azul! Y de repente
una leve sonrisa femenina, perdida,
condena al silencio los grandes poderes,
y parece que algo dice.
                                Pero no dice nada.


LA VIDA, AHÍ FUERA

(De "Poemas órficos", 1978)

Esa vida que no es mía y me rodea,
el misterio de la muerte, lo que llamamos la muerte
y el misterio de la vida siempre abierta,
lo que llamamos la vida
en el árbol, en las nubes y en el agua,
y en el viento y en el mundo que es quien es sin ser humano,
y en la inmensa transparencia que no se dice, se muestra
en eso que busqué tanto y ahora encuentro regresando:
La infancia, quizá, la infancia, nuestro final seguro,
nuestro cuento, nuestro canto, nuestra mágica conciencia:
El total de lo sin fin y de la vida abierta.


DEDICATORIA FINAL (Función de Amparitxu)

(De "Función de uno, equis, ene", 1973)

Pero tú existes ahí. A mi lado. ¡Tan cerca!
Muerdes una manzana. Y la manzana existe.
Te enfadas. Te ríes. Estás existiendo.
Y abres tanto los ojos que matas en mí el miedo,
y me das la manzana mordida que muerdo.
¡Tan real es lo que vivo, tan falso lo que pienso
que -¡basta!- te beso!
                               ¡Y al diablo los versos,
y Don Uno, San Equis, y el Ene más Cero!
Estoy vivo todavía gracias a tu amor, mi amor,
y aunque sea un disparate todo existe porque existes,
y si irradias, no hay vacío, ni hay razón para el suicidio,
ni lógica consecuencia. Porque vivo en ti, me vivo,
y otra vez, gracias a ti, vuelvo a sentirme niño.

#Poesía #Literatura #Gabriel Celaya
Juan Gil-Albert, el poeta secreto

  last edited: Mon, 05 Mar 2018 18:28:55 +0100  
Tal como leemos en el blog de Javier Arnott, Bajo el signo de Libra,  Juan Gil-Albert
puede claramente ser catalogado como uno de nuestros escritores secretos, un escritor que habiendo participado en las principales aventuras literarias de su tiempo, y habiendo escrito y publicado constantemente durante su larga vida activa (La fascinación de lo irreal es de 1927), sin embargo no goza del reconocimiento y popularidad que se le supondría. Cuando en 1972 publicó su antología "Fuentes de la constancia", esta causa asombro y muchos se preguntan el por qué del silencio entorno a su obra.

Compartimos hoy con los amigos de este canal dedicado a la poesía en español, una mínima selección de sus poemas.

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La primera tentación de la serpiente

En el tiempo en que el hombre estuvo solo,
en la paradisíaca complacencia
de lo creado, errante por los bosques
de las primeras sombras tentadoras

al descanso, cuando el sol y la luna
parecían venir y suspenderse
para mirar atónitos la gracia
originaria, el don de la sonrisa

en este solitario favorito
de la divinidad, un gran trastorno
turbó sus naturales inocencias
porque la sierpe atenta le espiaba

sus paseos dichosos. No le tuvo
que hacer llegar al claro son del agua
para rendirlo allí a aquel sobresalto
de su desnudo cuerpo. El hombre mismo

lo iba presintiendo lentamente
en un extraño triunfo deleitoso
subiéndole a los labios el aroma
de una oscura arrogancia. El se veía

contemplado en los ojos infinitos
de Dios, con tales muestras de ternura
surcadas por las ondas amorosas
de la benevolencia, que en su hondo

corazón, recién hecho para el juego
demoníaco, oyó que unos murmullos
iniciaban los pálidos temblores
de la inquieta soberbia. Los prodigios

le rodeaban, valles y montañas,
los mugidos pasmosos, los olores,
la virtud transparente de los aires,
el agua que deslumbra y los astros

musicales; a todo prefería
Dios al mirarlo el soplo de su cuerpo,
ese cuerpo que el hombre adivinaba
tan leve y soberano entre las cosas.

Tocaba su nacida primavera,
el puro despertar de los sentidos,
la latente llamada de su pecho,
la fresca frente en medio de las crines

o plumas negras suaves a sus manos.
Y cayó enamorado de sí mismo,
en una gran torpeza venturosa
medio triste y contento en ese instinto

precursor de su raza. Iba solo
por las recientes sombras de la tierra,
para escuchar el crespo torbellino
de su sangre; la sierpe proyectaba

su doble imagen, y la idolatría
adolescente puso sus cimientos
en esa soledad reveladora
de la belleza. Dios quiso salvarle

de esa gran tentación, y entre las hojas
de un arbusto florido abrió la vida
de la mujer, que apenas despertada
vio al hombre ante sus ojos indefensos

y lo halló ya tan lleno del misterio
de existir que, inclinada libremente,
sintió hacia él su dulce dependencia.
La pupila de Dios volvió al reposo

de sus mejores días tras el goce
del sueño realizado, mas no pudo
borrar de algunos hijos de los hombres
aquella inclinación estremecida

que sellaba una herencia, y en los brazos
de estos ensimismados pecadores
mécese la ilusión de aquel amante
igual a nuestro rostro en el espejo.


Las mentiras

TEMA PARA UNA CANCIÓN
              
No puedo sino amaros
estrujando vuestras veleidosas acechanzas
sobre mi pecho estremecido,
porque ¿de qué otra cosa podría vivir?
              
Recordar la vida pasada
es como regar el huerto de vuestras sombras,
y suspirar por algo desaparecido
es levantar las ciegas estatuas de un jardín.
              
El desvarío es grande
e insensata la índole de mis sentimientos,
mas cuando un hechizo obra sobre un corazón,
¿quién puede disiparle esa áspera pena?
              
Verdad, verdad deseada,
en los labios engañosos del mundo
paréceme escuchar como posible
el eco de tu clemencia.


Las violetas

A la memoria del poeta romántico
Enrique Gil, que cantó a la violeta.

              
Una leche nocturna os amamanta
en el triste regazo de los sueños;
la oscura palidez tiñe las hojas
de vuestros leves brazos somnolientos
y al fin, en la espesura humedecida,
queda el intenso beso de la noche,
su mortal arrebol allí dejando
la tardía belleza; ya la aurora,
rosa y apenas verde como todo
lo que se inicia, extiende su mirada
sobre el mundo, que lleno de rocío
simula un despertar; sólo vosotras,
ajenas al placer de la mañana,
conserváis ese lívido trastorno
de la noche perdida, y allí envueltas
en vuestra huraña y misteriosa sombra,
cual si, morado pájaro en la tierra,
más que savia, un latido os levantara
del sopor vegetal; porque entretanto,
la noche, el fresco viento o el poeta              
os dejaron el cárdeno suspiro
del gran enamorado que no vuelve.

De Las ilusiones


Los muchachos

Homenaje a Porfirio Barba-Jacob
              
Me veo precisado a repetirlo
una vez más: mis solos compañeros
de ruta y lecho: jóvenes que fuisteis
mi tentación más firme y el encanto
de mi flaqueza. Debo repetirlo
por última verdad: os amé a todos
cual si fuerais el mismo y el distinto
que cada vez mostrábase a la vista
como un primaveral brotar de nuevo:
fuisteis David, Tobeyo, Albano, Cinthio,
y aquél que no durmió nunca en mis brazos
pero supo decirme como nadie
que me quería. Espectros redentores
de mi corporeidad, númenes vivos
de mi pasión, tormentas fugitivas
de mi buen tiempo. Chicos azarosos
que con vuestras muchachas e inquietudes
cumplíais vuestro sino dando el pecho
a toda adversidad y pregonando
la frágil dicha, el sueño interrumpido,
lo duro que es vivir aun siendo joven
y la mucha energía que se gasta
en tratos baladíes. Pero entonces,
como quien oye a Dios o algún maestro
que suele aparentar su misma calma,
veníais a buscar en mi clemencia
el resplandor difuso de mi sombra
rodeada de sol como un gran árbol
que nos acoge en sí y que nos preserva
de no sabemos qué, muchachos míos,
de no sabemos qué. ¡Qué más quisiera
que haberos preservado eternamente
de vuestra soledad originaria,
de vuestro desconcierto! Nunca pude
sino disimular mi limitada
zona de luz, lo poco que tenía,
para que sustentáramos unidos
esta gravitación de la existencia.
Pero os he sido fiel y eso me salva.
Estaban bien dispuestos los altares
en los que colocaba cada noche
vuestra imagen triunfal con su avecilla
de temblorosa luz. y aun cuando a veces
la soledad rociaba con ausencias
mi corazón, presagios eran siempre
de una nueva deidad que se avecina,
y pronto dibujábase en la mente
un inédito rostro que aportaba
con el sueño pasado la extrañeza
de un nuevo amanecer: constancias mías
de la cambiante forma que me disteis.
Así quiero que conste en mis palabras
lo que es verdad y nadie desvaríe
cuando quiere emplear la suficiencia
y hablar de lo que ignora. Sólo sabe
quién es quien se hace dueño de sí mismo.
Yo soy quien os amó. Vosotros fuisteis
los órganos florales de mi suerte.
y ahora que ya no estoy sobre la tierra
y que en hombres vosotros convertidos
añoráis algún día la fragancia
de lo que se extinguió, sabedme siempre,
dispuesto a recrear no importa dónde,
no importa con qué nuevo compañero,
la evanescente forma prohibida,
este inútil contacto perdurable
que fue mi meta.


Himno a la vida

Cuando eras una joven indefensa
con aquel cuello frágil levantando
la lozana cabeza en que esplendía
el amplio sol su dulce arrobamiento,
y cual pájaro o flor que nada teme
abre al espacio el curso de sus alas
o sus pétalos tiñe ardientemente
con el claro rubor de su existencia,
entonces te canté como si hermana
fueras de mi ilusión, y en tu regazo
fraternal vuelo alzaba contemplando
esa faz adorable. Era aquel tiempo
en que tus ojos garzos me miraban,
del color de los bosques, y surgías
toda tú cual un árbol silencioso
llevándome contigo lentamente
hacia la esbelta copa en que soñaban
las misteriosas aves matutinas.
Allí la transparencia deseada
de miles de deseos tentadores
brillaba como engaño delicioso,
y una invisible mano removía
mis cabellos cual eco prematuro
de los desordenados sentimientos
que el amor transportaba entre sus brazos.
¡Ah, lenta violencia de mi vida,
trastornadora gracia del abismo,
ese negro principio originario
que trepa con tu verde savia alada
el confín sin medidas! ¡Dónde fueron
los que como racimos se mecían
en nacarado aire, tallas ubres
de una vitalidad encantadora,
entre las hojas mágicas de fuego
de aquel festín? ¿En dónde han escondido
sus verdes oleadas de cenizas
esas fragantes rosas tentadoras,
como senos de virgen que se han ido,
dejando sobre el tallo que las tuvo
sólo una sombra gris y porfiada?
Tu color se ha mudado, criatura,
el encendido rostro del que vive
esa ascensión incólume y hermosa
pasa de aquel fulgor del oro vivo
a este gris terrenal que esparce ahora
sobre tu sien la angustia de unas alas.
Postreras alas, cumbres que nos llevan
hacia dentro en un vuelo inesperado,
por extrañas regiones invisibles,
más allá de los lindes de la tierra,
aquí en el fondo mismo del abismo
donde mi vida vive su existencia.
Vuelve hacia mí tus lágrimas sombrías,              
fraternal resonancia de ancho seno,
antigua jovencilla ilusionada
cuyos largos cabellos aún evocan
aquella brisa errante. Ahora el hermano
tiende a tus pies las viñas de amargura
y en derredor los campos que florecen
leves lirios oscuros se preparan
a vernos enlazados como amantes
cruzar las blancas crestas de la tierra
por donde están las uvas que no apagan
el eterno sabor incandescente
de su fértil amargo. Allí te esperan
más que tus rosas, ¡oh hija de la carne!,
calladas violetas vespertinas
sobre las cuales vamos densamente
uno hacia el otro, amándonos confusos,
en el cálido soplo que nos lleva.
              
De Las iusiones


A la poesía

Al fin, rendida entre mis      suaves brazos,
me has concedido el don de tus deseos,
¡oh virgen maternal, extraño sueño
que conturba al poeta! Adolescente
yo te rondé, como un antiguo novio
ronda la misteriosa casa amada
y tras de aquellos cercos, algún día,
logré verte pasar, apenas sombra
entrevista en las luces de mis ojos.
Como tantos que aspiraban a hablarte
consumía mi juventud buscando
las palabras que guardan en su fondo
un fulgor inicial, y aventuraba
mis ramilletes cerca de esos prados
en cuya palpitante lozanía
enfriábanse duras como piedras
las pruebas de mi amor. Algún aplauso
premiaba mis desvelos, porque el hombre
conmuévese ante todo lo que rinde
la lucha ajena, mas otros designios
quieren que no haya esfuerzo en esos dones
con que la gracia sabe coronamos
ligera, como el ánimo que envía
viento fresco en el día caluroso,
o hace engendrar al hijo de la gloria
en un raro momento de cansancio.
Así tú, aprovechando del descuido
de mi ocio, te entraste hasta mis labios
sin que yo lo supiera, igual que ignora
el que duerme la luz de la mañana
mojándole los párpados, y dentro
de su plácido sueño está ya el día.
Délficas desde entonces van sonando
mis graciosas palabras cuando hierve
dentro de mí la extraña fuerza hermosa
que alimentó los juegos de los hombres
por la boca sagrada del tebano
que ensalzó el agua, como un raro olivo
de magnífica sed, la que más tarde,
en la divina siesta del que siempre
conducirá rebaños, compartía
con él el claro queso. ¡Oh fértil sombra,
que en mi leve saliva depositas
la miel en que renace como un soplo
la antigüedad! De todas las amantes,
sólo en ti el rastro del amor no queda
como una mancha, como un eco oscuro,              
y así veo en la huella que ha dejado
la locura de aquel que en su pureza
dialogó con las viejas primaveras
de la divinidad, resplandeciente
la transida cabeza de ese casi
cisne de Suabia envuelto por las brumas
de su melancolía. ¿Cómo el rayo              
que aniquila la vida puede a veces
entreabrir en nosotros ese verde
suspiro en que se escapan las canciones
halagadoras? Rudo es el mensaje
para el que canta, mas lo que destruye
su vigor encendido sólo deja,
como trazas de su misión, los suaves
versos que el hombre escucha embelesado,
como esa extraña claridad que flota
tras la ruin tormenta. ¡Oh poesía!
Un dulce maleficio te estremece
como alguien que estando entre los dioses
no alcanza su serena y reposante
naturaleza, o bebe la ambrosía
con torvo ceño y queda trastornada
en medio de aquel círculo de fuego
que corona las frentes silenciosas.
Una terrenal ansia comunicas
turbados a los graves comensales
de aquel festín, mientras que hacia la tierra
arrojas esos grumos del incienso
que exalta el alma y déjala sombría
de ambiciones; unos y otros luchan
atraídos por el misterio ajeno
y a través del poeta se contemplan
la faz de la ilusión, mientras expira
por mis labios el genio que te oculta.
              
De Las iusiones

#literatura #poesía #Juan Gil-Albert
En la 'montaña rusa' de Nicanor Parra. El antipoeta como sacerdote que no cree en nada

  
Cóndor andino candoroso, ha acaudalado una irreverente y original obra (anti)poética, cuajada de digresiones y sustancioso anecdotario, a base de mear fuera de texto.


En la 'montaña rusa' de Nicanor Parra. El antipoeta como sacerdote que no cree en nada | FronteraD

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Epitafio

De estatura mediana,
Con una voz ni delgada ni gruesa
Hijo mayor de un profesor primario
Y de una modista de trastienda;
Flaco de nacimiento
Aunque devoto de la buena mesa;
De mejillas escuálidas
Y de más bien abundantes orejas;
Con un rostro cuadrado
En que los ojos se abren apenas
Y una nariz de boxeador mulato
Baja a la boca del ídolo azteca
–Todo esto bañado
Por una luz entre irónica y pérfida–
Ni muy listo ni tonto de remate
Fui lo que fui: una mezcla
De vinagre y aceite de comer
¡Un embutido de ángel y bestia!

La mujer imposible

La mujer imposible,
La mujer de dos metros de estatura,
La señora de mármol de Carrara
Que no fuma ni bebe,
La mujer que no quiere desnudarse
Por temor a quedar embarazada,
La vestal intocable
Que no quiere ser madre de familia,
La mujer que respira por la boca,
La mujer que camina
Virgen hacia la cámara nupcial
Pero que reacciona como hombre,
La que se desnudó por simpatía
Porque le encanta la música clásica
La pelirroja que se fue de bruces,
La que sólo se entrega por amor
La doncella que mira con un ojo,
La que sólo se deja poseer
En el diván, al borde del abismo,
La que odia los órganos sexuales,
La que se une sólo con su perro,
La mujer que se hace la dormida
(El marido la alumbra con un fósforo)
La mujer que se entrega porque sí
Porque la soledad, porque el olvido…
La que llegó doncella a la vejez,
La profesora miope,
La secretaria de gafas oscuras,
La señorita pálida de lentes
(Ella no quiere nada con el falo)
Todas estas walkirias
Todas estas matronas respetables
Con sus labios mayores y menores
Terminarán sacándome de quicio.

Cervantes y Shakespeare

Cervantes
un principiante que promete mucho
Shakespeare
un jovencito que dará que hablar


Pensamientos

Qué es el hombre
se pregunta Pascal:
Una potencia de exponente cero.
Nada
si se compara con el todo
Todo
si se compara con la nada:
Nacimiento más muerte:
Ruido multiplicado por silencio:
Medio aritmético entre el todo y la nada

La poesía terminó conmigo

(…) La poesía se ha portado bien

Yo me he portado terriblemente mal

La poesía terminó conmigo

A los amantes de las bellas letras

A los amantes de las bellas letras
Hago llegar mis mejores deseos
Voy a cambiar de nombre a algunas cosas.
Mi posición es ésta:
El poeta no cumple su palabra
Si no cambia los nombres de las cosas.
¿Con qué razón el sol
Ha de seguir llamándose sol?

Pido que se llame Micifuz
El de las botas de cuarenta leguas!

¿Mis zapatos parecen ataúdes?

Sepan que desde hoy en adelante
Los zapatos se llaman ataúdes.
Comuníquese, anótese y publíquese
Que los zapatos han cambiado de nombre:
Desde ahora se llaman ataúdes.
Bueno, la noche es larga
Todo poeta que se estime a sí mismo
Debe tener su propio diccionario
Y antes que se me olvide
Al propio dios hay que cambiarle nombre
Que cada cual lo llame como quiera:
Es un problema personal.

#poesía #literatura #Nicanor Parra
"Nochebuena", de César Vallejo

  
Feliz día de Navidad a los amigos de este canal, con el soneto "Nochebuena", del enorme poeta peruano César Vallejo:

Nochebuena

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Al callar la orquesta, pasean veladas
sombras femeninas bajo los ramajes,
por cuya hojarasca se filtran heladas
quimeras de luna, pálidos celajes.

Hay labios que lloran arias olvidadas,
grandes lirios fingen los ebúrneos trajes.
Charlas y sonrisas en locas bandadas
perfuman de seda los rudos boscajes.

Espero que ría la luz de tu vuelta;
y en la epifanía de tu forma esbelta,
cantará la fiesta en oro mayor.

Balarán mis versos en tu predio entonces,
canturreando en todos sus místicos bronces
que ha nacido el niño-Jesús de tu amor.

#poesía #literatura #César Vallejo
Poemas de Constantino Molina

  
Compartimos hoy, de nuevo, con "La nube habitada", de FronteraD, una pequeña selección de poemas de un contemporáneo. En este caso, del estimable Constantino Molina.

Constantino Molina (Pozo-Lorente, 1985).abandonó  los estudios de Licenciatura en Humanidades en el año 2006 y desde entonces ha ocupado muy distintos puestos de empleo que nada tienen que ver con la labor literaria (pintor, ferrallista, jardinero, auxiliar de topografía y un largo etcétera).

Su primer poemario, Las ramas del azar (Ediciones Rialp), fue galardonado con el Premio Adonáis 2014 y el Premio Nacional de Poesía Joven 2016. Su segundo poemarío, Silbando un eco extraño (Editorial Hiperión), mereció el Premio Alnfons el Magnànim 2016. Desde 2015 es colaborador del diario ABC Castilla-La Mancha. Actualmente reside en Madrid en situación de desempleo.


La nube habitada. Poemas, de Constantino Molina | FronteraD

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EXTRAÑA VOCACIÓN

                Cueva de Catalina de Cardona, Casas de Benítez


En esta oscura cueva
inició una mujer en soledad
su vida de ermitaña.

Aquí vivió, durante varios años
persiguiendo los dones más divinos
y la iluminación espiritual.
Años entre cilicios y pesares,
entre sangre y cadenas.
Vestida con andrajos miserables
y, como un animal, alimentándose
de hierbas y raíces.

Los libros, dicen de ella
que prefirió la vida de eremita
despreciando un palacio,
que sus flagelaciones y tormentos
fueron tantos que a muchos espantó.
Y que la acompañaban visiones
tan terribles como hermosas.

Me pregunto, incapaz de comprender,
qué laberintos trazan
el alma y el espíritu
para engañarse tanto.
Qué tormentos no habrán padecido antes
para buscar refugio en el sufrir.

Qué extraña vocación,
la vocación absurda del dolor.

                (Las ramas del azar. Rialp, 2015)

TAMBIÉN ACANTILADOS

No siempre acaba el mar
en apacibles playas arenosas.
También acantilados
delimitan las líneas de la costa.

No siempre
el que contempla el mar
obedece al sereno pensamiento
de la docilidad y de la mansedumbre.

Ya que también el vértigo
entiende de placeres y armonías.

                (Silbando un eco extraño. Hiperión, 2016)

AUTORRETRATO A CONTRALUZ

Colmo de sugestión
se alzan iluminados
los locos que sonríen.

Un arriba tan alto
que yo perdí su vuelo
para quedarme aquí:
abajo con lo mío.

Siempre con una fe desatendida.

En algo estoy dichoso.
En algo sé que bebo
que no tiene delirio y es grandeza.

En algo estoy metido,
en algo que no vuela ni ilumina.

                (Inédito)


VELINTONIA, 3 – VÍZNAR S/N

Busquemos un hogar para los versos.

Que en su fachada aniden las metáforas
y que brille un cartel donde se lea:
Casa de la Poesía.

Busquemos. ¿Pero dónde?

Quizás entre las calles más humanas
de una ciudad sin miedo.

Quizás entre los restos de otras épocas,
de la mano de estudios arqueológicos,
o sobre los cimientos
de un pueblo todavía no nacido.

Quizás entre la herencia de algún Nobel
o bajo los escombros de una guerra.

Busquemos ese hogar.

Llamemos a las puertas,
cavemos en el barro de las fosas
y que esta pobre perra apaleada,
que durante los siglos ha lamido
la mano tentativa del decoro,
por fin tenga un lugar donde morir
tranquila y en silencio.

              (Silbando un eco extraño. Hiperión 2016)

#poesía #literatura #Constantino Molina
La poesía de Joan Salvat Papasseit

  last edited: Fri, 03 Nov 2017 08:39:48 +0100  
Aprovechando que se habla tanto estos días de Cataluña -pero tan poco de su riquísima historia literaria- traemos hoy a este canal una mínima selección de poemas de Joan Salvat Papasseit, un gran poeta en esa lengua hermana, recordado, quiza, entre nosotros, por las versiones musicales que hicieron de algunos de sus textos cantantes de la Nova Cançó. Hombre de salud quebradiza e ideas cambiantes (dice el Wikipedista, a este respecto: "Joan Salvat era una persona de opiniones marcadas, si bien cambiantes y hasta contradictorias.Durante un tiempo, militó en las filas del socialismo, pero su naturaleza individualista y el rechazo sistemático a los programas políticos lo llevarían a posiciones anarquistas. De todas maneras, Joan Salvat nunca tuvo ni defendió una línea política unívoca, y osciló entre el cristianismo, el socialismo, el anarquismo y el catalanismo separatista"), creó una obra muy personal, a caballo entre el vanguardismo futurista y la poesía de la experiencia. Poeta también del amor y el erotismo, es recordado, sobre todo, por sus aforismos. En primer lugar, reproduzco sus poemas en catalán, que tomo de la página Res no és mesquí.

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L'enamorat Li Deia

Penyora d'amor, penyora -
si tu em besaves, amor,
jo et donaria una rosa.
.
No fóra mesquí de res,
penyora d'amor, penyora;
- o bé et tornaria el bes
o et daria una taronja,
una ametlla
------------ o bé l'esqueix
d'una clavellina nova.
.
No fóra mesquí de res,
penyora d'amor penyora;
- o la flor del cirerer
o el llessamí
------------ o bé la lluerna
que hagués pogut descobrir
la nostra abraçada estreta.
.
No fóra mesquí de res,
penyora d'amor, penyora:
que jo em donaria teu
i tu et donaries tota.
.
Si tu em besaves, amor
jo et donaria una rosa.


SI LA DESPULLAVA

Si la despullava
oh la meva amor!
un botó que queia
ja em donava goig
- ara la bruseta
i el cinyell tot pret,
mel rosada i fresca
la sina després:
.
al mig de la toia
clavellets vermells.


I El Seu Esguard

I el seu esguard damunt del meu esguard
soc presoner
------------ que la vull presonera:
aquest matí que una flor m'ha posat
li deia així
---------- baix baixet
--------------------- a l'orella:

sota els teus ulls, és un bes el que em plau:

Epitalami D'unes Noces De Maig

Amic, quin trot galant
si aquesta nit avances la nit de Sant Joan -
la nit de Sant Joan que és nit de meravella,
i és damunt cada bes que neixen les estrelles.
.
Digue-li al teu amor l'enveja que li hauran altres donzelles
i eixuga-li aquell crit-------mica de plor,
que és en la noia verge quan el seu cos floreix una rosella.
.
I para compte al goig del seu desmai.
.
Que Cupidell us furti
i no pugueu vestir-vos si feu curta l'empresa.

.
Encara El Port

Els gallarets en el vent de les veles.
Oh, l'avió qui les compta i les plega,
----------------------------------- en fer-se fosc;
si el seu vol s'ha menjat l'alé dels gallarets
- ahir els cobricels de les estrelles
--------------------------------- glaces
avui lasses que són
de la gràcia mofeta del llum groc i el llum verd -
senyoria del Port al capvespre vermell;
si la lluna no es veu;
si la barca no es queixa,
ran de l'angle més negre
i la cançó més blanca,
--------------------- italiana:
.
Qui somou la coberta i fa dolç l'acordió,
Oh, amo del barco blau? - un refrec de colors
-------------------------- dels darrers gallarets...


Tirania De L'amor

Tirania de l'amor
si et vull deixar, dius:no em deixis.
.
Si Tu em deixaves soc jo
qui soc gelós de que ho fessis.
.
Englantina del camí
fas goig perquè jo et llueixi:
.
tota l'il·lusió que tinc
la vols teva
------------quan te prengui.


Venedor D'amor

Venedor d'amor
porta joies fines:
la noia que vols
la noia que tries.
.
De tanta claror
que el mercat destria
per cada cançó
dónes una vida.
.
Quina vida dóns
quin' altra en voldries:
jo me l'he triada
moreneta i prima.
.
Moreneta i prima
que sembla un palmó -
si un altra la mira
li treu morenor.
.
Jo l'he demanada
que fos sols per mi.
L'he comprada esclava,
la vull fer lluir.
.
Venedor d'amor
porta joies fines:
la noia que vols
la noia que tries.

* * *

A partir de aquí, una selección de versiones en castellano de poemas de Papasseit (algunos están más arriba en su versión original en catalán, otros no) procedentes del blog Nada es mezquino. De estas traducciones, dice su autor: "Esta traducción al castellano de la poesia de Joan Salvat Papasseit hay que entenderla como un diccionario de equivalencias, sintácticamente ordenado, antes que como una recreación poètica, especialmente dificultosa en un poeta de las características de Joan Salvat-Papasseit. Para el lector que desconozca el catalán, esta traduccion puede ser una ayuda, nunca una substitución del original al que hay que recurrir en cualquier caso."

Domingo

Hoy vuelan tan altas
——————-las gaviotas del puerto
que tan sólo planean:
el mástil más joven y delgado
del “Maria Angeleta”
——————-bajo la bola de oro
escucha el tintineo transparente de sus alas quietas.
.
De cara al sol
————cien velas;
y la roja banderola que rumbea a su orilla.
.
El vaporcillo pasea los bellos sueños atlánticos
———junto a los muelles en calma.
.
El hombre de las Naranjas pasa con el carretón colmado.


Junio
.
Por San Juan, amiga, te reprocharía
el que no vinieras a la fiesta que tendremos.
Cada moza pedirá un novio,
la albahaca y la ruda querrán luz de estrellas.
Sentirás cómo se abren en claridad los farolillos.
Haremos fuegos artificiales, cual no se ven en los cielos,
para que caigan estrellas
————————y en globos de papel
suban de nuevo llevándose las plegarias
– y la tuya
————si te atrevieras
————————-que es un ruego que yo sé.
Tú, regarías los claveles. Yo, un beso te robaría.
.

Porque has venido
.
Porque has venido florecieron las lilas
y han dicho su alegria
———————envidiosa
——————————-a las rosas:
.
mirad a la muchacha que en brillo os gana,
bella y doncella, bruna de cara.
.
Tan joven es, que a su paso enamora
– quien no la ha visto, al verla se enamora.–
Porque has venido amo de nuevo:
diré tu nombre
—————que cantará la alondra.


Si yo fuera pescador
.
Si pescador yo fuese la aurora pescaría;
si fuese cazador, al sol atraparía;
y si ladrón de amor las puertas me abrirían,
y mejor si bandido
——————que solo llegaría:
.
– los guardianes del mundo mi sombra no verían,
si ladrón y bandido, mi vuelo no sabrían.
.
Si tuviese una nave las muchachas me llevaría,
si quisieran volver, sus corazones dejarían:
.
de ellos faros haría
——————-y muchos otros tomaría.
.
Tiranía del amor
.
Tiranía del amor
si quiero dejarte, dices: no me dejes.
.
Si Tú me dejaras, estaria yo
celoso de que lo hicieses.
.
Englantina del camino
te luces para que contigo me adorne:
.
toda la ilusión que tengo
para ti la quieres
—————cuando yo te tome.


#poesía #literatura #Joan Salvat Papasseit
El olvido nunca es absoluto (poemas de Rafael Argullol)

  last edited: Sun, 15 Oct 2017 12:49:14 +0200  
Como en otras ocasiones, enlazamos este humilde rincón de la Internet española dedicado a los poetas con La nube habitada, la sección de poesía de Fronterad. Hoy, con una selección de Rafael Argullol poeta y filósofo español.

Biografía

Rafael Argullol (Barcelona, 1949) es narrador, poeta y ensayista. Actualmente catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de más de treinta libros en distintos ámbitos literarios. Entre ellos: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), narrativa (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor, Pasión del dios que quiso ser hombre, Mi Gaudí espectral. Una narración') y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura: Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre). Como escritura transversal más allá de los géneros literarios ha publicado: Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, Visión desde el fondo del mar. Recientemente, ha publicado Poema (2017).


Fuente: Rafael Argullol - Wikipedia, la enciclopedia libre

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Pablo Gallo, retrato polifónico de Rafael Argullol

Poema

3-II-2012

El olvido
nunca es absoluto.
Antes o después,
con un vigor que nos asombra y desconcierta,
aflora lo subterráneo,
resucita lo muerto,
e incluso aquello que el terror destruyó,
con la negra promesa
de que no quedaría piedra sobre piedra,
cede el paso a un joven tallo
que los años esculpirán como venerable higuera.
Lo olvidado,
lo que ni siquiera sabíamos que existía,
golpea nuestra desmemoriada conciencia
para obligarnos a nacer de nuevo
entre mundos renacidos.
El fuego arrasa,
las cenizas procrean.

19-II-2012

En nuestros mejores días
hay algo que se nos escapa
y que nunca se revela.
Es una ligereza especial,
como de inicio de borrachera,
como de vuelo sobre una playa
durante un sueño azulado.
Y no lo llamemos felicidad
ni plenitud ni nada.
La gracia no tiene nombre,
ni debe nombrarse.

4-IV-2012

La higuera que habita
junto a la iglesia de Pedrinyà
ya tiene sus primeros brotes:
minúsculos paraísos que coronan
las ramas secas del invierno.
Me gusta, cada año,
confirmar este estallido
tras la simulación de muerte,
y no me importa unir mi destino
a sus ritos de agonía.
Juego con ventaja: ningún árbol
es tan sabio como las higueras,
acostumbradas a sorber
los jugos antiguos de las ruinas,
y ninguna higuera
es tan leal conmigo como ésta.
Siempre me dice lo que quiero saber,
y en el momento justo.

16-XI-2012

Los pasos que no das
por miedo… al juicio de ojos ajenos
son los que dejan huellas
más visibles en tu camino.

11-I-2013

Desaparición de los nombres.
Desaparición de las palabras.
Desaparición de los pensamientos.
Desaparición de las sensaciones.
Desaparición de las existencias.
Desaparición de los mundos.
Desaparición de los orígenes.
Desaparición de la luz.
Desaparición de la oscuridad.
Aparece lo indecible, lo inexpresable,
aquello que ni siquiera los sueños han soñado:
la Gran Epifanía.

22-III-2013

Azul, azul,
siempre nos has turbado, azul.
A los otros colores
los hemos domesticado con atributos
nacidos de nuestra alma hambrienta,
y así, sin demasiados reparos,
hemos visto a los verdes como esperanza,
y a los rojos, una continuación
de nuestros inacabables fuegos.
Pero tú, azul, de continuo
has escapado a nuestras domas,
extrañamente ajeno,
huésped maravilloso de otra creación.
El mar es tuyo por el cielo,
pero nadie sabe qué pintor,
en medio del juego de tinieblas,
te convirtió en el señor del firmamento.
Y así, azul, te perseguimos con entusiasmo
como aquel iluso nocturno, Novalis,
para atraparte, al fin, encarnado en una flor.
Pero mientras la flor espera,
escondida en la profunda sima de las promesas,
vamos de iris en iris,
de esos a los que un demiurgo mordaz
ha dado tu tintura,
y a través de ellos caemos en ti,
en lo que no tiene límites,
en lo insondable.

5-IX-2013

Siento añoranza del blanco,
de la inmovilidad,
del silencio,
pero siempre vuelven a mí los colores,
el movimiento,
las palabras renacidas.
Siento añoranza del asceta
que se encierra en el refugio inmaculado:
libre de todos y de sí mismo.
Pero, siempre vuelve a mí el deseo,
el juego de los sentidos,
y, esclavo de la vida,
permanezco vivo.

8-XII-2013

Ninguna frontera es tan sutil
como la que separa al hombre del enigma:
el cobarde la rehúye,
el honesto la respeta,
el osado la atraviesa.

9-XII-2013

Avanzaba por una alameda,
al atardecer de un día frío como hoy,
no dormido, como podría suponerse,
sino despierto, con los ojos bien abiertos,
el cuello del abrigo levantado,
las manos en los bolsillos.
En un árbol estaban grabadas mis iniciales
y luego, más adelante, en otro, mi nombre entero.
He continuado andando,
Dirigido por certeras premoniciones.
He visto mi cara en el siguiente árbol,
y a continuación, en un álamo
que sobresalía en el conjunto,
mi cuerpo entero, desnudo,
con una desnudez algo difuminada,
como si atravesara el tronco,
camino de otra parte.
Entonces yo mismo me he sentido desnudo,
aunque rodeado por una nube cálida
que me aislaba de la gelidez invernal.
El paseo había terminado.
Y el mundo, también detenido,
era la  primera caricia de la madre
sobre la cabeza del recién nacido.

4-II-2014

Alguien me ha dicho que han descubierto
un nuevo cráter en Marte: es una cicatriz azul.
Este descubrimiento carecería de importancia
Si no fuera porque desde hace muchos años
tengo la convicción de que las cicatrices azules de Marte
son los lugares más hospitalarios del universo.
No os lo puedo probar, es cierto,
con la sola ayuda de argumentos racionales,
pero entrad un momento
—únicamente un momento—
en el territorio que mi fantasía concibió
con esa extraña generosidad que acompaña
a lo libre, a lo innecesario:
ante vosotros se abrirá un refugio de paz,
un mundo ajeno a las turbulencias
que agitan la creación y la destrucción.
Habréis contemplado, también vosotros,
la cicatriz azul de la armonía.
Y creeréis en ella, os lo aseguro.

12-II-2014

Tienes derecho a saber;
también tienes derecho a ignorar.
Pero si de lo que se trata es de vivir
la elección es clara:
¡apuesta por saber!

8-V-2014

¡No os engañéis, mercaderes,
el arte no tiene valor ni utilidad ni precio!
¡Nunca poseeréis el arte, nunca os pertenecerá!
Vosotros, mercaderes, anheláis apoderaros del presente,
pero en el arte no hay presente alguno.
Tampoco, no os engañéis, pasado…o futuro.
El arte es el espectro que interroga a la eternidad,
y eso, mercaderes, ni se compra ni se vende.

13-V-2014

Necesitamos la fe.
Pero no la fe religiosa,
ni la fe en el progreso,
que ha gozado de tanto prestigio en los últimos siglos,
ni tan siquiera la fe en la humanidad,…
a la que otorgamos el origen de cualquier bien.
Necesitamos una fe íntima.
Tan íntima que, en realidad,
no puede expresarse con creencias
y que apenas puede ser dicha con palabras.
Esa fe, la más necesaria,
no ha encontrado a su teólogo,
a su artista, a su cantor.
Y no podrá encontrarlo
porque se presenta cuando todo lo demás se desvanece.
Nos arrastra hacia el centro de nuestra existencia
con un ímpetu al que no nos resistimos,
mientras nos envuelve con un manto de seductora suavidad.
Necesitamos, más que nunca, la fe.
La fe de los sin fe.

15-VI-2014

He escrito mucho —demasiado—,
pero he escrito poco sobre las nubes.
Y me arrepiento.
Hubiese tenido que dedicar más horas
a contemplar, inactivo, las nubes.
Tal vez hubiese debido de escribir
únicamente sobre la belleza de las nubes.
Me habría cansado menos,

habría comprendido más.

4-XII-2014

A ti, Tolstói, te parecía duro
—y quizá también incomprensible y loco—
que "los hombres buscáramos
el bien en la belleza.
Es cierto que, en nuestra época,
la belleza tiene mala fama
en cuestiones de bondad.
Pero dime, ¿qué buscabas tú, viejo Tolstói,
cuando a los ochenta y dos años
escapaste de tu casa y de tu familla,
para ir a morir a la estación de Astápovo?
¿Buscabas el bien?, ¿buscabas la bondad?
Te conozco, viejo cascarrabias
—por algo te he leído a lo largo de tanto tiempo—
buscabas la belleza, la inconfesable belleza
que se resuelve en el fondo de nuestra alma.

Fuente: Editorial Acantilado.

#poesía #literatura #Rafael Argullol
La belleza cruel de Ángela Figuera Aymerich

  
Ángela Figuera Aymerich (Bilbao, 30 de octubre de 1902 - Madrid, 2 de abril de 1984), fue una escritora española,  una de las principales figuras de la denominada poesía desarraigada de la Primera Generación de Postguerra española.

Al decir del wikipedista, "Muchas de las personas que han estudiado su obra hablan de su función de bisagra dado que su obra ha conmovido conciencias de diferente signo desde sus primeros poemas. Fue vasca en Madrid y madrileña en el País Vasco. Pero sobre todo fue viajera vocacional y ciudadana del mundo, internacionalista, abierta a un humanismo y existencialismo que acogía a todos los pueblos por igual".

A continuación, una selección de sus poemas, que tomamos de Poesía en la red.


BELLEZA CRUEL

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Dadme un espeso corazón de barro,
dadme unos ojos de diamante enjuto,
boca de amianto, congeladas venas,
duras espaldas que acaricie el aire.
Quiero dormir a gusto cada noche.
Quiero cantar a estilo de jilguero.
Quiero vivir y amar sin que me pese
ese saber y oír y darme cuenta;
este mirar a diario de hito en hito
todo el revés atroz de la medalla.
Quiero reír al sol sin que me asombre
que este existir de balde, sobreviva,
con tanta muerte suelta por las calles.

Quiero cruzar alegre entre la gente
sin que me cause miedo la mirada
de los que labran tierra golpe a golpe,
de los que roen tiempo palmo a palmo,
de los que llenan pozos gota a gota.

Porque es lo cierto que me da vergüenza,
que se me para el pulso y la sonrisa
cuando contemplo el rostro y el vestido
de tantos hombres con el miedo al hombro,
de tantos hombres con el hambre a cuestas,
de tantas frentes con la piel quemada
por la escondida rabia de la sangre.

Porque es lo cierto que me asusta verme
las manos limpias persiguiendo a tontas
mis mariposas de papel o versos.
Porque es lo cierto que empecé cantando
para poner a salvo mis juguetes,
pero ahora estoy aquí mordiendo el polvo,
y me confieso y pido a los que pasan
que me perdonen pronto tantas cosas.

Que me perdonen esta miel tan dulce
sobre los labios, y el silencio noble
de mis almohadas, y mi Dios tan fácil
y este llorar con arte y preceptiva
penas de quita y pon prefabricadas.

Que me perdonen todos este lujo,
este tremendo lujo de ir hallando
tanta belleza en tierra, mar y cielo,
tanta belleza devorada a solas,
tanta belleza cruel, tanta belleza.


BOMBARDEO

Yo no iba sola entonces. Iba llena
de ti y de mí. Colmada, verdecida,
me erguía como grávida montaña
de tierra fértil donde la simiente
se esponja y apresura para el brote.
Era mi carne, tensa y ahuecada,
nido cerrado que abrigaba el vuelo
de un ala sin plumón y con grillete:
casi cristal y casi sueño. Tierna.

Iba llena de gracia por los días
desde la anunciación hasta la rosa.
Pero ellos no podían, ciego, brutos,
respetar el portento.
Rugieron. Embistieron encrespados.
Lanzaron sobre mí y mi contenido
un huracán de rayos y metralla.

Del más bello horizonte, del más puro
cielo de otoño vomitaron lluvia
de ciegos mecanismos destructores
que desataban sobre el cauce seco
del callejero asfalto sorprendido
los ríos de la sangre.

(...) Noches de sueño incierto, triturado
por la tremenda sinfonía
del frente en erupción y los caballos
del miedo galopando en explosivos.

Y la sangre con hambre que se exprime
hasta la última esencia
para nutrir al hijo sazonándose.

Y la desnuda soledad del cuerpo,
desorientado, desgajado en vivo
del cuerpo del amante.

Aquellas noches del pavor sin luces,
apelmazadas de odios y de ruinas,
yo te esperaba. Me llegaste a veces.
Del último bisel de la tragedia,
del borde mismo de la hirviente sima
venías hasta mí. Me contemplabas
con unos ojos llenos de agua sucia
donde asomaban rostros de cadáveres.
Ojos que procuraban ser risueños
y mansos al pasar por mi figura
y acariciar con luces de esperanza
la curva de mi vientre.

¡Con qué exaltada fuerza, con qué prisa,
con qué vibrar de nervios y raíces
nos quisimos entonces!

Yacíamos unidos, sin lujuria,
absortos en el hondo tableteo
de nuestros corazones. Escuchando
de vez en vez el tímido latido
del otro corazón encarcelado
que ya, para nosotros, gorjeaba.
Yo sonreía señalando el sitio
en que un talón menudo percutía
mis íntimas paredes en un ansia
gozosa de correr por los senderos
apenas presentidos.

Y, en medio del olvido refrescante,
en lo mejor del conseguido sueño,
surgía denso, alucinante, bronco,
el bélico zumbar de la escuadrilla.
Bramando, sacudiendo, despeñándose,
atropellándose los ecos
iban las explosiones avanzando,
cada vez más cercanas,
hasta que, al fin, la muerte en torrentera,
en avalancha loca, trascurría
sobre nuestras cabezas sin refugio.

Entonces tú, imperioso, dominante,
con un impulso elemental de macho
que guarda la nidada, con un gesto
ardiente y violento como el acto
de la amorosa posesión, cubrías
mi cuerpo con tu cuerpo enteramente,
haciendo de tus largos huesos duros,
de tu apretada carne exacerbada,
un ilusorio escudo indestructible
para el hijo y la madre.

Así, unidas las bocas, trasvasándonos
el tembloroso aliento, diluidos
en éxtasis de espanto y de delicia,
las almas contraídas, esperábamos...

No. Nunca nos quisimos como entonces.


CAÑAVERAL

Entre las cañas tendida;
sola y perdida en las cañas.

¿Quién me cerraba los ojos,
que, solos, se me cerraban?

¿Quién me sorbía en los labios
zumo de miel sin palabras?

¿Quién me derribó y me tuvo
sola y perdida en las cañas?

¿Quién me apuñaló con besos
el ave de la garganta?

¿Quién me estremeció los senos
con tacto de tierra y ascua?

¿Qué toro embistió en el ruedo
de mi cintura cerrada?

¿Quién me esponjó las caderas
con levadura de ansias?

¿Qué piedra de eternidad
me hincaron en las entrañas?

¿Quién me desató la sangre
que así se me derramaba?

...Aquella tarde de Julio,
sola y perdida en las cañas.

COLINA

Ola cuajada en la piedra
con espuma de romero,
hasta tu desnuda cima
me has levantado sin vuelo.
Sobre tu lomo clavada
-mástil sin vela en el viento-
de un horizonte redondo
soy matemático centro.
Ocres, amarillos, verdes,
me enredan los pensamientos...
-pinos, tierra; tierra, pinos;
Duero, chopos; chopos, Duero-.
El aire me hace sorber
tragos de frío silencio.
El péndulo de la tarde
me bate lento en el pecho.
El grito de un ave avanza,
hélice de agudo acero:
manos y boca me sangran
sólo de intentar cogerlo.


CUANDO NACE UN HOMBRE...


Cuando nace un hombre
siempre es amanecer aunque en la alcoba
la noche pinte negros cristales.

Cuando nace un hombre
hay un olor a pan recién cocido
por los pasillos de la casa;
en las paredes, los paisajes
huelen a mar y a hierba fresca
y los abuelos del retrato
vuelven la cara y se sonríen.

Cuando nace un hombre
florecen rosas imprevistas
en el jarrón de la consola
y aquellos pájaros bordados
en los cojines de la sala
silban y cantan como locos.

Cuando nace un hombre
todos los muertos de su sangre
llegan a verle y se comprueban
en el contorno de su boca.

Cuando nace un hombre
hay una estrella detenida
al mismo borde del tejado
y en un lejano monte o risco
brota un hilillo de agua nueva.

Cuando nace un hombre
todas las madres de este mundo
sienten calor en su regazo
y hasta los labios de las vírgenes
llega un sabor a miel y a beso.

Cuando nace un hombre
de los varones brotan chispas,
los viejos ponen ojos graves
y los muchachos atestiguan
el fuego alegre de sus venas.

Cuando nace un hombre
todos tenemos un hermano.

#poesía #literatura #Ángela Figuera Aymerich
"Como tú", de León Felipe

  
Hoy compartimos en el canal (en contra de nuestra costumbre) un solo poema, el conocido "Como tú" de León Felipe, seguido de un enlace a la no menos conocida versión musical que hizo de él Paco Ibáñez. Una maavilla.

Como tú

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Así es mi vida,
piedra,
como tú. Como tú,
piedra pequeña;
como tú,
piedra ligera;
como tú,
canto que ruedas
por las calzadas
y por las veredas;
como tú,
guijarro humilde de las carreteras;
como tú,
que en días de tormenta
te hundes
en el cieno de la tierra
y luego
centelleas
bajo los cascos
y bajo las ruedas;
como tú, que no has servido
para ser ni piedra
de una lonja,
ni piedra de una audiencia,
ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia;
como tú,
piedra aventurera;
como tú,
que tal vez estás hecha
sólo para una honda,
piedra pequeña
y
ligera...

León Felipe, Versos y oraciones de caminante (1920-1929)


Paco Ibáñez Como Tú León Felípe Low
by Juani Rojas on YouTube

#poesía #literatura, #León Felipe
Celso Emilio Ferreiro y la larga noche de piedra

  last edited: Mon, 12 Jun 2017 14:15:57 +0200  
Celso Emilio Ferreiro es un poeta mayor de las Españas. Sería mucho más conocido y apreciado si en España hubiera un conocimiento mayor de las lenguas del país y sus literaturas. En este caso, del gallego, lengua en la que nació la lírica peninsular  Pero como no es así, solo nos queda lamentarnos por ello. El autor de esta página dedicada al poeta gallego, traza así su semblanza:
Hay en la voz de Celso Emilio Ferreiro ecos de Curros Enríquez y la nostalgia de Rosalía de Castro. La primera etapa real del poeta es existencialista, combinada con la sátira combativa en la línea de Curros, representada por el poemario O sono sulagado (1954). La segunda, que le ha dado el mayor prestigio, se inserta en la “poesía social”; se enfrenta al mundo sumergido de la tierra gallega, a los problemas de las gentes, su miseria, su emigración, etc. Su libro más significativo , tal vez el mejor, es Longa noite de pedra (1962), cuyo lenguaje participa de las mismas características que la poesía social castellana: estilo directo, actitud reivindicativa, el grito exasperado, sarcasmo, desprecio en ocasiones, etc., al lado de un entrañable amor a su país gallego y el deseo de compartir con los demás su propio humanismo.

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Celso Emilio Ferreiro estuvo siempre en el territorio ideológico de lo que se denomina la izquierda galleguista. Hace más de cuarenta años fue el cofundador de la Unión do Pobo Galego. Celso Emilio luchó junto a su pueblo en busca de la palabra libre, de la libertad.

No hizo vida de literato quizá lo que más detestaba en este mundo era a los literatos. Sin embargo, Ferreiro es una de las figuras de más relieve no sólo de la poesía gallega, sino de la española en general. El poeta soñó la Galicia que será algún día y llamó siempre a las cosas por su nombre sin que jamás cediese ante nada ni ante nadie.


He aquí la selección que proponemos al lector y amigo del canal:

LONGA NOITE DE PEDRA

No meio do caminho tinha uma pedra
tinha uma pedra no meio do caminho
tinha uma pedra
no meio do caminho tinha uma pedra.
CARLOS DRUMMOND DE ANDRADE

O teito é de pedra.
De pedra son os muros
i as tebras.
De pedra o chan
i as reixas.
As portas,
as cadeas,
o aire,
as fenestras,
as olladas,
son de pedra.
Os corazós dos homes
que ao lonxe espreitan,
feitos están
tamén
de pedra.
I eu, morrendo
nesta longa noite
de pedra.

CARTA A FUCO BUXÁN

Fuco Buxán esfarrapado,
fillo da fame e neto de labregos.
Fuco Buxán, que vives de prestado,
comesto o corazón, os ollos cegos.
Fuco Buxán, compadre da miseria,
curmán das inxusticias i os aldraxes.
Fuco Buxán ¿non sintes que na Iberia
feden a podre os homes i as paisaxes?
Fuco Buxán, na noite estrelecida,
hai un río de luz que ven de lexos.
Fuco Buxán da testa decaída,
hai un río de luz pra os homes rexos.
Fuco Buxán, aprinde a andar ergueito,
Fuco Buxán, aprinde a falar forte.
Fuco Buxán, aprinde de tal xeito
que nunca máis esquezas o teu norte.
Fuco Buxán, que fozas de cotío
na terra que te manda e non te deixa.
Fuco Buxán, que tes un largasío
anoitecer na ialma que te apreixa.
FucoBuxán, de sol a sol, esterco,
Fuco Buxán, de sol a sol, eixada,
Fuco Buxán, coutado por un cerco,
Fuco Buxán, máis vale non ter nada.  
Mentras o tempo da patria non chega,
mentras non pase o tempo que denigra,
deixa .ise escuro afán que te atafega,
Fuco Buxán, ¡emigra!.

O REI
No tempo aqui

cando os animales falaban,
decir libertá non era triste,
decir verdá era coma un río,
decir amor,
decir amigo,
era igual que nomear a primavera.
Ninguén sabía dos aldraxes.

Cando os animales falaban
os homes cantaban nos solpores
pombas de luz e xílgaros de soños.
Decir teu e meu non se entendía,

decir espada estaba prohibido,
decir prisión somente era unha verba
sin senso, un aire que mancaba
o corazón da xente.
¿Cando,
cando se perdeu,
iste gran Reino?


SPIRITUAL
(engadido na ed. de 1967 para substituí-lo anterior)


Cicais mañá
cando a miña mirada
non abrolle na luz
como cativa mapoula de auga,
veña a soedade.

Pero hoxe canto en libertá
e mentras canto
non estou isolado,
que o corazón vai comigo
e con il falo.

Beberei a paisaxe
nun amencer de lirios.
As campanas do mar
nos ventos fuxidíos.
Cada intre un paxaro,
cada pulso un latexo.
Unha espada de chuvia
cortando a frol do vento.

Nin as olladas torvas,
nin os beizos esquivos,
nin as voces nemigas
nin os homes cativos.

Vivirei coma o lume
alcendido na noite.
Terei cumios de estrelas,
cantarei para os homes.

Estou comigo mesmo.
O corazón é quen manda,
i eu obedezo.


LIBREMENTE

Nós queríamos libremente
comer o pan de cada día. Libremente
mordelo, masticalo, dixerilo sin medo,
libremente falando, cantando nas orelas
dos ríos que camiñan pra o mar libre.
Libremente, libremente,
nós queríamos somente
ser libremente homes, ser estrelas,
ser faíscas da grande fogueira do mundo,
ser formigas, paxaros, miniños,
nesta arca de Noé na que bogamos.
Nós queríamos libremente surrir,
falarlle a Dios no vento que pasa
-no longo vento das chairas e dos bosques-
sin temor, sin negruras, sin cadeas,
sin pecado, libremente, libremente,
coma o aire do mencer e das escumas.
Coma o vento.
Mais iste noso amor difícil rompeuse
-vidro de soño fráxil-
nun rochedo de berros
e agora non somos máis que sombras.


UNHA VEZ

Unha vez houbo un home
que nunca dixo, meu.
Petou nas portas do mundo,
chamou no meu corazón.
Falaba con palabras
que semellaban pombas.
As cousas á súa beira
púñanse brancas.
Nascíalle nos ollos un abrente
coma un río de luz,
ou coma un mar lonxano de gueivotas.
Un bálsamo de amor
tiña aquil home
pra ista miña dor
sin nome.

CONSELLOS  (Libro dos Proverbios, 23,1-9)

Si foses a xantar con poderosos
coida ben a carón de quén te sentas.
Pexa a túa gula e couta os teus degaros,
ponlle portas á fame si a tiveras,
pois é pan mintireiro o pan dos ricos,
dóce por fóra, por dentro amarguexa.
Afoga a túa cobiza,
non desacougues por xuntar facenda.
¿Non coidas que a riqueza non é nada,
que o vento a trai e o vento axiña a leva?
Non comas pan dun home deshonroso,
nin da fartura dil teñas envexa.
Dirache, come e bebe, meu amigo,
disfroita dos meus teres canto queiras;
mais o seu pensamento non concorda,
de boca afora serán as súas verbas,
pois o seu corazón, cativo e duro,
ten de cotío pechas
as fenestras do amor e da xusticia.
Non o esquezas.

Deitado frente ao mar

Lingoa proletaria do meu pobo,
eu fáloa porque sí, porque me gosta,
porque me peta e quero e dame a gaña;
porque me sai de dentro, alá do fondo
dunha tristura aceda que me abrangue
ao ver tantos patufos desleigados,
pequenos mequetrefes sin raíces
que ao pór a garabata xa non saben
afirmarse no amor dos devanceiros,
falar a fala nai,
a fala dos abós que temos mortos,
e ser, co rostro erguido,
mariñeiros, labregos do lingoaxe,
remo i arado, proa e rella sempre.
Eu fáloa porque sí, porque me gosta
e quero estar cos meus, coa xente miña,
perto dos homes bos que sofren longo
unha historia contada noutra lingoa.
Non falo pra os soberbios,
non falo pra os ruís e poderosos
non falo pra os finchados,
non falo pra os estúpidos,
non falo pra os valeiros,
que falo pra os que agoantan rexamente
mentiras e inxusticias de cotío;
pra os que súan e choran
un pranto cotidián de volvoretas,
de lume e vento sobre os ollos núos.
Eu non podo arredar as miñas verbas
de tódolos que sofren neste mundo.
E ti vives no mundo, terra miña,
berce da miña estirpe,
Galicia, doce mágoa das Españas,
deitada rente ao mar, ise camiño...

#poesía #literatura #Celso Emilio Ferreiro #gallego

@Zot universe NEWS+
La creación según Vicente Huidobro

  
Hoy toca, en nuestra pequeña biblioteca de poetas en español (y otras lenguas de las Españas: no se nos olvidan) disfrutar con una mínima parte del legado poético del chileno Vicente Huidobro, que fue mucho más que el forjador del Creacionismo, mucho más que un hombre atractivo, popular y vanidoso, al que muchos llamaron "maestro". En una entrevista (París, 1924), reivindicaba con estas palabras su aportación a la poesía universal:
Hay una línea imborrable, un abismo insalvable entre el Arte y la Realidad. El artista no debe darnos lo habitual. Debe crear. Hasta ahora se ha hecho arte «en torno de». Hay que desechar lo poético, lo pictórico o lo musical, y crear la poesía, la pintura y la música. El poema, como toda obra de arte, es un invento. Sus elementos están dispersos en el espacio. Encontrándolos y uniéndolos en el tiempo, se crea el poema. Y el poema, así, tendrá vida propia como el árbol y el pájaro.


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Arte poética

Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
Cuanto miren los ojos creado sea,
Y el alma del oyente quede temblando.

Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
El adjetivo, cuando no da vida, mata.

Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
Como recuerdo, en los museos;
Mas no por eso tenemos menos fuerza:
El vigor verdadero
Reside en la cabeza.

Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas!
Hacedla florecer en el poema ;

Sólo para nosotros
Viven todas las cosas bajo el Sol.

El Poeta es un pequeño Dios.

De El espejo de Agua, 1916

Altazor (fragmento)

Soy yo Altazor
Altazor
Encerrado en la jaula de su destino
En vano me aferro a los barrotes de la evasión posible
Una flor cierra el camino
Y se levantan como la estatua de las llamas.
La evasión imposible
Más débil marcho con mis ansias
Que un ejército sin luz en medio de emboscadas
Abrí los ojos en el siglo
En que moría el cristianismo.
Retorcido en su cruz agonizante
Ya va a dar el último suspiro
¿Y mañana qué pondremos en el sitio vacío?
Pondremos un alba o un crepúsculo
¿Y hay que poner algo acaso?
La corona de espinas
Chorreando sus últimas estrellas se marchita
Morirá el cristianismo que no ha resuelto ningún problema
Que sólo ha enseñado plegarias muertas.
Muere después de dos mil años de existencia
Un cañoneo enorme pone punto final a la era cristiana
El Cristo quiere morir acompañado de millones de almas
Hundirse con sus templos
Y atravesar la muerte con un cortejo inmenso
Mil aeroplanos saludan la nueva era
Ellos son los oráculos y las banderas

Hace seis meses solamente
Dejé la ecuatorial recién cortada
En la tumba guerrera del esclavo paciente
Corona de piedad sobre la estupidez humana.
Soy yo que estoy hablando en este año de 1919
Es el invierno
Ya la Europa enterró todos sus muertos
Y un millar de lágrimas hacen una sola cruz de nieve
Mirad esas estepas que sacuden las manos
Millones de obreros han comprendido al fin
Y levantan al cielo sus banderas de aurora
Venid, venid, os esperamos porque sois la esperanza
La única esperanza
La última esperanza

Soy yo Altazor el doble de mí mismo
El que se mira obrar y se ríe del otro frente a frente
El que cayó de las alturas de su estrella
Y viajó veinticinco años
Colgado al paracaídas de sus propios prejuicios
Soy yo Altazor el del ansia infinita
del hambre eterno y descorazonado
Carne labrada por arados de angustia
¿Cómo podré dormir mientras haya adentro tierras desconocidas?
Problemas
Misterios que se cuelgan a mi pecho
Estoy solo
La distancia que va de cuerpo a cuerpo
Es tan grande como la que hay de alma a alma
Solo
Solo
Solo
Estoy solo parado en la punta del año que agoniza
El universo se rompe en olas a mis pies
Los planetas giran en torno a mi cabeza
Y me despeinan al pasar con el viento que desplazan
Sin dar una respuesta que llene los abismos
Ni sentir este anhelo fabuloso que busca en la fauna del cielo
Un ser materno donde se duerma el corazón
Un lecho a la sombra del torbellino de enigmas
Una mano que acaricie los latidos de la fiebre.
Dios diluido en la nada y el todo
Dios todo y nada
Dios en las palabras y en los gestos
Dios mental
Dios aliento
Dios joven Dios viejo
Dios pútrido
lejano y cerca
Dios amasado a mi congoja
Poema siguiente

De Altazor, 1931

La poesía es un atentado celeste

Yo estoy ausente pero en el fondo de esta ausencia
Hay la espera de mí mismo
Y esta espera es otro modo de presencia
La espera de mi retorno
Yo estoy en otros objetos
Ando en viaje dando un poco de mi vida
A ciertos árboles y a ciertas piedras
Que me han esperado muchos años

Se cansaron de esperarme y se sentaron

Yo no estoy y estoy
Estoy ausente y estoy presente en estado de espera
Ellos querrían mi lenguaje para expresarse
Y yo querría el de ellos para expresarlos
He aquí el equívoco el atroz equívoco

Angustioso lamentable
Me voy adentrando en estas plantas
Voy dejando mis ropas
Se me van cayendo las carnes
Y mi esqueleto se va revistiendo de cortezas
Me estoy haciendo árbol Cuántas cosas me he ido convirtiendo en
                                                                                    [otras  cosas...
Es doloroso y lleno de ternura

Podría dar un grito pero se espantaría la transubstanciación
Hay que guardar silencio Esperar en silencio

De Últimos poemas, 1948

#poesía #literatura #Vicente Huidobro
Disidentes: poesía crítica española

  last edited: Tue, 29 Aug 2017 09:26:08 +0200  
Con esta entrada empiezo a compartir con los amigos del canal algunos textos de una antología de poetas críticos contemporáneos, publicada en 2015: Disidentes, Antología de poetas críticos españoles (1990-2014). Selección y edición de Alberto García Teresa, Madrid, 2015, ed. La oveja roja.

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La poesía se lleva mal con la ideología y la propaganda, salvo excepciones raras como la del poeta ruso Maikovski. El prosaísmo de los conceptos políticos, o los tecnicismos de la neolengua casan mal con la procesión de los versos y arrastran, casi por inercia, el discurso literario al territorio del mitin o la proclama. Pero aún así, vale la pena conocerlos. Empiezo con un poema de Antonio Crespo Massieu, nacido en Madrid en 1951, que me parece especialmente afortunado:

Tembién la historia

Alguien podría pensar
que la Historia es esta sucesión
de gritos o catástrofes
esta barbarie meticulosa calculada
este espasmo del tiempo
y el cinismo el desprecio la arrogancia.

Alguien pensó
que era cuento alucinado
contado por un loco o un idiota.

Estaba en lo cierto.
Pero
también la historia
es esta eterna rebelión
que atraviesa los siglos
lágrimas de lucidez alzada en las calles
este No que hace añicos los cielos
este pensamiento inerme y limpio
hondas raíces de razón y materia.

Todos estos sueños
juntados como horizonte de esperanza
en medio de la noche
quebrando el silencio
abriendo
las incontables plazas del mundo
esta invención de palabras
que caminan riendo o llorando
pero avanzan siempre
como desafío a un tiempo sin estrellas.

Son historia.
Reconoces los rostros encendidos
el sueño de futuro latiendo
en la sonrisa o belleza
indemne de la juventud
en este orgullo sin desdén
de saber que el futuro anida
en sus actos y su mirada
en la altiva certeza de que todo es posible.

No han vuelto
(ni tú vuelves)
siempre han estado
(y tú con ellos)

Porque historia es también
este regreso terco inviolable
de los desposeídos los jóvenes
los cansados alquimistas de la memoria
las mujeres alzadas con voz y milagros
los niños con absurdas banderas inventadas
los animales que dicen paz en el lomo
los compañeros tenaces
que preservan la alegría en el frío invierno
también es
este desfile interminable
este aliento o anuncio
de un mañana que siempre regresa
este ansia infinita inabarcable
de cambiar el mundo.

Esta insensata esperanza
También la historia.

De En este lugar, 2004

#poesía #literatura #Antonio Crespo Massieu
Las lecciones de anatomía de Ruth Miguel Franco

  
A veces compartimos aquí las antologías poéticas que, con el esmero habitual en esta revista, publica FronteraD en su sección La nube habitada. En esta ocasión, se trata de Ruth Miguel Franco (León, 1979), de quien no había leído nada y cuyos versos, reproducidos aquí, me resultan especialmente placenteros. De la trayectoria de esta poeta, leemos:
Ruth Miguel Franco (León, 1979)es filóloga. Ha publicado en Rialp La muerte y los hermanos, Accésit del Premio Adonáis 2011. También ha sido incluida en diversas antologías y ha colaborado en varias revistas. Además de ediciones críticas y estudios de obras latinas y medievales, ha traducido a Braulio de Zaragoza, Louise Glück, W. S. Merwin, Pascal Quignard y Amelia Rosselli.


He aquí la selección:

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RECOLETOS (KATÁBASIS)

los sabios de este mundo han consagrado
sus vidas al camino hacia la luz
Orfeo llegó de Rumanía
hace un año y duerme en la espesura
de un parque
ahora él ameniza transiciones
los lunes
de ocho a nueve
la puerta que separa
lo nuestro de lo otro. Si tú alcanzas a ver en las baldosas
un pálido reflejo y te recuerda
a ti no te detengas: las máquinas
azules y el ruido de tus pasos
son seres como tú sólo que más pequeños

como tú es la música que suena a tus espaldas.
Entramos y salimos de la noche y no se cuentan
por horas
la regeneración, la permanencia. Lo viste antes de entrar:
no tiene
casa, sus hijos tienen hambre.
Lo mismo que tú busca Orfeo vago

que te deja descender
sola mientras canta
si la ves
dile dile que aún la quiero.

DOMICILIO ACTUAL

Cae fuera la lluvia de otoño
mansa terca impredecible como otras multitudes.
Desde el patio de luces mira un gato
creyendo probable que en la casa
el aire sea seco.

Se equivoca.
En las ciudades con tantos anticuarios
la gente juzga el olor del polvo
y con los ojos cerrados dice el precio
de tu falda por el ruido de la tela.
Yo, aunque sirvo
a dos señores, siempre llevo
la cabeza alta al andar y miro al frente
y amoldo por igual los pies a los zapatos
como líquidos distintos
en un juego de vasos comunicantes.

ciencias naturales: el sistema cardiovascular.
lección 1


Un corazón tiene el tamaño de un puño
cerrado. Corazón y mano
se corresponden.
Van creciendo a la vez.
Sobre el pupitre cerré el puño
lo veía latir, lo abría y lo movía
imitando sístoles y diástoles
lo encogía de pena
enfrente del dibujo tembloroso
donde arterias azules y venas verdes
suspendidas en la hoja derramaban
su sangre de colores al vacío. Un corazón
como un puño
cerrado: si muevo
bien las manos quizá pueda
sentir el corazón no
sangrar aire

lección 2

Cada uno de los ruidos que se sienten
con la mano apoyada en las costillas
tiene un nombre. Cada uno de los ríos.

Al mar, si pudieran
cubrirlo con tablas de una orilla a otra
ocultarlo a los hombres que olvidan lo escondido
alguien de rodillas escuchando le daría
un nombre: Dios
infierno alma.

lección 3 (comprobación práctica)

entregaré tu corazón
a las bestias de los campos
y no lo tocarán
porque no es tuyo entregaré tu corazón
a las aves del cielo
ellas se posarán un minuto
sobre él porque no ha muerto
y mirando alrededor pensarán que las formas
de ratones no son solo de ratones
hay más cosas pequeñas y calientes
que palpitan voy a entregar tu corazón
al río
que conocía tu cuerpo y si flota
adornado de algas
con zapateros prendidos sobre él como broches
en pecheras reducido
el adorno a dos cosas que se mueven
que se clavan una en otra
sabré que es de carne
y si se hunde
y se vacía y se llena de agua y larvas
iré a buscarlo para asombro de los peces
acostumbrados
a que el cebo caiga al agua para ellos
no para el que lo ama

#poesía #literatura #Ruth Miguel Franco
La poesía visionaria de Juan Larrea

  last edited: Thu, 27 Apr 2017 10:40:34 +0200  
De la la literatura de este poeta vasco, que escribió en francés y en español y que conocemos sobre todo gracias a su amigo y mentor Gerardo Diego, dice Andrés Morales:
La búsqueda poética de Juan Larrea no puede resumirse como un problema estrictamente literario. Su ansia de comprensión del mundo y su necesidad de libertad logran en la poesía un marco adecuado durante una época de su vida. Desde el creacionismo hasta sus hallazgos personales, ya sea en la propia corriente huidobreana [por Vicente Huidobro] como en la poesía escrita a instancias de su experiencia personal, la posición de Larrea es prácticamente la misma. Fundamentalmente prevalece su inquietud renovadora –muchas veces lejos de las modas, del ultraísmo, de las veleidades y prebendas- pero con la clara intención de conseguir una postura filosófica en torno a la existencia que, tal vez, hace que abandone la poesía como método de indagación y le aproxime al ensayo como medio de interpretación más objetivo y, a su vez, más totalizador


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En una apretada síntesis, este fue Juan Larrea:
(Bilbao, 1895 - Córdoba, 1980) Poeta y ensayista español. Su obra poética, escrita mayoritariamente en francés, se inscribe dentro de la corriente surrealista. Archivero de profesión, comenzó su labor literaria en las revistas ultraístas “Grecia” y “Cervantes”, donde en 1919 publicó sus primeros versos. Posteriormente militó en las filas del creacionismo animado por el fundador del movimiento, Vicente Huidobro. En 1926 se trasladó a París y fundó junto con César Vallejo la revista “Favorables París Poema”, cuyo primer número incluía un manifiesto de carácter surrealista escrito por él. A partir de ese momento decidió adoptar el francés como idioma poético para, una vez rotos los vínculos con la lengua materna, alcanzar la máxima libertad creativa de acuerdo con los ideales del movimiento.
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En 1930 Larrea dejó de escribir poesía y viajó a Perú con objeto de estudiar las culturas precolombinas. Su producción fue prácticamente ignorada en España, aunque Gerardo Diego tradujo e incluyó varios de sus poemas en la revista “Carmen” y en su Antología (en sus ediciones de 1932 y 1934) dedicada a la Generación del 27. También gracias a Gerardo Diego apareció en México Oscuro dominio (1935), sucinto volumen de prosa y verso. No obstante, su obra lírica completa no fue publicada en español hasta 1970, con el título de Versión celeste.


Y ahora, una selección personal de sus versos:

ALBA DE NO ENTENDER NADA

El horizonte salta a los ojos de su amor
arrastrando consigo la esperanza de sobrevivirse
en este olvido sonrosado de carne y de sí mismo
se está lejos de ser puro
en mi vida te veo
desleída inasible
los brazos se buscan los brazos se alargan
imaginarios
desde una a otra orilla de la llama

Quisieran matarme
pensando volver a verte
no hallarían de ti más que la esperanza de estar desnudo


EL CORAZÓN VIENE A ENCALLARSE EN SU FORMA HABITUAL


La transparencia viaja a lo largo de sus brazos
la transparencia prolonga una vida sin amargura
es en el lecho de su lago
un pedazo de ella misma de ella misma rodeada
centellear de las sombras alud inimitable
el ámbar desnudo de la vida ya no ofrece resistencia

(Una mirada nos separa
un día hermoso nos enluta
porque edificas tu casa
con todo lo que de mí mismo ignoro)

Traducción del francés de Carlos Barral


EL MAR EN PERSONA


He aquí el mar alzado en un abrir y cerrar de ojos de pastor
He aquí el mar sin sueño como un gran miedo de tréboles en flor
y en postura de tierra sumisa al parecer
Ya se van con sus lanas de evidencia su nube y su labor
A la sombra de un olmo nunca hay tiempo que perder

Crédula exquisita la oscuridad sale a mi encuentro
Mi frente abriga la corteza del pan que llevo adentro
cortado a pico sobre un pájaro inseguro

Y así me alejo bajo la acción del piano
que me cose a las plantas precursoras del mar
Un ciervo de otoño baja a lamer la luna de tu mano
Y ahora a mi orilla el mundo se empieza a desnudar
para morirse de árboles al fondo de mis ojos.

Mis cabellos se llenan de peces de penumbra
y de esqueletos de navíos forzosos

Sin ir más lejos
tú eres fría como el hacha que derriba el silencio
en la lucha entre el paisaje y su golpe de vista

Mas cuando el cielo exporta sus célebres pianistas
y la lluvia el olor de mi persona
cómo tu hermoso corazón se traiciona


ESPINAS CUANDO NIEVA


Suéñame suéñame aprisa estrella de tierra
cultivada por mis párpados cógeme por mis asas de sombra
alócame de alas de mármol ardiendo estrella estrella entre mis cenizas

Poder poder al fin hallar bajo mi sonrisa la estatua
de una tarde de sol los gestos a flor de agua
los ojos a flor de invierno

Tú que en la alcoba del viento estás velando
la inocencia de depender de la hermosura volandera
que se traiciona en el ardor con que las hojas se vuelven hacia el pecho mas débil

Tú que asumes luz y abismo al borde esta carne
que cae hasta mis pies como una viveza herida

Tú que en selvas de error andas perdida

Supón que en mi silencio vive una oscura rosa sin salida y sin lucha


RAZÓN



Sucesión de sonidos elocuentes movidos a resplandor, poema
es esto
y esto
y esto
Y esto que llega a mí en calidad de inocencia hoy,
que existe
porque existo
y porque el mundo existe
y porque los tres podemos dejar correctamente de existir.

#poesía #literatura #Juan Larrea
  
Para mí ha sido siempre un misterio el olvido de este poeta, su descuelgue -por ejemplo- de la nómina de la Generación del 27 a la que pertenece naturalmente. Gracias al excelente estudio que dedica a Juan Larrea el hispanista italiano Gabriele Morelli -en su introducción a una antología que publicó la Fundación Banco Santander- me entero de cómo lo explicaba el propio poeta:
¿Por qué no hice buenas migas con los poetas españoles contemporáneos? La poesía era para mí, por así decirlo, agencia de salvación. A ella se habían transferido espontáneamente las grandes esperanzas nacidas al calor de mi rigurosísima formación religiosa. Los otros poetas, carentes a lo que parecía de esta urgencia trascendental, operaban en el campo de la literatura  dentro de la sociedad vigente de alcances, a mi juicio, provinciales. En el fondo yo era un místico de la poesía, arrastrado por apetencias de otro género harto más desorbitado, mientras que en mi sentir los otros no pasaban de creyentes. Yo no tenía ni problemas sociales ni afanes de notoriedad. Mi problema era esencial y universal, de vivencia profunda, de locura, si se quiere: en puridad religioso. De ahí que entre mi posición ante el lenguaje o verbo y la de los demás poetas españoles mediara cierto abismo, no siempre consciente, que se traducía en mi desolidarización sin distingos y apartamiento a toda costa.

Este "apartamiento" -espiritual pero también geográfico- llegó a tal punto -no lo sabía- que se puso en duda la existencia real de Juan Larrea. He aquí las palabras de desmentido, de reivindicación del poeta real, que escribió su amigo Gerardo Diego, de quien algunos lo consideraron un apócrifo:
Fui yo el intermediario, el que conseguí que Juan rompiese su firme decisión de mantenerse inédito, aunque no por esa aparición entrase de lleno en lo que se llama la vida literaria, a la que todavía permanece hostil o indiferente. En cualquier caso, aquellos poemas y los que luego siguieron en su revista Favorables París Poema, dirigida por él y por César Vallejo, e inmediatamente en la mía, Carmen, atestiguaban sin dejar lugar a dudas por de pronto que Larrea existía, que no lo había inventado yo y que yo no era ningún loco al proclamar que era el más hondo e intenso de los poetas españoles. De nuevo, mi Antología de 1932 presentaba a Larrea, incluso con su retrato para que no hubiera lugar a dudas.